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Estamos publicando un especial con seis artículos sobre el impacto del Covid-19 en el continente africano. La necesidad que sentimos de ofrecer estos textos a nuestros lectores y lectoras comienza por la casi absoluta falta de informaciones que hemos visto en los medios sobre cómo esta terrible situación está siendo enfrentada por cerca de un quinto de la humanidad (nada menos que 1.300 millones de personas).

Por: Wilson Honório da Silva*

Algo que, como discutimos en el artículo que abre la serie, tiene raíces en la propia historia del África y en las muchas ideologías que, durante siglos, lamentablemente, contribuyeron para hacer banal el sufrimiento y la muerte en el Continente Madre, donde, hoy, así como en el resto del mundo, la pandemia se ha extendido con una impresionante rapidez.

Una “quebrada” de dimensiones continentales

Para nosotros del PSTU dar destaque a la situación en el África también tiene que ver con el hecho de que el continente concentra ejemplos particularmente nefastos de la misma hipocresía e irresponsabilidad de los gobiernos alrededor del mundo; sean las canalladas de Bolsonaro, sean los pésimos ejemplos que ya vimos en la prefectura de Milán, en el corazón del imperialismo mundial, o en las sufridas ciudades de América Latina.

Una situación que comenzó como un descuido asesino en relación con la prevención de una catástrofe ya anunciada hacía meses (cosa que discutimos en el tercer artículo de esta serie) y que en el caso de los países africanos fue en mucho potenciada por algo que discutimos en el cuarto artículo y que nos preocupa inmensamente, en la medida en que la pandemia avanza: la forma cómo el Covid-19 afecta a poblaciones ya muy debilitadas por décadas y más décadas de explotación, miseria, y gobiernos que adoptan políticas económicas y sociales literalmente criminales.

Algo que en el África asume proporciones gigantescas si se compara con el resto del mundo. Para comenzar, basta decir que en el África Subsahariana ( o sea, debajo de la frontera establecida por el Desierto de Sáhara y que corresponde a 85% del territorio del continente), 63% de la población no tiene acceso a agua limpia.

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Es allá, también, que se encuentra la mayoría de las personas del planeta que vive con HIV/Aids, un “grupo de altísimo riesgo” formado por 38 millones de personas, siendo que más de la mitad de ellas no recibe ningún tipo de tratamiento. Así también, sabemos que coronavirus puede significar una catástrofe particularmente letal en un continente donde, hoy, las infecciones pulmonares (como neumonía y tuberculosis), ya son la segunda mayor causa de muertes en la llamada África Subsahariana. Todo esto en países que tienen una “red hospitalaria enferma”, como demostramos en el texto.

El capitalismo mata

El penúltimo artículo está dedicado específicamente al caso de África del Sur. Y no solo porque el país que durante décadas fue símbolo de la lucha contra el racismo sea hoy el epicentro de la pandemia en el continente. Lamentablemente, el país que derrotó el apartheid también es ejemplo de cuánto el neoliberalismo es responsable por la verdadera barbarie que estamos enfrentando.

Por detrás de estos números están los terribles niveles de explotación y miseria, que 26 años después del derrumbe del apartheid aún hacen del país uno de los mayores en desigualdad social en el mundo. Un terreno “fértil” para la propagación del virus, creado por el hecho de que los mismos que lideraron la lucha contra el régimen segregacionista, abrazaron de forma repelente la lógica del neoliberalismo, haciendo de África del Sur un lugar que presenta de forma concentrada todos los problemas que corren sueltos en el continente.

Y, desgraciadamente, no faltan ejemplos: el desempleo ronda el 30%; cerca de 75% de la población vive hoy por debajo de la “línea de pobreza”; en 2018 había 7,7 millones de sudafricanos viviendo con HIV y solamente en Ciudad del Cabo 60% de la población continúa viviendo en los mismos “townships”, las comunidades/favelas segregadas que se tornaron símbolo del régimen racista.

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Un tema que nos lleva al último artículo de la serie: “La pobreza como obstáculo para el confinamiento”, algo que discutimos, obviamente no para cuestionar la necesidad de aislamiento social sino, sí, para apuntar la irresponsabilidad y el descuido de los gobiernos en garantizar que la cuarentena realmente ocurra, no solo en función de las dificultades creadas por las pésimas condiciones de vida en las comunidades más pobres sino, también, por la falta de programas concretos de auxilio financiero. Una dificultad que, en el África, dígase de paso, ha sido encarada con lamentables ejemplos de represión policial y militar.

Como dijimos al inicio, compartir estos artículos no tiene que ver solo con ayudar a hacer público lo que no ha sido abordado en “los grandes medios”. Sobre todo, queremos demostrar cómo, en el África como en cualquier parte, la responsabilidad por la terrible crisis en la que estamos inmersos no puede tener el coronavirus como el único “gran villano” de la historia.

El continente africano, para nosotros, es ejemplar de dos cosas que precisan ser discutidas en medio de esta situación. Llegamos adonde llegamos empujados por un sistema perverso, destructivo e inhumano. Y la salida de esta crisis coloca frente a nosotros otro importante debate, que hemos sintetizado de forma bastante directa: Socialismo o Barbarie.

Transformado en “periferia del Capital”, el continente africano concentra lo que hay de peor en relación con los estragos hechos por el capitalismo, pero también puede servirnos de ejemplo de algo que incluso hemos visto por aquí: así como en las quebradas[1] es la autoorganización del pueblo la que ha garantizado la contención de la pandemia.

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Y, con certeza, será solamente cuando los trabajadores y trabajadoras, los más explotados y oprimidos tomen las riendas del mundo que podremos garantizar el futuro de la humanidad.

Notas:

[1] Quebradas son las vecindades localizadas en periferias urbanas, caracterizadas por su peligrosidad, humildad y pobreza, ndt.

*Wilson Honório da Silva es integrante de la Secretaría Nacional de Formación del PSTU, Brasil.

El presente artículo y toda la serie especial sobre el África fueron publicados originalmente en www.pstu.org.br y serán reproducidos en nuestro site (https://litci.org).

Artículo 1: Covid-19 en África: un bomba de tiempo en un terreno minado.

Artículo 2: Una bomba pronta a explotar, del Norte al Sur del África.

Artículo 3: Gobiernos africanos y prevención del Covid-19: hipocresía e irresponsabilidad.

Traducción: Natalia Estrada.