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La foto es un símbolo de la desidia criminal de Bolsonaro. Es un niño que se juntó a un trabajo voluntario en las playas de Pernambuco y se zambulló en el mar con solo precarios pedazos de plástico con la intención desesperada de sacar el petróleo que se derrama hace 50 días. Mientras Bolsonaro va al Japón, la población nordestina es quien va a las playas a promover la limpieza del litoral por cuenta propia.

Por: Jeferson Choma

Mientras el criminal Ricardo Salles da vueltitas en helicóptero y crea fake news con los ambientalistas de Greenpeace, el pueblo nordestino escribe SOS en las arenas negras de las playas exigiendo equipamiento para recoger el petróleo.

Tiempo no faltó para que este gobierno criminal impidiese que el desastre alcanzase tal dimensión. Las primeras manchas reportadas fueron vistas en Paraíba el 30 de agosto, en las ciudades de Conde y Pitimbu.

No se sabe cuál es el origen del petróleo. La todopoderosa Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos, mayor agencia de pesquisa de los océanos, afirma no haber conseguido rastrear la mancha, pues el petróleo tiene más densidad, es más pesado. Eso significa que él se hunde y navega en una camada inferior del océano, volviendo difícil la identificación de su origen por imagen de satélite.

Investigadores de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ) estimaron que el derrame puede haber ocurrido en una región entre 600 y 700 km de distancia de la costa, a la altura de los Estados de Sergipe y Alagoas. De ese modo, el petróleo habría sido traído hasta la costa del Nordeste por la corriente oceánica sudecuatoriana, que cruza el océano Atlántico en dirección Este-Oeste, y se divide al llegar a la costa brasileña (más o menos a la altura de Sergipe) tomando las direcciones Norte y Sur del litoral de América del Sur. Fue así que este alcanzó 77 ciudades hasta el 18 de octubre. Los investigadores de la universidad estiman también que el día de la filtración fue alrededor del 14 de junio.

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Impactos

Además de causar un impacto ambiental enorme, afectando la fauna y la flora marinas, las manchas de petróleo que alcanzan el litoral nordestino podrán restringir el trabajo de hasta 144.000 pescadores y marisqueros de los nueve Estados de la región. La contaminación de los peces impide que esos trabajadores garanticen su sustento y el de sus familias.

Para esos trabajadores, es urgente la liberación del seguro-defeso –beneficio que es concedido al pescador artesanal que queda impedido de realizar la pesca en situaciones como estas– para que puedan sobrevivir. Además, el derrame puede arruinar el turismo en el Nordeste este verano.

Tambores de la Shell

Tambores de petróleo con el logotipo de la petrolera Shell surgieron en la costa de Bahia y de Sergipe. La Marina afirmó que no es posible concluir si los tambores tienen relación con la mancha de petróleo. No obstante, un análisis realizado por la Universidad Federal de Sergipe concluyó que el petróleo derramado de los barriles encontrados en el litoral del Estado tienen el mismo origen que las manchas encontradas en las playas.

Una de las hipótesis es que el derrame de petróleo haya sido resultado de la limpieza de tanques o navíos, los tambores habrían ido utilizados para eso. También se sospecha de las hipótesis de naufragio, derrame accidental y derrame criminal.

Bolsonaro ignora derrame

Independientemente del origen del derrame, así como ocurrió con las quemas en la Amazonía, la actitud de Bolsonaro fue criminal. La completa incapacidad de reacción del gobierno fue tamaña que, en Sergipe, fue preciso una determinación judicial para que fuese protegida la desembocadura de los ríos San Francisco, Sergipe, Vaza Barris, Real, entre otros.

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El gobierno sabía del derrame desde agosto, pero no hizo nada. Hasta el 22 de setiembre, casi 60 días después del derrame, el gobierno no había declarado situación de emergencia y siquiera había accionado su propio plan de contención. El Plan Nacional de Contingencia para Incidentes de Contaminación por Petróleo (PNC), creado en 2013, está previsto por ley y establece cómo debería ser la respuesta del gobierno a este tipo de situación. El problema es que varios órganos que integraban el PNC fueron extintos por Bolsonaro en su cruzada contra el medio ambiente y de desmantelamiento del Ibama [Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables].

Existe también un conjunto de leyes, normas y protocolos que el gobierno está obligado a accionar en casos de este tipo, como la Ley 9.966 sobre el control y la fiscalización de la contaminación causada por lanzamiento de petróleo. Además, la mayor parte de las cuencas nordestinas están mapeadas, lo que ayuda en la identificación de la sensibilidad ambiental que debe ser protegida, los recursos biológicos sensibles al petróleo.

Nada de eso fue utilizado por el gobierno criminal de Bolsonaro. Había tiempo y condiciones para accionar esas medidas, lo que reduciría los impactos ambientales causados por el derrame e impediría que el petróleo afectase más de dos mil kilómetros de costa.

Lo que es aún peor, Bolsonaro intentó sacar provecho político del desastre culpando a Venezuela, después de que análisis hechas por la Universidad Federal de Bahia (UFBA) indicaron que el petróleo podría ser venezolano. No obstante, es imposible que el origen del derrame haya sido ese. De acuerdo con el sentido de las corrientes marítimas y el régimen de vientos dominantes de la región Nordeste, el petróleo tendría que haber nadado contra la corriente para llegar hasta el Brasil. Pero hasta donde se sabe, el petróleo no sabe nadar.

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La extensión del desastre –que podrá aumentar en los próximos días– es de responsabilidad total del gobierno. Lo peor es que derrames de este tipo podrán volverse rutina si el gobierno consigue privatizar el Presal y la Petrobras en una mega subasta del petróleo. Basta recordar el caso de la minera Vale para saber que la llamada iniciativa privada solo se interesa por la ganancia y no tiene ningún compromiso con la vida y con el medio ambiente. La tragedia que se abate sobre las playas del Nordeste, al lado del mar de lama tóxica en Minas Gerais y de los incendios en la selva amazónica muestran toda la cara destructiva del capitalismo sobre la sociedad y el medio ambiente. El capitalismo es completamente insostenible.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.