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Las mujeres lésbicas sufren una violencia específica dentro de la sociedad, una combinación de machismo y homofobia que se expresa de diversas formas cotidianamente, desde la dificultad de conseguir un empleo o el rechazo en el ambiente familiar, hasta sus formas más crueles, en los índices de asesinatos motivados por el odio.

Por: Debora Leite

Este 29 de agosto, día de la Visibilidad Lésbica, hacemos un alerta de urgencia para el combate a la violencia lesbofóbica –violencia que es apoyada abiertamente por el gobierno actual– y reforzamos que nuestra lucha es la única forma de garantizar la vida de las oprimidas.

Los datos del odio: dossier sobre Lesbocidio en el Brasil

El año pasado fue publicado, a partir de una investigación de un grupo de estudio del Núcleo de Inclusión Social, ligada a la Universidad Federal de Rio de Janeiro, el primer Dossier sobre Lesbocidio en el Brasil. Las investigadoras definen el término “lesbocidio” como “muerte de lésbicas por motivo de lesbofobia u odio, repulsión y discriminación contra la existencia lésbica”, y contabilizan datos tanto de asesinatos como de suicidios, toda vez que también son resultado de la opresión y de las diversas formas de violencia que las mujeres lésbicas enfrentan diariamente.

Encontrar datos precisos respecto de lésbicas en el Brasil, o incluso internacionalmente, no es fácil. La invisibilidad de este sector, incluso hasta en la muerte, y el desprecio por el recorte de la orientación sexual en los debates sobre feminicidio, o por el recorte de las mujeres en los debates sobre la población LGBT en general, son más síntomas de la marginalización que el capitalismo nos impone. El gobierno y sus órganos oficiales dan la espalda para esta parte de la población, y ocultan el verdadero escenario de barbarie que ocurre en el país. Sobre eso, las autoras del Dossier alertan:

“La ausencia de informaciones sobre las muertes de lésbicas en el mundo entero es asustadora, cuando sumada a las ausencias de informaciones sobre muertes de mujeres negras e indígenas los datos se tornan aún más inconsistentes. Lo que podemos afirmar es que, por encima de todo, estas pesquisas son desatendidas de forma sistemática y la invisibilidad de las muertes es solo una más de la privaciones sufridas por todas las personas que de alguna forma son marginadas en nuestra sociedad”.

Los datos analizados por el Dossier van de 2014 a 2017, y muestran una tendencia creciente en el lesbocidio. Fue percibido un crecimiento de 150% en los asesinatos en el período comprendido, siendo que 2017 fue el año con mayor número de casos, tanto de asesinatos como de suicidios.

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La parte más afectada del sector son las jóvenes, siendo que 53% de las muertes de aquel año era de lésbicas con menos de 24 años. En el caso de los suicidios, esto es más alarmante todavía: en los tres años estudiados, 69% de los suicidios fue de jóvenes.

El Dossier también trae datos sobre las circunstancias de los asesinatos, siendo que, en los tres años pesquisados, 72% ocurrieron en espacios públicos, y 28% dentro de la residencia de la víctima. En cuanto a los asesinatos, 30% eran conocidos de la víctima, 34% eran familiares o personas con vínculos afectivos con la víctima, y 36% eran desconocidos. O sea, la vida de la mujer lésbica está siempre en riesgo. En todos los años, el método más común de asesinato fueron tiros.

Las investigadoras también buscaron realizar un corte étnico-racial entre los casos, encontrando en todos los años, una mayoría de noticias sobre víctimas blancas. Sobre eso, ellas hacen una acotación importante: que en nuestro país existe una política de genocidio de las poblaciones negra e indígena, y que probablemente los datos presentan más muertes de mujeres blancas solo porque son esas muertes las que aparecen en los diarios.

