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En su estrategia de vender el país y entregar nuestros recursos naturales y estatales al gran capital extranjero, el gobierno Bolsonaro tiene en la Petrobrás su principal blanco. Es por eso que ataca violentamente la campaña salarial petrolera, que ya se extiende hace meses, y recurre a la intimidación, el asedio y la intransigencia.

Por: Redacción PSTU Brasil

El objetivo de Bolsonaro y Castello Branco [presidente de la Petrobrás] es simple: quitar derechos como parte de su proyecto de privatización. Es ese el sentido del acuerdo propuesto por la FUP [Federación Única de Petroleros], ajustado por el TST (Tribunal Superior del Trabajo) y conmemorado por la dirección de la empresa. Es el quite de derechos históricos de los petroleros, como la reducción del valor de las horas extras y el ataque a las vacaciones, entre otros.

El gremio petrolero, por su parte, ya demostró este año gran disposición de lucha y que no está resignado a bajar la cabeza ante ese ataque.

Se realizaron asambleas masivas en todo el país, golpeando de frente con la intimidación y la represión del gobierno. Ahora es hora de avanzar, de deflagrar una fuerte huelga petrolera contra ese acuerdo, contra la privatización y en defensa de nuestros empleos y de nuestra soberanía. Es hora de seguir el ejemplo de los trabajadores y la población del Ecuador y de Chile, que están mostrando que, a través de la lucha, es posible derrotar el proyecto neoliberal.

La FUP-CUT, sin embargo, está a contramano de ese sentimiento de la base petrolera y de la necesidad de la clase trabajadora. La dirección de la FUP, junto con la empresa, intenta imponer al gremio esa derrota que es el acuerdo del TST.

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La FNP [Federación Nacional de los Petroleros] tiene una gran responsabilidad en sus manos. La federación que surgió como alternativa de lucha a la FUP, y se construyó como referencia al gremio en los últimos años, precisa llamar urgentemente a la huelga. No son solo los derechos históricos del gremio y los empleos los que están en juego sino la propia existencia de la estatal y la soberanía del país.

Para la militancia del PSTU, la FNP debe apuntar la repercusión de la huelga el próximo 6 de noviembre, fecha en que el gobierno realiza un mega remate del Presal, del Excedente de la Cesión Onerosa (área en que la Petrobrás ya opera y debería tener preferencia): un gran paso en la privatización de la empresa y de nuestras riquezas.

El gremio petrolero realizó grandes e importantes luchas en los últimos años, en diferentes gobiernos, volviéndose un ejemplo para los demás gremios en la defensa de la estatal y de la soberanía. Es hora de seguir, enfrentar y derrotar el proyecto de Bolsonaro de desmantelamiento y privatización, así como la traición de la FUP.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.