Compartir

Es urgente derrotar el gobierno Bolsonaro-Mourão y su proyecto de destrucción y barbarie.

Por: Diego Cruz

Si el discurso de Bolsonaro en la ONU no causó grandes sorpresas en el público brasileño, tanto de los que lo apoyan (cada vez menos) como de lo que ya se oponen a su gobierno, no se puede decir lo mismo de parte de la prensa y de la propia burguesía, que esperaban una intervención más mediada, que por lo menos transmitiese la idea de un gobierno comprometido con el medio ambiente. Expectativa, además, alimentada por los propios asesores del presidente los días anteriores. No fue lo que ocurrió.

El discurso de Bolsonaro fue un resumen de las atrocidades propagadas por él en los últimos años, y en especial en los últimos meses, cuando recrudeció su tono bonapartista.

Comienza con la fake news de Whatsapp de que el Brasil estuvo “cerca del socialismo”, pasa por la historia de los guerrilleros cubanos disfrazados de médicos y por el desplante de elogiar el golpe de 1964 diciendo que, con la dictadura, “resguardamos nuestra libertad”.

Más allá de los exabruptos autoritarios y del discurso típico de la ultraderecha, como todo populista, Bolsonaro mintió. Y no fue poco. Contó un verdadero cuento de hadas en el cual su gobierno combate la corrupción, en el que la economía crece y el desempleo disminuye. Todo muy lejos de la vida real, en que su gobierno chapalea entre denuncias de corrupción (en las cuales él mismo hace un gran acuerdo con el Supremo Tribunal Federal (STF) para sofocarlo), el desempleo continúa desesperante en la misma medida en que se disparan el trabajo precarizado y la renta disminuye.

Lea también  CSP-Conlutas | Lea la resolución sobre Lava Jato, Vaza Jato y la lucha contra la corrupción

En momentos en que la población se indigna con la muerte de la pequeña Ágatha, fusilada por la Policía Militar (PM) en Rio de Janeiro, Bolsonaro dice que su gobierno combate la violencia, con un cinismo que solo no choca tanto porque sabemos bien cómo sus canalladas desconocen límites.

Además de las barbaridades disparadas y del nacionalismo fake, que chilla por soberanía y contra el colonialismo pero que apoya la entrega y privatización del patrimonio nacional (y todavía dice “I love you” a Trump), ¿qué significó ese discurso?

Bolsonaro: “I love you”. Trump: “Bom te ver de novo”. Foto: Alan Santos/PR

Una guerra social que se profundiza

El texto leído con dificultad por Bolsonaro, que achicaba los ojos para conseguir ver el teleprompter mientras mantenía un exposición robótica, fue escrito por el ministro Augusto Heleno (GSI), el ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araújo (el ala más loca del gobierno, ligada a Olavo de Carvalho), Eduardo Bolsonaro y, evidentemente, revisada por el estratega de la ultraderecha internacional, Steve Bannon.

El texto puede indicar la profundización de la políticas de Bolsonaro de mantener y cohesionar su base de apoyo, de ahí el hecho del elogio a Sérgio Moro, ministro que está siendo sistemáticamente fritado por el gobierno hace meses, pero que personifica parte significativa de su base, el ala lavajatista (por la Operación Lava Jato). Y también una señal al sector evangélico, cohesionar el sector duro del bolsonarismo aunque eso pueda significar más inestabilidad por delante, con la pérdida de apoyo popular, e incluso de sectores de la propia burguesía que no están exactamente alineados con esta política de ultraderecha, aunque tengan acuerdo con el programa ultraliberal llevado a cabo por el gobierno.

Lea también  La ola es rebelión

Sin embargo, lo más grave que apunta el discurso de Bolsonaro es la profundización de su política de tierra arrasada, de destrucción de la Amazonia y el genocidio de las poblaciones indígenas y de los pueblos de la selva. Su intención de privatizar todas las estatales y entregarlas al gran capital extranjero. De recrudecer la violencia policial, tal como Witzel, que produce escenas de barbarie, como la ejecución de la pequeña Ágatha (con miras en 2022, Bolsonaro y Witzel compiten para ver quien produce más cadáveres). Su política de profundizar la guerra social contra los trabajadores y los pobres, que viene provocando el caos en el país. Eso todo, dicho a las claras, sin medios términos, al mundo entero.

Eso plantea la necesidad urgente de derrotarlo, y no esperar su desgaste hasta 2022 para contraponer el mismo proyecto conciliatorio de los gobiernos del PT. Incluso porque, hasta allá, ya habrán sido hechos daños incontables e irreversibles, tanto en términos de medio ambiente como en derechos, empleos, servicios públicos y, sobre todo, vidas humanas. De jóvenes negros de la periferia, de indígenas, en fin, de los sectores más oprimidos y vulnerables a la saña destructiva y asesina del capital y de este gobierno.

Y para derrotar a Bolsonaro y su proyecto solo hay un camino: la unificación de las luchas. Unir las luchas de los indígenas, quilombolas y de los pueblos de la selva a las de los trabajadores del campo y de la ciudad, a las de los trabajadores de las estatales contra las privatizaciones; a las de los profesores, empleados y estudiantes en defensa de la educación, en una gran lucha contra la guerra social a los pobres, la destrucción de los servicios públicos y de los derechos, en defensa del medio ambiente y de la educción. Unir las luchas para derrotar a Bolsonaro y su proyecto de guerra social y barbarie.

Lea también  Es hora de derrotar los ataques de Bolsonaro y la traición de la FUP. ¡La FNP precisa llamar ya a la huelga!

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 25/9/2019.-
Traducción: Natalia Estrada.