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Una histórica jornada de paro se vivió en las calles de Colombia, con las calles colmadas de personas en las calles, protestando contra el Paquetazo de Iván Duque, reformas pensional, laboral y tributaria que profundizan la flexibilización laboral, acaban con el régimen pensional para dejar un régimen de ahorro individual y una serie de medidas para disminuir los impuestos a los empresarios y aumentar los de los asalariados.

Por: PST Colombia

En ciudades como Bogotá y Cali, Ibagué, Medellín y Popayán las masivas movilizaciones no acabaron con el día, ya en la noche se hicieron cacerolazos con movilizaciones desafiando las medidas de toque de queda decretadas en Cali, Pasto y el centro de Popayán, y ya para el viernes 22 ha sido anunciado la cancelación de clases en Cali.

El Gobierno, había generado un ambiente de miedo a través de los medios de comunicación, anunciando infiltraciones del terrorismo y la injerencia de gobiernos latinoamericanos en el Paro, militarizando Bogotá y haciendo allanamientos a organizaciones sindicales, sociales y culturales.

Por su parte, la dirigencia sindical intentó que el Paro Nacional fuera una simple jornada de protesta que fortaleciera su posición en las mesas de concertación laboral con el Gobierno, pero el Paro Nacional se salió de las manos tanto del gobierno como de la burocracia sindical.

La dirigencia de las centrales no estaba de acuerdo con el Paro Nacional, tuvo que aceptarlo y asumir parte de las tareas de organizarlo. Tras el anuncio de unas reformas laboral y pensional, varias organizaciones sociales y políticas pidieron a las centrales sindicales un Encuentro de Emergencia que dio como resultado la convocatoria de un Paro Nacional el 21 de noviembre, a pesar de la oposición de su dirigencia, que prefería una jornada y aplazar el paro para 2020.

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Pero además de las reformas anunciadas, se dio a conocer que el gobierno de Duque había bombardeado un campamento de disidencias de las FARC asesinando 18 niños que habían sido reclutados de manera forzada, lo que levantó una oleada de indignación que – sumado a la grave situación económica que vive la clase trabajadora – a demás de provocar la renuncia del ministro de defensa fortaleció el llamado al Paro Nacional.

Pero lo más importante fue la oleada de rebeldía de América Latina y el Caribe, los levantamientos en Ecuador, Haití, Puerto Rico, Chile y Bolivia fueron el principal impulso para el despertar de las masas en Colombia, que desde hacía varios decenios no hacía un verdadero paro nacional. Se habían hecho importantes paros sectoriales y territoriales, pero no un paro de esta magnitud y con este carácter.

Sin terminar el Paro nacional, ya la burocracia de las centrales llamó al gobierno a un diálogo, a concertar políticas, pero esta movilización le ha dejado un claro mensaje a ambos: que la gente está dispuesta a pelear y que su lucha no depende de la burocracia sindical, que las masas pueden detener los planes de Duque y que podrían hacer mucho más.

Desde el Partido Socialista de los Trabajadores hemos hecho un llamado a la dirigencia sindical para retirarse de las mesas de concertación y ponerse al frente de las luchas, pero si no lo hacen, las masas la rebasarán, como ocurrió en esta histórica jornada.