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La dimisión del ministro de Justicia, Sérgio Moro, en la mañana de este viernes 24 de abril representa un duro golpe más del gobierno Bolsonaro hasta el momento. Moro anunció su salida del gobierno en entrevista colectiva en la que denunció las sucesivas interferencias de Bolsonaro en las investigaciones que envuelven a él y a su familia, incluso en el ámbito del Supremo Tribunal Federal (STF).

Por: Redacción PSTU, Brasil

La noticia del pedido de dimisión de Moro explotó el jueves, frente a la intención de Bolsonaro de cambiar el comando de la Policía Federal (PF), hasta entonces a cargo de Maurício Valeixo, brazo derecho del ministro Moro. Esa caída de brazo ya se había diseñado en agosto del año pasado, pero ahora Bolsonaro se demostraba irreductible. A pesar de que el ala militar del gobierno intentó “coser” la permanencia de Moro, Bolsonaro atravesó intermediarios y publicó la exoneración de Valeixo este viernes.

La desesperación de Bolsonaro en defenestrar al director general de la PF tiene que ver con el avance de las investigaciones que involucran al “gabinete del odio”[1] en la CPI [Comisión Parlamentaria de Investigación] de las Fake News, y sus implicaciones contra el hijo del presidente, el concejal de Rio de Janeiro, Carlos Bolsonaro. Además, ya se superponían el desgaste del caso Queiroz y el esquema de “rachadinhas”[2] en el gabinete de su otro hijo, el senador Flávio Bolsonaro (con todos los desdoblamientos que eso producía a partir del involucramiento con las milicias [parapoliciales]).

El discurso de salida de Moro fue una enumeración de crímenes cometidos por Bolsonaro. Desde crimen de responsabilidad y obstrucción a la Justicia, al interferir en las investigaciones contra su gobierno y pedir acceso a documentos sigilosos de inteligencia, hasta falsedad ideológica, al colocar la firma de Moro en la exoneración del director general de la PF.

La dimisión de Moro, en plena pandemia de coronavirus que se va agravando en el país, arroja al gobierno Bolsonaro en una crisis inédita. Además de profundizar una crisis en las alturas, corroerá gran parte de su base, que había adherido a su proyecto en nombre de un supuesto combate a la corrupción, el llamado “sector lavajatista”, que aún permanecía en las filas del bolsonarismo.

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Con la autoridad conquistada por la Lava Jato[3], Moro servía para dar un barniz ético a un gobierno envuelto con milicianos y rodeado por denuncias de corrupción. No por nada, era un ministro más popular que el presidente. Tenía más de 50% de aprobación, mientras Bolsonaro oscila en 30%. Esa disputa por “reflectores” con vistas a 2022, incluso fue otro motivo para la salida de Moro.

Brasília- DF. 19-06-2019- Ministro de Justicia Sérgio Moro durante testimonio en la CCJ del senado. Foto Lula Marques

Moro: show de hipocresía

Desde el momento en que aceptó entrar en el gobierno, Sérgio Moro sabía con quien estaba lidiando. Una vez en el gobierno, bajó la cabeza innumerables veces ante Bolsonaro, cerró los ojos a la sucesión de absurdos y, más que eso, se mostró cómplice de su jefe, como cuando confesó haber mostrado al presidente informes de la investigación contra los “laranjas”[4] del PSL, antiguo partido de Bolsonaro.

Cuando se vio en medio de la crisis del “Vaza Jato”[5], en que quedó patente su actuación selectiva e ilegal en medio de las operaciones que le dieron fama, Moro fue a abrigarse en los brazos de Bolsonaro.

Moro tampoco se pronunció cuando Bolsonaro convocó los actos por el cierre del Congreso y del STF y por una dictadura. O ahora, cuando el presidente lleva a cabo una política genocida en medio de la pandemia que amenaza la vida, principalmente de los trabajadores y el pueblo pobre.

Finalmente, Sérgio Moro, en su entrevista, que muchos vieron como una verdadera “delación premiada”, confesó que cerró los ojos para los innumerables crímenes que el gobierno cometía frente a él, lo que importaba de hecho era si su aliado estaba al frente de la PF. ¿En caso de que Bolsonaro retrocediese en la exoneración de Valeixo, Moro denunciaría todas las interferencias del jefe? Evidentemente, no. Al mismo tiempo en que la dimisión de Moro expone aún más la corrupción en el gobierno Bolsonaro, también muestra que él tampoco representa una alternativa.

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Fuera ya Bolsonaro y Mourão

Bolsonaro surfeó la justa indignación con los gobiernos del PT presentándose como una alternativa “antisistema” y contra todo lo que está ahí. Pero esa imagen rápidamente viene desmoronándose. Además de su relación histórica con las milicias [parapoliciales], el gobierno Bolsonaro implementa un proyecto de semiesclavitud, con profundización de las reformas laboral y previsional a favor de los grandes empresarios y de los banqueros.

Es la profundización y la radicalización de los proyectos de los gobiernos anteriores, pero ahora con una tentativa de implementación de una dictadura, con la convocatoria de los actos pro AI-5[6] y el flirt con un autogolpe. Bolsonaro quiere imponer una semiesclavitud, entregar el país a Trump, y no dejar que usted siquiera proteste o reclame.

Bolsonaro es hoy el principal obstáculo en la lucha contra el coronavirus. Su política es la de dejar morir a decenas o centenas de millares, para que los grandes empresarios y banqueros no dejen de ganar. Y, frente a la posibilidad de un impeachment, se alió ahora con Valdemar da Costa Neto, Arthur Lira y Roberto Jefferson, investigados o presos en el Mensalão[7], tirando a la basura el discurso anticorrupción. La dimisión de Sérgio Moro y sus denuncias contra Bolsonaro solo refuerzan eso.

Es hora de que la clase trabajadora se movilice por el Fuera Bolsonaro y Mourão. En defensa de la vida, y también por las libertades democráticas, derechos, empleos, y contra la corrupción.

[1] Nombre que se da al sector de ministros más ligados ideológicamente a Bolsonaro, ndt.

[2] Sistema de desvío de los salarios pagos a los asesores del gobierno, que retorna a quien nombró al asesor, ndt.

[3] Proceso de investigación iniciado por la Policía Federal sobre la corrupción y las compras sobrefacturadas de la Petrobras, ndt.

[4] Persona que actúa y presta su firma en nombre de otro, ndt.

[5] La filtración de información referida a la Operación Lava Jato, investigada por Moro en relación con la corrupción en la Petrobras, ndt.

[6] Acto Institucional número 5, sancionado en 1968, fue el que marcó el endurecimiento de la dictadura militar en el Brasil (1964-1985), ndt.

[7] Escándalo que estalló en 2005, durante el primer gobierno de Lula (PT), por pagos adicionales a diputados para que aprobaran las leyes presentadas por el gobierno, ndt.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.

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