Compartir

Hace algunos días se encontraron casos positivos de Covid-19 entre los moradores del edificio ocupado Selam Palacio, en Roma. Estamos hablando de la mayor ocupación de la capital que, por más de una década, recibió ya a centenas de migrantes africanos.

Por: PdAC, Roma – Italia

Existen hoy cerca de 500 (de los cuales un tercio son mujeres y, cerca de 30, menores) provenientes principalmente del Cuerno de África (Etiopía, Eritrea, Somalia y Sudán) que, a pesar de tener protección internacional, o ser solicitantes de asilo, son privadas de cualquier tipo de asistencia social y de salud, debido al desmantelamiento regulatorio y económico del sistema de recepción e integración ya oscilante, deseado y ejecutado por Salvini (Conte 1) a través de decretos de seguridad.

Este hecho muestra toda la brutalidad de este sistema que, entre explotación y opresiones, está siempre listo para dar lo peor de sí mismo, precisamente contra la camada más débil de la sociedad, los migrantes, principalmente los negros y africanos.

Los hermanos y hermanas africanos estaban implorando hace días por una intervención de las instituciones, visando obtener las condiciones mínimas de salud y garantía económica dentro de un predio en ruinas, en el cual centenas de hombres y mujeres son forzados a vivir con falta de servicios higiénicos adecuados, en medio de una pandemia internacional.

El eslogan del gobierno #iorestoacasa (#yomequedoencasa), para ellos, se traduce en amontonarse en decenas de piezas en común, pero también en no poder trabajar debido a las severas restricciones: en realidad, la mayoría vive con empleos ocasionales y precarios, una expresión de la peor condición de explotación; empleos que ahora perderán o a los que no consiguen llegar, permaneciendo completamente sin renta. Ahora, además de combatir esta situación de degradación social, estos migrantes deben enfrentar una crisis epidémica que explotó dentro de los muros de la ocupación, donde 18 personas están infectadas por el Covid-19 y otras tantas puestas en cuarentena en otras estructuras.

Lea también  El coronavirus deja al descubierto la lógica genocida del sistema carcelario en el Brasil

La región del Lacio y el municipio de Roma, sin oír durante semanas las solicitudes y las preocupaciones de los migrantes cuando ocurrieron los primeros contagios, decidieron enviar soldados del ejército para el edificio, antes incluso que al personal de la salud, abordando la situación exclusivamente como un problema de orden público, como si todo fuese culpa de los migrantes y no de un sistema podrido que los excluye de cualquier integración social.

Son vergonzosas las imágenes que nos llegan de los migrantes atrancados en el edificio como si fuesen animales en una jaula, que, en una tentativa desesperada de agarrar la comida distribuida por los voluntarios, arrojada por encima de las rejas, se ponen en la condición de riesgo de contagio. Esta es la representación de la condición de explotación de las comunidades migrantes, negros y africanos, que continúan siendo discriminados y marginados por este sistema bárbaro a través del uso del racismo como medio de separación de la clase trabajadora, entre migrantes y nativos, negros y blancos, a fin de volverla inofensiva. ¡Lo que está ocurriendo en el Selam Palacio era absolutamente previsible y no haber tomado ninguna precaución desde el inicio, y mantener hasta hoy a 500 personas reclusas en esas condiciones, es bárbaro y criminal!

El Partido de Alternativa Comunista está al lado de los migrantes de la ocupación del Selam Palacio en este momento de extremo sufrimiento y dificultad, en que las desigualdades sociales y las discriminaciones raciales surgen cada vez más en el sistema capitalista, ¡el verdadero gran virus a ser abatido por la unión de las luchas del proletariado internacional, sin ninguna distinción de raza ni nacionalidad!

Lea también  La Rebelión negra y el miedo en la Casa Blanca

Artículo publicado en www.alternativacomunista.it
Traducción del original en italiano: Maria Teresa Albiero.
Traducción del portugués: Natalia Estrada.