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Este miércoles 1 de julio, los entregadores de aplicativos cruzan los brazos. El “breque dos Apps” [freno de los Apps], como fue bautizado el movimiento, acurre en todo el país. Es una paralización nacional del gremio, que reivindica derechos básicos como alimentación.

Por: Roberto Aguiar, Salvador-Bahia

El creciente desempleo y el empeoramiento de la condiciones de vida de la población brasileña contribuyeron para el aumento de la cantidad de trabajadores que vieron en las entregas una fuente de renta. Hoy, son cerca de 200.000 entregadores de aplicativos en todo el país, que son sobreexplotados por grandes corporaciones como iFood, Uber Eats y Rappi. Los trabajadores de esas plataformas no tienen relación de empleo formal, lo que no les garantiza el derecho al vale-refección, el vale-transporte, vacaciones remuneradas, licencia por maternidad, aguinaldo y demás derechos laborales.

El reconocimiento del vínculo de empleo es una de las luchas de los entregadores, que también reivindican aumento en el valor de las tasas de remuneración, que han caído en la medida en que aumenta el kilometraje y el número de entregas por el valor pagado; el fin de los bloqueos indebidos y sin justificación de los profesionales, que pueden estar días sin trabajar y sin saber el motivo; y el sistema de puntuación de ranking, que es el que define los días y el área en que el entregador puede actuar.

“El lance de los aplicativos que no da derecho ninguno a los trabajadores es un paraíso en el que varios otros capitalistas quieren morar. No tienen que garantizar derechos laborales. No pagan salarios, no precisan pagar vacaciones ni alimentación. Esto es muy bueno para ellos”, denuncia Paulo Galo, entregador y organizador del movimiento Entregadores Antifascistas.

Existen procesos en la justicia que reivindican el reconocimiento del vínculo laboral entre los entregadores y las empresas de aplicativos. Pero la balanza de la justicia brasileña favorece siempre a los empresarios, no en vano el actual parecer del Superior Tribunal de Justicia (STJ) es que no hay relación formal entre los entregadores y los aplicativos. El Tribunal Superior del Trabajo (TST) también tomó un parecer semejante, alegando la ausencia de subordinación como argumento.

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Más trabajo, menos dinero

Sin ningún control o reglamentación las empresas de aplicativos actúan libremente para imponer medidas que eleven sus lucros y sobreexplotan a los trabajadores. Con el aumento de la demanda, los aplicativos de entrega pasaron a pagar menos por servicio y a exigir más de los entregadores.

Antes, se pagaban R$ 10 para una entrega distante a 5 o 6 km. Hoy se pagan R$5. Los entregadores informan que no se gana lo que se ganaba dos años atrás, cuando alcanzaban R$ 100 en ocho horas de trabajo diario. Actualmente, para conseguir el mismo valor es necesario trabajar 14 o 15 horas por día.

De acuerdo con la pesquisa de la Aliança Bike (Asociación Brasileña del Sector de Bicicletas) lanzada en 2019, quien consigue rodar 12 horas por día haciendo entregas, gana en media R$ 936 por mes.

Además de la baja remuneración, las empresas de aplicativos imponen medidas punitivas a los trabajadores, a través de criterios por ellas definidos. Los entregadores que no trabajan de sexta a domingo son punidos. Son obligados a trabajar el fin de semana para puntuar, caso contrario, son bloqueados, ya que el sistema de puntuación es el que garantiza que el entregador reciba llamadas durante la semana.

Ese sistema de puntuación obliga a los entregadores a tener un vínculo con los aplicativos, pero a la hora de garantizar los derechos laborales, las empresas no quieren reconocer esta relación y echan mano de mecanismos para alejar tal posibilidad. Ellos tiene óptimos abogados, que actúan todos los días para no dejar ningún rastro de vínculo laboral. Pues, caso aparezca cualquier prueba contra ellos, tendrían que asumir el vínculo”, dijo Paulo Galo.

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Pandemia

Toda esa explotación y precarización se aceleraron con la pandemia de Covid-19. Con el cierre del comercio, las ventas por aplicativos dispararon. Con eso, el número de entregas también creció. Con todo, eso no se revirtió en ganancia para los entregadores; por el contrario, vemos el aumento de las ganancias de las empresas y la desvalorización del trabajo de los entregadores, aun siendo considerado un servicio esencial.

Una pesquisa hecha por la Red de Estudios y Monitoreo de la Reforma Laboral (Remir Trabajo), divulgada por la BBC Brasil en mayo, señaló que 89,7% de los entregadores tuvieron un reducción salarial durante la pandemia o ganan lo mismo que antes. Apenas 10,3% informaron un aumento.

El estudio también apuntó que, durante la pandemia, 52% de los entrevistados afirmaron trabajar todos los (7) días de la semana, mientras 25,4% de ellos trabajan seis días. Esos dos períodos de trabajo –relatados por 77,4%– son considerados “ininterrumpidos”. La cara cruel de sobreexplotación y la precarización impuestas por las empresas de aplicativos. Un modelo que viene extendiéndose a otras ramas laborales.

Las condiciones de trabajo de los entregadores empeoraron durante la pandemia por el riesgo sanitario. El Ministerio Público del Trabajo emitió una nota técnica con una serie de medidas a ser tomadas [por las empresas], pero no son aplicadas. La Rappi, por ejemplo, dio un kit con máscara y alcohol en gel a los motoboys solo una vez. Los equipos de seguridad (EPIs) son comprados por los entregadores.

“Y si contraemos el coronavirus en la calle, ¿quién paga el tratamiento y el tiempo parado?”. Fue buscando resolver este cuestionamiento que, en mayo, Paulo Galo entabló una acción en el Ministerio Público del Trabajo (MPTque solicitó a la Justicia del Trabajo de San Pablo la concesión de una liminar [investigación], que obligaba a las plataformas a garantizar asistencia financiera a los entregadores que precisaran apartarse del trabajo a razón del coronavirus. Pero la liminar fue derribada por la empresa iFood.

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“No tenemos un relacionamiento saludable con las empresas. Incluso, hacen de todo para derribar nuestras conquistas, como fue el caso de la liminar que obligaba a las empresas a pagar a los entregadores apartados por haber sido contagiados con el nuevo coronavirus. Están preocupados apenas con las ganancias”, afirmó el organizador del movimiento Entregadores Antifascistas.

Huelga

Para denunciar este sistema explotador y precario de trabajo, así como reivindicar mejores condiciones de trabajo y remuneración, es que los trabajadores realizan la huelga nacional del 1 de julio.

El PSTU apoya y estará lado a lado con los entregadores en esta lucha contra las empresas de aplicativos, parásitos que viven de la sobreexplotación y de la precarización de nuestra clase.

Artículo publicado originalmente en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.