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Lamentablemente, en lugar de negociar con los trabajadores petroleros y retroceder en el plan de desinversión y privatización, la política del gobierno Dilma y de la Petrobras es destruir la huelga de los petroleros.

Dirección Nacional del PSTU – Brasil

En Sergipe, en el Campo Terrestre de Carmópolis, la jueza de la Corte de Trabajo de Maruim apareció alrededor del mediodía con una tropa de policías, obligando a los trabajadores a retirar todos los carteles con las reivindicaciones de la categoría, con el argumento del interdictado prohibitorio, incluso con los portones de las entradas principales desbloqueados.

Lo que los trabajadores están haciendo en las puertas de la empresa es ejercer el derecho constitucional de huelga.

Contra el plan de privatización de Dilma y su “títere” Bendine

En Aracaju, el día 5/11, en la sede de la calle Acre, fueron llamados cinco patrulleros, pero los trabajadores se mantuvieron firmes en la huelga. Según informaciones, la policía fue llamada por un rompehuelgas.

En el inicio de la semana, el coordinador del Sindipetro Bahia y Consejero electo de la Administración de la Petrobras, Deyvid Bacelar, fue agredido y preso por policías de la Policía Militar (PM) de Bahia, del gobierno del PT, en el Trevo de la Resistencia, que queda próximo a la refinería Landulpho Alves, cuando participaba de las actividades de la huelga nacional de los petroleros.

Se hicieron advertencias para los huelguistas en San José dos Campos, y dos petroleros fueron presos en Mauá. El Sindicato de los Petroleros de Rio Grande del Norte y el Unificado de San Pablo fueron multados por causa de la paralización.

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En San Pablo, el director sindical Jair Campos y un petrolero, Pedro Augusto, fueron presos en Mauá y ya habían ocurrido las prisiones arbitrarias, en Santos, de los directores del Sindipetro-LP, Fábio Farofa y Fábio Melo.

Incluso con ese hecho, los trabajadores se mantienen firmes y la huelga sigue fuerte.

Este tipo de actitud de la dirección de la empresa a mando del Gobierno Federal ataca a la categoría y al movimiento obrero de nuestro país y debe ser rechazada por todos los trabajadores.

Aún más cuando es hecho por un gobierno que en la época de las elecciones prometió que no haría privatizaciones y que defendería los intereses de los trabajadores.

Todo el apoyo a la huelga de los petroleros.

Luchar no es crimen.

Basta de Dilma, Cunha, Temer y Aécio.

Por una alternativa de la clase trabajadora.

Traducción: Natalia Estrada.