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Este es un momento para la más amplia unidad de acción para derribar el gobierno Temer. Los actos de calle del jueves 17 de mayo indican que se pueden ampliar mucho las movilizaciones en los próximos días. La declaración provocadora de Temer, de que no renunciará, puede echar leña en una gran hoguera e incendiar el país. ¿Es posible intentar reeditar un nuevo junio de 2013 en el Brasil? Las movilizaciones de los próximos días pueden responder a eso.

Por: Eduardo Almeida

Es necesario exigir de las centrales sindicales una huelga general de 48 horas, ampliando lo que fue hecho el 28 de abril. La CSP-Conlutas propuso eso. ¿Por qué la CUT no asume esa posición? ¿Por qué el PT no quiere derribar a Temer por la movilización de los trabajadores? Es preciso exigir la Huelga General de las centrales sindicales y también actos unitarios, necesarios para poner a millones en las calles.

La movilización del 24 de mayo a Brasilia puede transformarse en una ocupación de la ciudad que precipite todo este proceso. Los trabajadores y el pueblo pobre de este país quieren ocupar Brasilia, invadir el Congreso y el Palacio del Planalto [casa de gobierno] y expulsar a esos bandidos. La movilización del día 24 puede expresar esa indignación y ser cualitativa para la caída de Temer. Existen caravanas organizándose en todo el país para ir a Brasilia.

Es necesaria la más amplia unidad de acción para ir a las calles, llamar a la huelga general, ocupar Brasilia. Pero los activistas de todo el país también deben reflexionar políticamente y pensar en las estrategias.

En estos días se enfrentan dos políticas diferentes. Incluso en el marco de la unidad de acción, es preciso debatir esas estrategias.

De un lado están aquellos aferrados a los gobiernos petistas y al bloque lulista de hoy. Estos defendieron el gobierno Dilma: dijeron que las denuncias de corrupción y su derrumbe fueron un “golpe” que expresaba una “ola reaccionaria”, un giro a la derecha en la realidad política. Ese bloque vio con enormes reservas hasta incluso la prisión de Cabral y la de Cunha, como “maniobras” para llegar hasta la prisión de Lula.

Dejaron de defender una consigna simple, que siempre fue patrimonio de la izquierda: “prisión y expropiación de los bienes de todos los corruptos y corruptores”. Y eso, por un simple motivo: defendían el gobierno burgués y corrupto de Dilma Rousseff; defienden a Lula que se transformó en corrupto amigo de grandes burgueses.

Ese bloque ahora no tiene cómo explicar la crisis y las denuncias contra Temer y Aécio, venidas de las mismas fuentes que atacaron a Dilma y Lula. No tiene cómo explicar que puede tener que defender el “impeachment” de Temer. Como la coherencia no importa, lo máximo que los defensores de ese bloque dicen es “cambio de la coyuntura” o “golpe dentro del golpe”.

Por detrás de toda esa absurda incoherencia existe una estrategia electoral. En esencia, ellos defienden una salida electoral. Basta defender “Lula 2018” o “Chico Alencar 2018” y todo está resuelto. Vendrá después un nuevo gobierno del PT para hacer las mismas reformas que Dilma y que Temer. O aún un gobierno del PSOL para hacer lo mismo que hizo Syriza en Grecia, o sea, lo mismo que el PT. Ese bloque del PT, PSOL, solo rehace la misma historia ya recorrida por el PT.

Del otro lado están aquellos que, como los militantes del PSTU, defendieron Fuera Dilma, Fuera Temer, Fuera Todos. Están aquellos que no apoyaron el gobierno burgués y corrupto de Dilma. Los que decían que el “impeachment” no era solución porque la alternativa sería poner a Temer por la vía indirecta, cambiar seis por media docena. Pero que estaban a favor de su caída por el movimiento de masas. Los que no se aliaron a ninguno de los dos bloques burgueses y corruptos del PT o del PMDB-PSDB. Los que decían que Temer era un gobierno débil que podía ser derribado y fueron los primeros en defender una Huelga General para eso. Y polemizaron con la izquierda reformista y centrista que afirmaba que una huelga general en el Brasil era imposible porque existía una “ola reaccionaria”. Están aquellos que fueron vanguardia en la organización de la Huelga General del 28 de abril, la mayor de nuestra historia, desmintiendo en la práctica a los decían que era “imposible”. Y que ahora siguen defendiendo “prisión y confiscación de los bienes de todos los corruptos”, sean ellos Aécio, Temer o Lula.

No defendemos la justicia burguesa, no nos encantamos con Moro y compañía. Incluso el caso de la Odebrecht muestra que para la justicia burguesa el crimen compensa. La Odebrecht va a pagar de multa 10% de lo que robó, y Marcelo Odebrecht va a cumplir la pena en su casa que es un castillo, disfrutando la fortuna que robó del país.

Pero nosotros no hacemos la gimnasia vergonzosa de repudiar vehementemente las delaciones premiadas que atacan a Lula y aplaudir las que atacan a Temer y Aécio. Nosotros estamos contra todos los corruptos, no defendemos a los “corruptos de izquierda”.

Y no creemos que eligiendo a Lula o a Chico Alencar vamos a resolver los problemas del país. Porque las elecciones son controladas por la burguesía, como demostró la trágica historia del PT.

Nosotros apostamos en la movilización de las masas, en la organización de los comités por la base, en la Huelga General para ir construyendo otro poder, otra estrategia. Queremos que la caída de Temer se dé por la movilización de las masas, de los actos de este fin de semana, de la ocupación de Brasilia. Por eso queremos la más amplia unidad de acción. Pero también queremos debatir las estrategias políticas.

Traducción: Natalia Estrada.

Artículo publicado en: www.pstu.org.br