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La situación económica del país se agrava. Las trabajadoras están sintiendo en el bolsillo el aumento del precio de los alimentos, de las tarifas de transporte, de la inflación y de los despidos. Las mujeres son la mayoría de las que ganan salario mínimo, las negras son las que menos ganan en el país y, en gran medida, son jefe de las familias.

Por: Ana Pagu

Las dificultades para cerrar el presupuesto son realmente muy grandes. En tiempos de crisis, los gobiernos y los patrones se apoyan aún más en las diferencias entre hombres y mujeres para crear desigualdades a través de salarios diferenciados o la negación de derechos. Estas medidas alcanzan a toda la clase, porque rebajan de manera general las condiciones de vida de las mujeres y de los hombres trabajadores.

El machismo es un poderoso instrumento para dividir a nuestra clase, colocando a hombres y mujeres trabajadoras en lados opuestos. Sabemos, sin embargo, que no habrá liberación en tanto no sean asegurados los mismos derechos para hombres y mujeres, negras y no negras. No se puede hablar de libertad cuando la mitad de la clase trabajadora es superexplotada y oprimida.

La opción política del gobierno Dilma, de pagar la deuda comprometiendo la mitad del presupuesto del país, es lo que hace que no haya dinero suficiente para invertir en salud y educación. Mucho menos para combatir la violencia contra la mujer o para invertir en salud, haciendo que prolifere el mosquito transmisor del virus Zika, que crece de manera incontrolable y amedrenta a la población por el riesgo de microcefalia.

¡Fuera todos ellos! ¡Dilma, Cunha, Temer y Aécio no nos representan!

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Junto con la crisis económica, el país vive también una fuerte crisis política. La lista de la operación Lava Jato [lavado de dinero] demuestra que la mayoría de los partidos que están en el Congreso, tanto de la base aliada como de la oposición de derecha, están comprometidos en denuncias de corrupción. Lo que muestra poca diferencia entre ellos en lo que respecta al financiamiento de campañas y al uso del dinero público para eso.

PT, PMDB y PSDB están enfrentándose para ver quién gobierna al país, pero se unen para aprobar medidas arrojan la crisis en las espaldas de los trabajadores. El PSDB hundió al país con privatizaciones, y no aseguró el derecho mínimo de las mujeres. El PMDB de Eduardo Cunha representa lo que hay de más reaccionario y conservador en el Congreso. Y el gobierno de Dilma, ahora con el apoyo del PSDB y del PMDB, pretende aprobar una reforma más a la Previsión Social, que aumenta la edad de las mujeres para jubilarse.

No podemos esperar nada de estos partidos y del Congreso Nacional. La lucha de las mujeres trabajadoras tendrá su destino cruzado por la lucha más general de la clase trabajadora, en la búsqueda por construir la huelga general y por la construcción de un gobierno de los trabajadores, sin corruptos y patrones, basado en Consejos Populares.

¡Las mujeres son fuertes! Ir a la lucha contra el machismo y la explotación

El machismo y las diversas ideologías que intentan justificar la opresión de la mujer han sido cada vez más utilizados para destruir el potencial, la garra, la autoestima y la iniciativa de la mujer trabajadora. Las convierten en las principales víctimas de la violencia y de las desigualdades sociales. Pero ellas no figuran solo en las estadísticas.

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Son también protagonistas de movilizaciones, huelgas, ocupaciones de escuelas. Se yerguen en lucha y levantan sus voces. ¡El 8 de Marzo es el día en que ellas mostrarán sus fuerzas, dirán que su lugar también es en la lucha! Hombres y mujeres del PSTU engrosarán las filas de esos actos contra el machismo y la explotación.

  • ¡Fin de los despidos! ¡Reducción de la jornada de trabajo sin reducción de salarios, para que todos trabajen! ¡Salario igual para igual trabajo!
  • ¡No al plan de ajuste! ¡Contra la reforma de la Previsión Social y revocatoria de las Medidas Provisorias que quitan los derechos del PIS [Plan de Integración Social] y el seguro de desempleo!
  • ¡Fin de las tercerizaciones! ¡Derecho igual para todos los trabajadores!
  • ¡Más inversiones para el combate a la violencia! ¡Aplicación y ampliación de la Ley María da Penha! ¡Desmilitarización de la PM y derecho de las mujeres trabajadoras a la autodefensa!
  • ¡Inversiones en saneamiento y control del mosquito para combatir el Zika! ¡Asistencia para todas los hijos y madres víctimas de la microcefalia, con calidad, y por el SUS! ¡Aborto legal, seguro y gratuito, hecho por el SUS, para las que desean interrumpir el embarazo!
  • ¡Guarderías públicas, gratuitas y de calidad, en tiempo integral! ¡Licencia de maternidad de seis meses para todas las trabajadoras! ¡Licencia de paternidad de 40 días!
  • ¡Contra el PL 5069!
  • ¡Construir el socialismo para conquistar la completa liberación de las mujeres!

Traducción: Laura Sánchez.

Artículo publicado en Opinião Socialista N° 512, marzo del 2016

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