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El próximo 8 de marzo, mujeres de varias partes del mundo saldrán a las calles para protagonizar un enorme día internacional de lucha contra el machismo, la violencia y el retiro de derechos. Siguiendo el ejemplo de manifestaciones recientes como la huelga de mujeres en Polonia contra la restricción al aborto, y la huelga contra la violencia de género en Argentina, activistas de 30 países están organizando una huelga internacional de mujeres.

Por: Secretaría Nacional de Mujeres del PSTU – Brasil

La iniciativa, que propone una serie de acciones que van desde huelgas y paralizaciones de actividades hasta marchas, piquetes y protestas partió originalmente del colectivo “Ni Una Menos”, que desde 2015 viene organizando protestas en toda América Latina contra la violencia machista. En los Estados Unidos, un grupo de activistas e intelectuales, entre ellas Angela Davis y Nancy Fraser, conocidas por la defensa de los derechos civiles y de las mujeres, y que el 21 de enero participaron de la marcha que reunió a 2,9 millones de personas contra Trump, lanzó un manifiesto sumándose al movimiento, al mismo tiempo que proponen un ajuste de cuenta con el feminismo del “hacer suceder” y otras variantes del feminismo empresarial, que fallaron en garantizar las condiciones de vida de la mayoría de las mujeres, y construir en su lugar un feminismo para el 99%, de base, anticapitalista, solidario con la trabajadoras, sus familias y aliados en todo el mundo.

En el Brasil, el 8 de marzo también promete. Los ataques de Temer y de los gobiernos estaduales y municipales al conjunto de la clase trabajadora alcanzan de lleno a las mujeres y han llevado a un proceso cada vez mayor de lucha y resistencia, en las cuales ellas asumen el papel de vanguardia, como por ejemplo en la huelga de la Policía Militar (PM) de Espirito Santo, que ha conseguido sostenerse hasta el momento gracias al apoyo y la movilización de las mujeres (esposas, madres, hijas) de los soldados.

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Pero si el año ya comenzó con cortes de salarios, atrasos en los pagos, desempleo en las alturas, privatizaciones, etc., las reformas de la Previsión y laboral, que Temer quiere implementar con la inestimable ayuda de este Congreso Nacional de estafadores, va a representar un nuevo nivel de retroceso de los derechos sociales y laborales. Por eso, más que nunca, el momento exige la unificación de las luchas en una enorme huelga general que impida las reformas y derrote a este gobierno.

En ese sentido, el 8 de marzo tiene una enorme importancia, pues va a combinar la lucha internacional de las mujeres contra el machismo, la violencia y el retiro de derechos con la lucha nacional contra las reformas del gobierno Temer y la amenaza a los derechos no solo de las mujeres sino de toda la clase trabajadora.

En varias ciudades ya están ocurriendo reuniones preparatorias para el 8 de marzo. El PSTU y el MML, movimiento de mujeres que junto con la CSP-Conlutas ayudamos a impulsar, han participado activamente de las articulaciones para este día de lucha, para que esta sea construida de forma unitaria, en conjunto con el movimiento sindical y asumida por todos los trabajadores como un gran “calentador” para la huelga general que necesitamos para impedir las reformas y derrotar al gobierno.

Por otro lado, apoyamos y nos sumamos al llamado a la huelga internacional de las mujeres. En un momento en que la clase trabajadora del mundo todo da enormes muestras de resistencia a los ataques de los gobiernos y de los capitalistas, es emblemático que los movimientos de mujeres tomen para sí sus métodos de lucha (huelgas, piquetes) y la solidaridad internacional para luchar contra el machismo y la opresión que nos divide.

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Al mismo tiempo, es una demostración del fracaso de la estrategia imperialista del “empoderamiento” como salida para acabar con las desigualdades o incluso para asegurar a los sectores oprimidos los mínimos derechos democráticos, así como de cualquier posibilidad de liberación por dentro de este sistema.

La lucha para la liberación de las mujeres y de todos los oprimidos solo puede ser victoriosa si es tomada desde el punto de vista de clase y subordinada a él, ese es el verdadero ajuste de cuentas que proponemos hacer con el feminismo burgués, blanco, empresarial, del “hacer suceder”: unir a las mujeres, negras y no negras de la clase trabajadora, a los hombres trabajadores, contra el machismo, el racismo, la LGBTfobia, y toda forma de opresión que divide a nuestra clase, y así fortalecer la lucha de todos los trabajadores contra la explotación capitalista y construir una sociedad socialista.

No es inédito el hecho de que las mujeres estén al frente de importantes movilizaciones de los trabajadores. Fue así en febrero de 1917, cuando una manifestación de las mujeres rusas dio el impulso inicial en la primera revolución socialista de la historia de la humanidad. Hasta hoy, la Unión Soviética fue el país donde las mujeres más acumularon avances en sus derechos democráticos y políticos, los que fueron destruidos, lamentablemente, por la acción del estalinismo. Emblemáticamente, Rusia es hoy el símbolo de la necesidad de otra revolución, pues en el año del centenario de esta revolución victoriosa, Putin descriminaliza la violencia contra la mujer.

¡Por eso, no dudaremos en ocupar nuestro lugar en esta lucha, haremos un fortísimo 8 de marzo, pero nos pararemos por ahí, seguiremos en lucha junto con nuestra clase, contra la opresión y la explotación y por una sociedad socialista e igualitaria!

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¡Ni una Menos, ningún derecho menos! ¡Huelga General contra las reformas de la Previsión y laboral y la violencia contra las mujeres!

¡Fuera Trump, Fuera Temer, Fuera Todos Ellos!

Artículo tomado de: www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.