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La degradación y el deplorable estado del sistema de salud ruso es uno de los resultados más significativos del período Putin en el gobierno. Fue un período de despidos acentuados de médicos y cierre de hospitales (más de la mitad de ellos en 20 años en el poder). Eso es sentido incluso en la privilegiada Moscú, muchos más en las provincias. Hoy, cuando el coronavirus se extiende por todo el país, eso representa una amenaza directa y real a la vida de las personas.

Por: Partido Obrero Internacional (POI), Rusia

Porque hasta el propio hospital en Kommunarka, para donde son llevados los infectados de Moscú, está ya sobrecargado.

Porque en lugar de cuarentena total para detener el virus, el gobierno se limita a medias medidas, obligando a los trabajadores a continuar trabajando e infectarse unos a los otros y a los demás alrededor, con el fin de mantener la producción de ganancias para los patrones.

Porque, por la misma razón, los jardines de infantes continúan funcionando.

Porque las alegaciones de Putin de que “todo está bajo control” se sobreponen al insuficiente esclarecimiento del peligro para la población.

Porque incluso en esta situación, Putin destina apoyo financiero para los propietarios de las grandes empresas. El documento publicado por el gobierno “Sobre las medidas para garantizar la sostenibilidad del desarrollo económico” promete “suministrar garantías estatales con el objetivo de reestructurar y extender los préstamos”, o sea, garantizar que los bancos reciban sus intereses. Al mismo tiempo, el gobierno preparó una lista de “empresas sistémicamente importantes (o sea, los mayores oligarcas) “para suministrar apoyo adicional” de los fondos estatales, lista que incluye hasta el mismo McDonald’s.

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Porque el régimen de Putin tiene bombas suficientes para tirar sobre las cabezas del pueblo sirio rebelde, pero no hay máscaras y alcohol en gel para su propia población. Tiene armamento y munición para usar contra el pueblo ucraniano, pero hay testes suficientes para detectar el virus en su país. Tiene mercenarios de sobra para enviar a Ucrania, Siria, Libia y Sudán para reprimir revoluciones populares y anexar territorios, así como policía de choque para dispersar manifestaciones dentro de Rusia, agentes de la FSB[1] y cámaras de video para monitorear todo y a todos, pero no hay médicos y enfermeros/as suficientes.

Porque, en lugar de organizar testes estatales gratuitos para la población, Putin da a las clínicas privadas la posibilidad de ganar dinero con la epidemia haciendo los testes que la red pública de salud no hace.

Porque en Rusia, los ricos está comprando para sí aparatos de respiración artificial, instalándolos en sus casas de lujo, y mañana estos pueden faltar para los necesitados.

El peligro del coronavirus para la sociedad no está en el virus en sí. Si el objetivo principal fuese proteger a las personas y no salvar los negocios, no sería tan difícil derrotar este virus. Pero este acaba siendo peligroso porque la sociedad es gobernada por la burguesía, preocupada fundamentalmente con la salvación de sus ganancias, y no de las personas.

En Rusia, la situación de la salud, la falta de materiales básicos como máscaras y alcohol en gel para combatir el virus, juntamente con las interrupciones en el abastecimiento de alimentos y la caída del rubro debido al colapso en los precios del petróleo, indican claramente adónde el régimen de la FSB y de los oligarcas dirigido por Putin condujo al país. Librarse de este gobierno se vuelve una necesidad cada vez más urgente para los trabajadores y pueblos de Rusia.

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Notas:

[1] FSB, policía política, ex KGB.

Artículo publicado en el periódico del POI, sección rusa de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional.

Traducción del portugués al castellano: Natalia Estrada.