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El paquete económico anunciado por el gobierno esta semana en el Congreso Nacional traerá consecuencias profundas para el país y para las condiciones de vida de la clase trabajadora. Profundiza la entrega del país a las multinacionales y las privatizaciones; disminuye aún más la inversión en salud y en educación y otras políticas públicas para dar más dinero público a los bancos; ataca derechos de los empleados públicos.

Editorial Opinião Socialista n. 581

La justificación es la misma mentira que contaron para aprobar las reformas laboral y de la previsión: generar empleo. No hubo generación de empleo, lo que hubo fue aumento de las ganancias de los bancos y de los grandes empresarios. Ahora va a ser igual.

Por este ángulo se entiende mejor por qué el diputado Eduardo Bolsonaro, frente a la rebelión del pueblo chileno, amenazó a nuestro país con un AI-5 [Acta Institucional número 5, de represión durante la dictadura], o sea, la vuelta del período más duro de la represión de la dictadura militar, caso hubiera rebelión aquí también. El clan Bolsonaro sabe muy bien que, con medidas económicas como esas, están poniendo más presión en una caldera que, sí, va a explotar. Va a empeorar más las condiciones de vida de la población, proceso que ya viene de antes, de los gobiernos del PSDB, del MDB y del PT. Va a aumentar aún más la injusticia y la desigualdad y llevar a una amplia mayoría de la población a una situación insoportable.

Un reportaje publicado en el diario El País, a partir de los datos de la Pnad Contínua (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística [IGBE], 2018), muestra que más de cien millones de brasileños (la mitad de la población) vive con menos de medio salario mínimo por mes; los diez millones más pobres viven con R$ 51 por mes; y ¡41% de los trabajadores están en la informalidad! Eso sin hablar del caos que son la salud y la educación públicas, para nombrar apenas esos ejemplos.

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En la otra punta, los banqueros se quedan con más de 40% del Presupuesto (¡más de R$ 1 billón por año!), y el gran empresariado se hace cada vez más rico con políticas como esas del paquete que acaba de ser anunciado. Es solo una cuestión de tiempo para que todo esto explote.

Por eso, los Bolsonaro no pierden oportunidad de agitar la defensa de la dictadura y atacar las libertades democráticas. Esos canallas saben muy bien que va a haber resistencia, que solo harán todo lo que quieren por la fuerza. No deberían espantar, entonces, las noticias de las relaciones promiscuas del clan Bolsonaro con milicianos [parapolicías] acusados de asesinar a Marielle Franco y Anderson Gomes.

Foto: Elineudo Meira.

Veremos adónde va a dar eso, porque ya hubo desmentido y desmentido del desmentido. No es de hoy esa relación de Bolsonaro con las milicias de Rio de Janeiro. ¿Recuerdan a Queiroz? Para esa gente, la violencia es el modo natural de actuación.

Por eso es tan importante luchar con todas nuestras fuerzas contra cualquier amenaza a las libertades democráticas. Significa defender nuestro derecho de organización, de luchar por mejores condiciones de vida, defender nuestro derecho de manifestación y de expresión.

Debemos repudiar las amenazas a las libertades democráticas, vengan de donde vengan. Debemos exigir una investigación profunda sobre las relaciones del presidente de la República y sus hijos con los asesinos de Marielle y Anderson. Para esa lucha, debemos buscar la más amplia unidad de acción con todos y todas que defienden esas banderas.

No obstante, nuestra lucha no para ahí. Mientras Bolsonaro continúe gobernando, va a atacar los derechos de la clase trabajadora y degradar aún más sus condiciones de vida, diseminando odio y preconcepto, destruyendo el país. Los banqueros, los grandes empresarios y el imperialismo (Trump) se benefician con medidas como las de este paquete que el gobierno acaba de anunciar, por eso lo apoyan. La gran prensa y el Congreso Nacional también, pues representan los intereses de los grandes empresarios. Incluso partidos de la oposición. Basta ver el apoyo que gobernadores del PT, del PCdoB, del PDT y del PSB dieron a la reforma de la previsión. Esos partidos no piensan en otra cosa que no sea en las elecciones del año que viene y las de 2022.

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Si unimos a nuestra clase y vamos a la lucha, tenemos fuerza para derrotarlos, está ahí el ejemplo de Chile. Precisamos poner en marcha nuestra propia rebelión para echar abajo todo lo que está ahí, precisamos organizarnos para que la clase obrera, los trabajadores y el pueblo pobre asuman directo el gobierno del país, con sus propias organizaciones y consejos populares. Precisamos transformar esa revuelta que crece dentro de nuestro pecho en una revolución socialista que libere a nuestro pueblo de la explotación, de la opresión, de la humillación y de la violencia que vivimos en el capitalismo.

Con esa perspectiva, para nuestra marcha precisamos dar un primer paso: ¡es preciso derrotar el gobierno Bolsonaro-Mourão ya! Precisamos llevar esta discusión para adentro de las fábricas, para nuestras comunidades, para las escuelas, y tratar de unir y poner en lucha a nuestra clase alrededor de esta tarea. Que es para ahora, no para 2022.

Artículo original disponible en: www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.