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Estamos ante un adelanto de la campaña electoral del 2018, la cual se enmarca en el proceso de implementación de los acuerdos con las FARC y el futuro acuerdo con el ELN, y a nivel internacional en la crisis económica mundial y las nuevas políticas del imperialismo con la llegada de Trump, por lo que continuarán los ataques a los trabajadores.

Por: PST – Colombia

Sabemos que los que están en el poder tienen sus bolsillos llenos producto del robo del Estado, y las manos manchadas de sangre producto de la violencia paramilitar. Nos vienen a engañar con el sofisma de la paz mientras, que después de la firma de los acuerdos con las FARC, se han incrementado los asesinatos de defensores de los derechos humanos y de activistas que luchan contra el desplazamiento y por la restitución de tierras.

Se ha configurado un verdadero frente por la paz integrado no solo por el gobierno y los partidos de la unidad nacional (Cambio Radical, Partido de la U, Liberal, conservadores) sino también por la dirección de las centrales obreras, sectores de la izquierda, y la comandancia de la FARC, que hoy están llamando a que apoyemos el plan de paz del gobierno sin ver que este no es más que la otra cara de una verdadera declaración guerra a los trabajadores y los pobres.

La paz de nosotros es muy diferente a la paz de los poderosos. La paz que pregonan los poderosos es para seguir explotando a los trabajadores con salarios miserables, sin salud y con una precaria educación, y continuar el robo descarado de las tierras de los campesinos pobres que ha provocado el desplazamiento de millones de personas. La paz de los ricos no es sino el hambre de los pobres.

Dicen que hay una democracia y que cualquiera puede elegir y ser elegido, pero sólo los poderosos son los que tienen acceso a esto pues cuentan con medios de comunicación y dinero, además de un régimen electoral donde solo ellos pueden participar y buscan impedir que candidatos que los lleguen a cuestionar se presenten. Este régimen fue aprobado por los parlamentarios que pertenecían al Polo Democrático, partido que dice representar la oposición de izquierda en el país.

La burguesía colombiana se ha enriquecido robándole al Estado y de esto no escapan ni sus más “ilustres hijos”. A propósito del escándalo de corrupción de Odebrecht para que le dieran la concesión de la ruta del Sol, es ingenuo pensar que Sarmiento Angulo, socio de esta constructora, no tiene nada que ver. Para disimular han condenado al gobernador de la Guajira por unos chivos y mercados que repartió para que lo eligieran, pero ningún parlamentario, alcalde o gobernador de este país está exento de este delito pues todo el mundo sabe que han acostumbrado a los pobres a vender su voto el día de las elecciones. Hoy todos estos corruptos continúan engañándonos y tratando de llegar a la presidencia, llámense Vargas lleras, De la Calle, Zuluaga o López.

La apertura democrática prometida en los acuerdos de La Habana no parece estarse concretando: ni la propuesta de reforma política ni el estatuto de oposición dan muestras de favorecer una mayor participación política. Por eso, si queremos vivir en paz debemos prepararnos, organizarnos, resistir y luchar contra la política “pacificadora” de este gobierno y hacer un verdadero frente de los que estamos por luchar y derrotar a este gobierno hambreador y represivo. Una primera medida es apoyar la propuesta de paro internacional de mujeres contra la violencia y por igualdad salarial, exigiendo los derechos de las madres comunitarias y recuperar el 8 de marzo como un día de lucha.

La única manera de hacer realidad nuestros objetivos es la movilización, con un plan de acción preparado desde las bases, para unificarnos contra Santos y su plan de guerra contra los trabajadores que incluye: los efectos de la nociva reforma tributaria -con la que ya se perdió el 89% del aumento del salario mínimo-, la crisis hospitalaria, la problemática no resuelta de los maestros que siguen sin poder ascender y sin servicio digno de salud, la corrupción sistémica que se roba los dineros públicos mientras los niños de la Guajira y el Chocó se mueren de hambre, la problemática de las madres comunitarias, los asesinatos selectivos contra líderes sociales y políticos.

Desde el Partido Socialista de los Trabajadores llamamos a los trabajadores y a las organizaciones que queremos derrotar a la burguesía y su gobierno a aunar esfuerzos y hacer efectivo un verdadero FRENTE PARA LUCHAR y conquistar verdaderas garantías para todos.

Comité Ejecutivo,

25 de Febrero de 2017