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La clase trabajadora enfrenta una doble amenaza: la infección por el nuevo coronavirus y el Covid-19 y el desempleo. Los casos de contaminación y muertes en las empresas y en las periferias se multiplican. Los trabajadores sufren con el miedo de enfermarse y contaminar a la familia, con la reducción de los salarios y, encima, tienen arrancados sus derechos.

Por: Opinião Socialista, PSTU Brasil

Mientras los trabajadores de los aplicativos luchan por algún derecho, el gobierno, empresarios y el Congreso Nacional hacen de todo para precarizar del todo el trabajo.

El desempleo crece. Más de la mitad de la población está fuera del mercado de trabajo. Y el gobierno aún quiere reducir la mísera renta de R$ 600, y parar de pagarla a la mayoría de aquí a dos meses.

El pequeño empresario también está en problemas. La supuesta ayuda del gobierno no llega. Esta semana, el dueño de un bar en Curitiba se encadenó en la puerta de la CEF [Caixa Econômica Federal] porque el banco y el gobierno no liberan el auxilio.

La rapiñas, la deforestación y la entrega del país

El Ministerio de Salud, comandado por un militar activo, el general Eduardo Pazuello, está desmontando el SUS [Sistema Único de Salud] y haciendo del Ministerio un lugar de empleo para militares. Por su parte, el ejército recibe R$ 500 millones para producir cloroquina, medicamento ineficaz para la pandemia.

Los militares también son cómplices del genocidio indígena y de la deforestación, que solo en junio aumentó 10% en relación con el año pasado.

Es parte del proyecto de semiesclavitud de este gobierno entregar el país, deforestar y privatizar empresas del porte de la Petrobras, además de acabar con la educación y con los organismos públicos ligados a la ciencia y al medio ambiente.

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Gobierno de la muerte

Bolsonaro está disminuido. Para evitar caer, por un lado abraza el centrón [partidos de centro] y, por otro, promete a la clase dominante un Bolsonaro “paz y amor”.

Pero que nadie se engañe. Bolsonaro es un gobierno de la muerte. Como aparece en un autodoor en Natal, “la muerte no puede seguir gobernando el Brasil”. Además del genocidio, defiende de forma abierta el machismo, el racismo y la lgbtfobia. Es corrupto, tiene ligazón profunda con las milicias [parapoliciales] y las beneficia de todas las formas.

Defiende la dictadura, la tortura, el fin de las libertades democráticas, y un proyecto autoritario. No obstante, es sostenido por la mayoría de la burguesía. Incluso los sectores de la clase dominante críticos a él no quieren derrocarlo. Es por eso que el presidente de la Cámara, Rodrigo Maia (DEM), se sienta encima de los 51 pedidos de impeachment.

Unidad para luchar

Es preciso sacar a Bolsonaro y Mourão y garantizar nuevas elecciones; para eso, tenemos que movilizar a la mayoría que está contra el gobierno.

En este sentido, toda unidad y frente para luchar es una necesidad. El PSTU valorizó la unidad en torno a la campaña por el “Fuera Bolsonaro” que definió la jornada del 10, 11 y 12 de junio. Sus militantes estuvieron, junto con la CSP-Conlutas, al frente de las movilizaciones que existieron de norte a sur del país. Actividades victoriosas, pero que podrían haber sido más fuertes si los demás sectores se hubiesen jugado para construirlas.

Como afirmó Vera Lúcia en el plenario nacional de la campaña: “Este plenario precisa ser el inicio de una jornada de luchas que pueda envolver a todos los sectores, rumbo a un día de huelga general. Esta unidad para la acción directa de millones es lo que podrá sacar a Bolsonaro”.

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Es preciso organizar la bronca, la lucha en defensa de la vida, del empleo, de la renta, del salario, de los derechos, de las libertades democráticas, y contra el racismo y la violencia policial. Es fundamental organizar esa bronca por la base, con democracia obrera.

El día 25 habrá una huelga de los trabajadores de aplicativos y también es día de lucha de las mujeres negras. Se definió un nuevo día nacional de lucha, el 7 de agosto. Vamos a empeñarnos en su construcción y debemos exigir que las demás entidades y movimientos también se empeñen.

Alternativa socialista

El capitalismo promueve la barbarie y el genocidio. Esta es la cara de un sistema irreformable, en el cual la ganancia y la acumulación están por arriba de todo.

Es por eso que el PSTU se coloca al frente del llamado por el “Fuera Bolsonaro y Mourão”.

También estamos al frente de la lucha en defensa del empleo, por la estabilidad, por la reducción de la jornada sin reducción de salarios, y por la revocación de las reformas laboral y previsional. Precisamos, además, defender las estatales y luchar por ponerlas bajo control de los trabajadores, defender la estatización de los bancos sin indemnización, y la unificación en un único banco para que todo el dinero esté al servicio de los trabajadores y de los pequeños empresarios.

Pero, precisamos ir más allá. En este sentido, propuestas de frentes amplios electorales o de conciliación con la burguesía para gobernar este sistema decadente no son la solución. El PT mostró eso al estar 14 años en el poder, y el país continuó tan desigual como siempre. Escoger como proyecto mantener este sistema teniendo como horizonte un capitalismo con renta mínima es ser cómplice de la barbarie.

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Lo que precisamos es una alternativa socialista, que luche por otra forma de sociedad: sin explotación ni opresión, con empleo para todos, vivienda, salud, etc. Una sociedad en la que los trabajadores gobiernen a través consejos populares.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 15/7/2020

Traducción: Natalia Estrada.