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Nuevo retroceso descarta reglamentación que protege a trabajadores.

Por: CSP-Conlutas

El último martes (30/7), el presidente Jair Bolsonaro (PSL) anunció alteración en la NRs (Normas Reguladoras) sobre salud y seguridad en el trabajo.

Este, que es un ataque más a los derechos de los trabajadores brasileños, solo sigue la receta del gobierno de beneficiar a los patrones en perjuicio de los empleados. Y esa línea política no es ninguna novedad, una vez que, para el Presidente, es muy difícil ser empresario en el Brasil.

La medida, con la reducción de hasta 90% de las NRs, escurrirá para los empresarios costos de hasta R$ 68.000 millones en los próximos diez años.

Eso debe haber alegrado mucho a los patrones. Lo que el gobierno no cuenta es que ese desmonte será sentido dramáticamente en la piel de millones de trabajadores.

La ANPT (Asociación Nacional de Procuradores del Trabajo) y la Anamatra (Asociación Nacional de los Magistrados de la Justicia del Trabajo) criticaron, en nota, esa medida del gobierno, alertando que “significa, al fin y al cabo, entonar un discurso esencialmente incoherente, potencialmente inconsecuente y económicamente peligroso”.

Perjuicios a los trabajadores

La revisión del gobierno altera dos normas, además de revocar una tercera. Esa reglamentación trata de seguridad y medicina del trabajo, además de flexibilizar la legislación ambiental laboral.

Esos cambios no enfrentarán ningún trámite más en el Congreso, y estarán en vigencia dentro de 45 días. La NR 2, que fue revocada, exigía inspección del fiscal de Trabajo antes de la abertura de una empresa. Ahora, cualquier empresario puede iniciar su negocio y comenzar a actuar sin la fiscalización necesaria, que regula condiciones de trabajo con el fin de evitar riesgos a los trabajadores.

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En lo que se refiere a la legislación ambiental, libera a micro y pequeñas empresas de la obligatoriedad de ejecutar programas de prevención de riesgos ambientales y de control médico y salud ocupacional.

Otra norma alterada implica específicamente las condiciones de trabajo de categorías que manipulan máquinas y equipos de diversos sectores, como siderúrgicas y metalúrgicas. Una verdadera amenaza cuando recordamos que el Brasil ocupa el vergonzoso cuarto puesto entre los países del mundo en número de accidentes de trabajo. Según datos del Ministerio Público de Trabajo, cada 49 segundos ocurre un accidente de trabajo.

Precisamos organizar la lucha para impedir ese proyecto de desmote y quite de derechos del gobierno Bolsonaro. El escenario es alarmante, con articulación para robarnos la Previsión, para aflojar las leyes laborales y quitar derechos con cada ataque de este Congreso que solo beneficia a los patrones, las grandes empresas y los bancos.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.