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La denuncia contra el fundador de Intercept Brasil es un ataque a la libertad de prensa.

Por: Redacción PSTU – Brasil

El Ministerio Público Federal (MPF) de Brasilia denunció este martes 21 de enero al periodista y fundador del sitio Intercept Brasil, Glenn Greenwald, por la invasión de los celulares de autoridades ligadas a la Operación Lava Jato. Se trata de una evidente persecución contra el periodista y un atentado a la libertad de prensa.

Glenn ni siquiera fue investigado o indiciado por la Policía Federal en el caso de los hackers. Por el contrario, la PF ya había descartado cualquier crimen por parte del periodista. El procurador de la República que denunció al periodista, Wellington Marques de Oliveira, fue el mismo que denunció al presidente de la Orden de Abogados del Brasil (OAB), Felipe Santa Cruz, por calumnia contra el ministro Sérgio Moro.

En la ocasión, Santa Cruz había dicho que Moro “usa el cargo, aniquila la independencia de la Policía Federal e incluso la va de jefe de cuadrilla al decir que sabe de las conversaciones de autoridades que no son investigadas”. La frase fue dicha después que Moro telefoneó a las autoridades que aparecían en las conversaciones filtradas por la Lava Jato, y de haber dicho que los diálogos serían destruidos. De una sola vez, Moro reveló que tenía acceso al contenido de una investigación de la Policía Federal, lo que no podría hacer, y que decidiría qué hacer con las pruebas de esa investigación, lo que, evidentemente, tampoco podría hacer.

La denuncia del MPF de Brasilia es un intento de intimidar a la prensa y criminalizar al periodismo. Actitud autoritaria incentivada por Bolsonaro, que diariamente ataca la libertad de prensa, provoca a los periodistas e intenta callar a cualquier órgano de comunicación que publique algo contra su gobierno.

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Mientras tanto, las denuncias divulgadas por Intercept, que muestran la total parcialidad del entonces juez Sérgio Moro y de la fuerza-tarea de la Lava Jato, continúan sin investigación y mucho menos punición. Los diálogos filtrados muestran no solo cómo Sérgio Moro actuó de forma parcial, sino cómo él actuó directamente para impedir la investigación contra el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (FHC). O cómo el procurador Deltan Dallagnol, se enriqueció a través de negocios con empresas privadas, utilizando las investigaciones para llenarse los bolsillos. O sea, el tipo honesto con el cual se proyectaron [a la presidencia] es una farsa. Moro, Dallagnol y sus amigos, protegen a corruptos y se llenan los bolsillos con negocios escondidos.

Más allá de eso, Moro encubre los crímenes del gobierno Bolsonaro. Deja correr las denuncias contra Flávio Bolsonaro, que salpican al propio padre, y se calla frente a las ligazones de la familia con milicianos y con el involucramiento cada vez más tenebroso que va apareciendo en relación con la ejecución de Marielle Franco.

En el gobierno Bolsonaro, los crímenes ligados a la familia del presidente son encubiertos, mientras la libertad de prensa es atacada y los periodistas denunciados por la Justicia.

Es preciso prestar a Glenn Greenwald toda la solidaridad y denunciar fuertemente este otro ataque a la libertad de prensa.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.