“La población brasileña está compuesta mayoritariamente por personas negras, de acuerdo con los datos del IBGE [Instituto Brasileño de Geografía y Estadística] (2014), 54% de la población es negra. Según la BBC (2017), cada 23 minutos una persona joven y negra es asesinada en el Brasil. Solo en 2014, 138 indios fueron asesinados en el Brasil (CIMI [Consejo Indigenista Misionario], 2014), eso sin considerar la ejecución sumaria de más de 4 millones de pueblos originarios en territorio nacional desde 1500. Con ese escenario, ¿cómo es posible afirmar que lésbicas blancas mueren más que lésbicas negras? Es muy probable que los números reales de muertes de lésbicas indígenas y negras sea superior al número de muertes de lésbicas blancas, no obstante, de acuerdo con los registros hechos a partir de los datos recolectados de los medios brasileños, las notificaciones de las muertes de lésbicas blancas son superiores al de las lésbicas de las demás razas/etnias”.

¿Qué lecciones podemos sacar?

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Las conclusiones que podemos sacar del Dossier sobre Lesbocidio son diversas. Vemos el crecimiento de las muertes de mujeres lésbicas, incluso con las tentativas de hacernos olvidar tales datos. Un énfasis en las lésbicas jóvenes, que muchas veces sufren una presión gigantesca de la familia o en el ambiente escolar y están en una situación más vulnerable. Un desprecio aún mayor de los medios por las muertes de las lésbicas negras e indígenas, parte de la desvalorización de las vida no blancas. El odio por la existencia de la lésbica en el espacio público, toda vez que es en ese lugar donde ocurren la mayor parte de los casos, pero la amenaza también está en el interior de la casa y con conocidos.

En fin, se ha de concordar con las investigadoras cuando dicen que solo la presentación de esos datos debería ser impactante o suficiente para demostrar la demanda por la garantía de los derechos de la mujer lésbica en el Brasil.

Combate al lesbocidio: desafíos en el gobierno Bolsonaro

Desde la publicación del Dossiser, tuvimos una gran victoria que fue la criminalización de la LGBTfobia, este año. Ese es un paso importante para el reconocimiento de la necesidad de combatir el crimen de odio contra las LGBTs en el país. Sin embargo, no es suficiente, y no garantiza en la práctica nuestro derecho a la vida.

A pesar de que la LGBTfobia ahora es considerada crimen, ella está incentivada abiertamente por el propio presidente, Jair Bolsonaro. Desde sus declaraciones homofóbicas a lo largo de las elecciones, hasta ataques directos como la intervención del Ministerio de Educación para suspender el vestibular [examen de ingreso a la universidad] con reserva de vacante para transexuales en la Unilab, o la suspensión del concurso de la Agencia Nacional de Cine para las categorías “diversidad de género” y “sexualidad”. El discurso de odio, sumado a esas medidas, contribuye para dar carta blanca para que los asesinatos continúen ocurriendo, y aumenta la sensación de miedo y asilamiento que llevan a los suicidios. Es sintomático que la mayor parte de los asesinatos demostrados en el Dossier fueron realizados por tiros, pues son justamente a los sectores oprimidos que las armas de Bolsonaro van a afectar.

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Existe un proyecto de fondo para los gobiernos como Bolsonaro-Mourão: aumentar la opresión para que con eso puedan aumentar la explotación; quitar derechos básicos de todos los trabajadores, como la jubilación; dividir a los trabajadores para que estos no puedan movilizarse, incentivando el odio a los negros y negras, a las mujeres y las LGBTs’ y, si fuera necesario, aumentar el autoritarismo para contener el movimiento. Es un plan bastante lucrativo para los banqueros y empresarios imperialistas, y completamente destructivo para los explotados y oprimidos.

Un llamado urgente

Sonamos la alarma: las mujeres lésbicas en el Brasil están siendo agredidas, muertas y llevadas al suicidio, cada vez más, cada año. El gobierno apoya esa violencia, y el capitalismo la transforma en ganancia. Hacemos un llamado con urgencia para fortalecer el combate al lesbocidio y a la lesbofobia de la única forma posible: en las calles, combatiendo en unidad con la clase trabajadora y sus sectores oprimidos. La falta de políticas públicas para el combate a la violencia machista, racista y LGBTfóbica también nos plantea la necesidad de organizar la autodefensa de la clase trabajadora y sus sectores oprimidos. Solamente nuestra movilización puede derrotar este gobierno y construir una alternativa de sociedad donde nuestra vida no sea una moneda de cambio.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.