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En la época en que surgió Canudos, hacía poco tiempo que el emperador Don Pedro II había caído. Ahora, el Brasil era una República. Ella nació bajo el control militar de los mariscales Deodoro da Fonseca y Floriano Peixoto, económicamente dominada por latifundistas de San Pablo y de Minas Gerais, que cultivaban café. En 1894, uno de sus representantes, Prudente de Moraes, fue electo presidente. En el Nordeste, los coroneles seguían mandando. En el Imperio y en el comienzo de la República, se dieron muchas revueltas y revoluciones. Todas fueron derrotadas con una crueldad muy grande.

Por: Nazareno Godeiro, Natal (RN), y Deyvis Barros, Fortaleza (CE).

Los negros, luego de mucha lucha, fueron liberados de la esclavitud y, como no se hizo la reforma agraria, vivían en condiciones a veces peores que en la época de la esclavitud. Hacia finales del siglo XIX, el Nordeste pasaba por una gran crisis, debido a la caída de la producción de azúcar. La mayor parte de los sertanejos[1] vivía en la miseria, agravada a partir de 1877 por la sequía, una de las mayores de la historia. Centenas de miles murieron.

El Conselheiro

Antônio Vicente Mendes Maciel, conocido como Antônio Conselheiro, nació a comienzos de 1828, en Quixeramobim, Ceará. Hijo de un pequeño comerciante, desde temprano conoció las injusticias de los coroneles y la miseria de los sertões [sertones]. Su padre, a pesar de ser analfabeto, daba mucho valor a la educación de su hijo. Antônio estudió en una escuela importante de la región, en la cual aprendió latín, francés, geografía y aritmética. Heredó del padre el gusto particular por la construcción.

Alrededor de 1865, Antônio comenzó su peregrinación por los sertones, lo que lo tornaría famoso entre los sertanejos. Lo que lo hacía diferente de todos los otros pregoneros de la época, y más popular incluso que los Padres, era que Conselheiro no perdonaba las injusticias de los coroneles y del gobierno, y defendía un mundo mejor aquí mismo, en la tierra.

Canudos, la tierra prometida en el sertão

Canudos era una pequeña aldea que surgió durante el siglo XVIII en las márgenes del río Vaza-Barris. Luego de un enfrentamiento con la policía por haber protestado contra el cobro de impuestos, Conselheiro salió en peregrinación, en busca de su tierra prometida.

Encontró una villa y, con su llegada, en 1893, el poblado pasó a crecer de forma vertiginosa, llegando a tener 25.000 habitantes y más de 5.000 casas. En Canudos había solo una calle, y se inició la construcción de una iglesia nueva, que era una verdadera fortaleza, con paredes de un metro de espesor.

Rápidamente, Canudos se transformó en una ciudad. La prensa, el clero y los latifundistas de la región se incomodaban con la nueva ciudad independiente, y con la constante migración de personas hacia allí.

Una sociedad diferente

Lo que llamaba tanto la atención en Canudos no eran solamente los discursos cautivadores de Conselheiro. En medio de toda la injusticia, pobreza y violencia de los ricos del Sertão, Canudos era una sociedad diferente. No existían ricos ni pobres. Todos lo que llegaban dejaban la mayor parte de sus pertenencias en la entrada, para que fueran usadas por todos. Todo era producido y distribuido de forma colectiva por los campesinos. Las tierras, los animales y las herramientas eran propiedad de todos.

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Todos trabajaban, hombres y mujeres. Era una sociedad pobre, pero no había hambre. A diferencia del resto del sertão, los hijos de los pobres estudiaban. Conselheiro fundó dos escuelas en Canudos. Existía una cárcel, pero estaba siempre vacía. La principal punición que había era la expulsión, y todos temían tal castigo.

Libres: las mujeres y los negros en el poblado

Canudos era una sociedad mucho más avanzada que la República en lo que respecta a los derechos de las mujeres y de los negros. Muchos derechos que las mujeres tenían en Canudos demoraron décadas para ser conquistados en la República.

En Canudos, se casaba quien quería, y las mujeres que preferían quedarse solteras no podían ser condenadas caso viviesen libremente. La prostitución y la violación eran terminantemente prohibidas. En Canudos, ellas tenían el derecho y el deber de trabajar. Muchas cumplieron un papel importante en la administración, y en la guerra de Canudos.

La abolición de la esclavitud en el Brasil no vino acompañada de ninguna medida para integrar a los negros en la sociedad. Por el contrario, ellos fueron privados de la tierra y del trabajo.

Conselheiro siempre luchó contra la esclavitud, y, luego de su abolición, no solo recibió en Canudos a los negros, en condiciones iguales, como también permitió que muchos cumpliesen un papel de primera línea en la aldea. La mitad de la población de Canudos estaba compuesta por negros y negras.

La guerra: en lucha contra el ejército

La guerra contra Canudos comenzó gracias a la intriga de un juez que Conselheiro había enfrentado años antes. Aquel extendió el rumor de que Conselheiro invadiría Juazeiro [en el municipio de Bahia] y saquearía el comercio. El gobierno mandó 100 soldados dirigidos por un teniente para defender Juazeiro.

Pero los canudenses nunca atacaron. Después de un tiempo, el teniente, para no volver de manos vacías, resolvió atacar Canudos. En Uauá, cerca de Canudos, fueron sorprendidos por el grupo de Conselheiro. Desesperados, los soldados tiraron para todos lados. La lucha duró cerca de cinco horas. Después, los sertanejos retrocedieron. Sin embargo, el retroceso no significaba la victoria del ejército. Estos no podían avanzar más. Estaban sin munición y con hambre. Tuvieron que marchar cuatro días bajo el sol hasta Juazeiro.

