Compartir

Mientras las manchas de petróleo alcanzan el Parque Nacional de Abrolhos, en el Sur de Bahia, el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, era descubierto relajado en la Playa da Baleia, en São Sebastião, en el litoral paulista. Hace ya dos meses que aparecieron manchas de petróleo en las playas del Nordeste, provocando uno de los mayores desastres ambientales del Brasil.

Por: Roberto Aguiar, Salvador, Bahia

La postura de Bolsonaro es tan criminal como el derrame del petróleo. La población es quien ha reunido fuerzas para hacer la limpieza de las playas. En todas las comunidades afectadas por el petróleo fueron organizados grupos de voluntarios.

El 2 de noviembre, una gran mancha de petróleo volvió a afectar la Playa da Paciência, en el barrio del Rio Vermelho, en Salvador. Al día siguiente, voluntarios ligados al grupo Guardianes del Litoral entraron en acción para remover la sustancia contaminante. Veinte trabajadores de la Empresa de Limpieza Urbana de Salvador (Limpurb) participaron de la acción. Durante todo el día, ningún organismo ambiental –estadual o federal– fue al lugar.

“Es una verdadera negligencia. Es un crimen perverso, tanto el acto de arrojar el petróleo al mar como la omisión de los gobernantes. La población ha tomado para sí la limpieza de las playas. Pescadores, marisqueros, trabajadores que sobreviven del mar son los que han luchado bravamente”, dijo el joven Eduardo Cardoso, voluntario que ayudaba a limpiar la Playa Pedra do Sal, en Itapuã.

Destrucción

Las primeras manchas de petróleo fueron encontradas el día 30 de agosto, en Paraíba. Desde entonces, el petróleo afectó a 314 comunidades en todos los Estados del Nordeste.

Lea también  Es necesario repudiar la amenaza autoritaria de Eduardo Bolsonaro ¡Dictadura nunca más!

De acuerdo con el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama), más de 4.000 toneladas de petróleo ya fueron recogidas en las playas nordestinas. Tortugas, peces, crustáceos, mariscos, corales y mangares están siendo afectados. Aún no se consigue calcular la pérdida ambiental.

“La destrucción es grande. Pescadores y marisqueros no pueden trabajar. El turismo también se ve afectado. La vida marina está siendo afectada. Es preciso una respuesta contundente contra esa postura de omisión de los gobiernos. Es indignante”, puntuó la voluntaria Maria Célia.

Desmantelamiento del Ibama. La irresponsabilidad del gobierno

La falta de empeño del gobierno federal es tan grande que el Ministerio del Medio Ambiente no convocó a los especialistas del Ibama, que acumulan experiencia con técnicas y nuevas tecnologías usadas en los planes contra los derrames de petróleo. Algunos de estos profesionales se desplazaron al Nordeste por cuenta propia.

No se puede esperar nada de bueno de Bolsonaro, peor aún cuando el asunto es medio ambiente. El gobierno cortó los montos del Ibama. El Instituto está actuando con el menor presupuesto de los últimos cinco años. A inicios del año, recibió solo R$ 368,3 millones contra R$ 1.330 millones del año pasado, no obstante, el ministro anunció un nuevo corte de 24% de ese monto. El presupuesto cayó a R$ 279.4 millones. Los cortes restringen las actividades de fiscalización y la implementación de políticas públicas.

Abrolhos. Petróleo llega al santuario ecológico

El petróleo llegó al Parque Nacional de Abrolhos y amenaza el santuario ecológico considerado la principal cuna de biodiversidad marina del Atlántico Sur. El parque es la primera unidad de conservación marina del país y fue creado en 1983. En él se concentran los principales bancos de corales del litoral brasileño y cerca de 1.300 especies de plantas y animales. Por sus aguas calmas y calientes, el santuario es uno de los lugares escogidos por las ballenas jorobadas para el apareamiento.

Lea también  Fin de las jubilaciones. Senado concluye votación de la reforma de la previsión

De acuerdo con el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (Inpe), al pasar por Abrolhos, el petróleo puede llegar a los Estados de Espírito Santo y de Rio de Janeiro. Mientras cerrábamos esta edición, la Marina encontraba manchas de petróleo en arena de la playa de Atalia, en la ciudad de Salinópolis, en Pará.

Manifestaciones. “No actuar es igual que contaminar”

El 22 de octubre, centenas de personas ligadas al Movimiento de los Pescadores y Pescadoras Artesanales ocuparon la sede del Ibama en Salvador y exigieron acciones concretas para combatir la contaminación de las playas.

El día 26, se realizó otra manifestación. Organizada por el grupo Guardianes del Litoral, los manifestantes protestaron frente al Farol da Barra, tarjeta postal de Salvador, que también tuvo la playa afectada por el petróleo. “No actuar es lo mismo que contaminar”, “Va a dejar el petróleo volverse cáncer”, y “Mayor crimen ambiental del Brasil” eran las frases de los carteles usados en la protesta.

Los días 1 y 5 de noviembre, ocurrieron manifestaciones en la Playa da Paciência, en Salvador. “Lo que estamos asistiendo es el capitalismo salvaje y su cara cruel. En busca de lucro y la ganancia, destruyen el medio ambiente”, afirmó el voluntario César Castro.

El PSTU ha orientado a su militancia a insertarse en las manifestaciones y participar de las acciones de limpieza de las playas. “Tenemos que transformar nuestra indignación en acción. Aumentar el número de manifestaciones, Incentivar que las comunidades se organicen y luchen. Y también debemos sumarnos a las acciones de limpieza y unir fuerzas contra esta barbarie capitalista”, destacó el profesor Otávio Aranha, militante del PSTU de Bahia.

Lea también  El mar de petróleo y la desidia criminal de Bolsonaro

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.