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La visita de Obama a Cuba simboliza el avance político y económico del imperialismo en el continente latinoamericano. Mientras los gobiernos llamados alternativos se hunden en la crisis y van dejando el espacio político que coparon en la pasada década, el imperialismo y sus agentes lo van ocupando.

Después de restaurado el capitalismo en Cuba, un sector del imperialismo norteamericano pedía acabar con el bloqueo para ingresar a participar del pastel, pero el gobierno de Bush se resistió. Obama, al ganar las elecciones presidenciales, se propuso restablecer las relaciones políticas y económicas con el gobierno cubano, pero sólo hasta diciembre de 2013 se dio el primer paso, cuando Obama y Raúl Castro se encontraron en el funeral de Nelson Mandela. Luego un agente imperialista vestido con sotana, el Papa Francisco, intervino para dar un empujón y así avanzar en los acuerdos.

La negociación del imperialismo norteamericano con los Castro no fue solamente sobre el descongelamiento de relaciones ente los dos estados. Fue un acuerdo global sobre la política y planes de semicoloniazación para el continente latinoamericano. Como un aspecto de ello se colocó en la agenda, la negociación con la guerrilla colombiana.

La visita de Obama a la Habana tiene por objetivo dejar en firme el regreso del imperialismo a la isla, antes de terminar su gobierno, posicionarse mejor políticamente en el continente y de paso empujar el acuerdo de paz entre Santos y las Farc.

En la década pasada, producto de un ascenso de luchas, canalizadas por la vía electoral, surgieron nuevos gobiernos en Latinoamérica que prometían gobernar a favor de los pobres. Pero todos continuaron aplicando los planes neoliberales de sus predecesores, sólo que aderezándolos con asistencialismo, gracias al boom económico de las materias primas y el petróleo. Chávez, el más radical y “antiimperialista” con su discurso del “Socialismo del Siglo XXI”, mantuvo la propiedad privada sobre los medios de producción, al tiempo que auspició a la llamada boliburguesía, con la colaboración directa del gobierno cubano. Lo mismo sucedió en Brasil con Lula, en Bolivia con Evo Morales, en Ecuador con Correa, en Uruguay con Tabaré Vázquez y Mujica, en Argentina los Kirchner, en Chile con Bachelet y en otros países con gobiernos que traicionaron las esperanzas de los trabajadores y los pobres.

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En todos los países de los gobiernos alternativos, los males del sistema capitalista se mantuvieron y profundizaron. Crisis de la educación, seguridad social, salud, vivienda, empleo, miseria, etc. En estos países la izquierda mayoritariamente fue cooptada y participó en la aplicación de los planes neoliberales. Su papel fue neutralizar y desviar las luchas hacia las elecciones para garantizar que el neoliberalismo se aplicara con la menor resistencia posible.

Mientras los gobiernos alternativos avanzaban en planes contra los trabajadores, en Cuba los hermanos Castro aceleraban la restauración capitalista con la presencia creciente de multinacionales europeas. Estos dos protagonistas de la revolución de 1959, desde hace décadas ya no llaman a impulsar la revolución, sino a colaborar con los planes imperialistas para la región, como el desmonte de las guerrillas colombianas.

Hay que recuperar la lucha antiimperialista y enfrentar los planes de semicolonización de Obama unificando la resistencia. Pero además, es necesario volver a impulsar la revolución socialista y luchar por una Federación de Repúblicas Socialistas del continente. Con el fracaso de los gobiernos “alternativos”, ya se confirmó que no hay salida dentro del sistema capitalista.

La presencia de Obama en Cuba debe ser rechazada por todos los revolucionarios del mundo pues es una afrenta al heroico pueblo que protagonizó la única revolución socialista en nuestro continente, la que fue durante muchos años un ejemplo para toda Latinoamérica y los pueblos del mundo. Su fracaso, y la restauración acelerada del capitalismo en la isla, terminará de destruir lo poco que queda de las conquistas sociales de la revolución.

Por todo lo anterior, los trabajadores y pueblos latinoamericanos debemos rechazar la presencia del imperialismo en Cuba, la restauración capitalista liderada por los hermanos Castro y la posición de la izquierda latinoamericana que celebra estos acuerdos contrarrevolucionarios.

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Partido Socialista de los Trabajadores

22 de abril de 2015