Segunda expedición

La segunda expedición militar fue formada por 600 soldados armados hasta los dientes con ametralladoras y cañones. Los oficiales esperaban un viaje fácil, pero tuvieron que caminar cerca de 60 kilómetros en el árido sertão. A 12 km de Canudos, la comida acabó. A partir de allí, se inició una guerra para la cual ellos no estaban preparados.

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En la laguna de Cipó hubo una batalla terrible, y el lugar fue rebautizado como Laguna de Sangre. Las tropas gubernamentales espantaron a los conselheristas, pero no tenían más cómo avanzar. Nueva derrota gubernamental. Los conselheristas tomaron las armas del ejército, que tuvo que huir del lugar de la batalla.

El coronel “Corta Cabezas”

La tercera expedición fue comandada por el coronel Antônio Moreira César, conocido por su brutalidad, que le valió el apodo de “Corta Cabezas”. Fueron 1.600 soldados, cuatro cañones y innumerables ametralladoras.

Cuando llegó a la entrada de Canudos, dio orden para invadir. Fue un gran error. Los callejones entre las casas formaban un verdadero laberinto e hicieron que los soldados se dispersaran en pequeños grupos que eran atacados por todos lados. Moreira César intentó bajar de su caballo para animar a los soldados, pero fue alcanzado por dos tiros y murió. Fue sustituido por el coronel Tamarindo, que también fue alcanzado por un tiro. Las tropas del gobierno salieron de la aldea en una huida desesperada.

El fin de Canudos

La cuarta expedición fue organizada directamente por el ministro de Guerra y contó con cerca de 6.000 soldados, cañones, y 700 toneladas de munición. Trescientos seguidores de Conselheiro consiguieron detener a más de 2.500 soldados por varios días, provocando cerca de 1.000 bajas en las fuerzas del gobierno.

Con tácticas guerrilleras, los conselheristas cercaron la primera columna. La segunda columna fue obligada a retroceder para juntarse a la primera y evitar así una nueva derrota. Sin embargo, incluso las dos juntas no conseguían atacar y entraron en una armadilla. Tuvieron que pedir refuerzo, el que llegó en algunos días con 3.000 soldados más. No obstante, solo consiguieron derrotarlos en octubre, casi seis meses después del inicio de la cuarta expedición.

El odio contra los sertanejos

Más de 20.000 conselheristas fueron asesinados. Luego de la victoria del ejército, ocurrió un espectáculo más de odio y crueldad. Algo típico de la burguesía brasileña, que siempre castigó con rigor a los pobres que se rebelaban.

Los 300 canudenses que quedaron vivos de la guerra, la mayoría mujeres, viejos y niños, recibieron garantías de que no serían muertos. Sin embargo, luego de la rendición, todos los hombres fueron degollados, mientras las mujeres y las niñas fueron secuestradas y convertidas en esclavas sexuales de oficiales y políticos.

El cuerpo de Conselheiro, que había muerto unos días antes, fue desenterrado y su cabeza arrancada. Canudos fue totalmente aniquilada para que no hubiese vestigios de aquel pueblo luchador.

Canudos, de octubre de 1897. Acervo Museo de la República/Instituto Moreira Salles.

Lecciones de Canudos: una guerra campesina contra el latifundio

Canudos fue inmortalizada en la memoria popular y en las artes. Fue una guerra campesina por la tierra, dirigida por negros, indígenas y campesinos pobres, contra los coroneles y la burguesía.

Canudos se parece mucho con las guerras campesinas de la Alemania del siglo XVI, analizadas por Friedrich Engels en su libro Las Guerras Campesinas en Alemania, en el cual retrata la lucha política y religiosa de la época como lucha de clase.

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La República realizó una gran campaña de desinformación en Rio de Janeiro y en San Pablo, diciendo que la revuelta era monárquica. Eso arrojó a la opinión pública de la época contra los revoltosos, tasados de bárbaros y fanáticos.

La cuestión de la tierra es central para entender la revuelta. La República, en la época, había transferido tierras devueltas del Estado para las provincias, lo que reforzó a las oligarquías locales, toda vez que las tierras fueron distribuidas a los coroneles, políticos y ricos especuladores que sostenían la República. Eso resultó en la expropiación de una infinidad de campesinos pobres que vivían en esas tierras adquiridas en la condición de poseedores. Por eso, muchos campesinos expropiados pasaron a ver la República como cosa del diablo y la culparon por su desgracia.

Canudos representó una amenaza al gran latifundio porque demostró que parte de la población podía vivir sin él e impidió que esa fuerza de trabajo fuese explotada en las grandes estancias de ganado.

Nuestra tarea es mantener viva la lucha de Antônio Conselheiro, Pajeú, Maria Rita, y tantos otros, por una sociedad sin explotadores ni explotados. Sin embargo, ahora, dirigida de forma democrática por los trabajadores, organizados en consejos populares.

Sepa más

Libros:
A Guerra Social de CanudosEdmundo Moniz
Os SertõesEuclides da Cunha
A Guerra do Fim do MundoMario Vargas Llosa
Filme:
A guerra de Canudos (1996) – Dirección: Sérgio Rezende

[1] Habitantes de la región semiárida del Nordeste brasileño –el sertão–, que comprende una extensión de 868.000 km y abarca los Estados de Minas Gerais y Espírito Santo (el Norte de estos), Bahia, Sergipe, Alagoas, Pernambuco, Paraíba, Rio Grande do Norte, Ceará, Piauí y el sudeste del Maranhão.

Artículo de la serie especial: “As Revoluções e Revoltas do Povo Brasileiro”, del PSTU-Brasil. Acceda al especial aquí.

Traducción: Natalia Estrada.