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El capitalismo está mostrando toda su brutalidad. Mientras cerrábamos esta edición de Opinião Socialista 586, Italia sumaba el mayor número de víctimas fatales de coronavirus del mundo. Incluso así, los jefes y el gobierno decidieron enviar a la clase trabajadora al matadero.

Por: Redacción Opinião Socialista, Brasil

El gobierno de Italia dice en la TV que es para que todo el mundo se quede en casa, pero eso no es verdad. Él y los capitalistas están obligando a millares de obreros y obreras a continuar trabajando en las fábricas. Eso provocó una enorme insatisfacción de los trabajadores, que realizan huelgas obligando el cierre de las empresas.

Las huelgas de los obreros en Italia están salvando la vida de los trabajadores. El Brasil va a tener que seguir el mismo camino si quiere derrotar el coronavirus, a los patrones y el gobierno Bolsonaro.

Para explicar la situación de Italia, Opinião Socialista conversó con Fabiana Stefanoni, del Partido de Alternativa Comunista (PdAC), afiliado a la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI), y militante del Frente de Lucha No Austeridad (Fronte di Lotta No Austerity) de Italia.

OS: Fabiana, el gobierno italiano fue acusado de llevar mucho tiempo para tomar medidas eficaces para combatir el coronavirus. ¿Cuál es la situación hoy en el país? ¿Qué hizo el gobierno?

FS: La situación en Italia es muy grave. Hay millares de infectados y centenas de personas muertas. Ancianos, pero no solo ellos. También hay jóvenes. El virus está muy difundido especialmente en el norte del país, pero también llegó al sur y el centro de Italia.

Está muy difundido en la región donde hay muchas fábricas e industrias, y eso no es casual, porque en la fábricas los obreros trabajan uno al lado del otro, y el contagio es más fácil. Para dar un ejemplo de lo que está ocurriendo en Italia, hay ciudades que no saben donde poner sus muertos. Están pidiendo para que otras ciudades los entierren.

Es un problema muy grave, porque el virus es muy peligroso y se difunde muy rápido. Por su parte, el gobierno tuvo al inicio una postura muy loca e intentó subestimar el problema. Eso ocurrió porque los patrones y las fábricas no querían interrumpir la producción y cerrar las fábricas. Eso demuestra que el capitalismo es un sistema bárbaro que, cuando hay necesidad de producir y vender, el pueblo puede morir, y los obreros también.

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OS: Dada la ineficiencia del gobierno, ¿cómo reaccionaron los trabajadores?

FS: Al comienzo, los trabajadores no sabían qué estaba ocurriendo. Porque el gobierno decía que el país debía ir adelante, seguir trabajando, etc., pero comenzaron a llegar noticias de muchos muertos. Las personas que iban a los hospitales veían que no había dónde poner a los muertos. Y en función de los cortes de presupuesto, provocados por las políticas de austeridad fiscal, no había posibilidades de que los hospitales tratasen a las personas. Por eso, los obreros comenzaron a tener miedo.

OS: ¿Cuáles fábricas están en huelga? ¿Dónde están? ¿Tienes una estimación de cuántos trabajadores cruzaron los brazos?

FS: Cuando el 11 de marzo el gobierno anunció las medidas diciendo que las fábricas tendrían que seguir abiertas y los obreros continuar trabajando, los trabajadores comenzaron a realizar huelgas. Nosotros llamamos a hacer una huelga por tiempo indeterminado en todas las fábricas.

Ocurrieron muchas huelgas en muchas fábricas, por eso grandes empresas como Ferrari, Maserati, Pirelli, Ducati, cuando comenzaron las huelgas o cuando amenazaron hacer huelga, comenzaron a cerrar por una o dos semanas. La burocracia sindical firmó un acuerdo con el gobierno y con la patronal que decía que los obreros deberían seguir trabajando, pero los patrones deberían garantizar la seguridad.

Después de ese acuerdo, la burocracia sindical llamó a los trabajadores a interrumpir las huelgas, pero nosotros llamamos a la continuidad de ellas. Y las huelgas continuaron, y algunas fábricas que aún estaban abiertas comenzaron a salir a la huelga. Por ejemplo, en la Fiat, donde hay 6.000 trabajadores, nuestros compañeros llamaron a la huelga, y 80% de los trabajadores pararon. Otras fábricas pararon ciento por ciento. Lo mismo pasó en otra fábrica de la Fiat, en el sur de Italia, en Termoli. Y otras fábricas, en especial metalúrgicas, también multinacionales, pararon. En Abruzos, [las empresas] Sevel de Atessa, Bluetech, Isringhausen, Magneti Marelli y Logiservice están en huelga. Termoli alcanza a la FCA (ex Fiat) en Molise. En Campania, la IIA (Industria Italiana de Ómnibus) en Iripinia y la huelga Avio Aereo de Pomigliano. En Véneto, hay huelgas en las siderúrgicas Electrolux, Somec, Sole, Isopan, Forgital, Valbruna, Valinox, Annodal, Elb, Hidro, Fis.

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En Lombardía, la huelga general está en curso en todas las empresas del sector del caucho, plástico, química y textil de Mantua (donde también hacen huelga los empleados de algunos supermercados); en Brescia también hubo una huelga en Pasotti y otras fábricas metalúrgicas; los carteros de la huelga de Monzese (hubo dos muertes de dos empleados de los correos en Bérgamo); y los trabajadores de la Marelli Europe of Corbetta (MI). Huelga en el Flex de Trieste, en Friuli. Hay huelga en la Pieralisi, Caterpillar, astilleros del grupo Ferretti, Skg, Bora, Ghergo, y muchas otras. Los empleados del Carrefour también entraron en huelga en Turín. En la Toscana, la Essity en Lucca; el Nuovo Pignone de Massa; y varias fábricas en el área de Livorno. Creo que muchas de estas empresas deben también actuar en el Brasil.

Esto es algo extraordinario, nunca había pasado en los últimos años en Italia. Sobre todo porque la dirección de las burocracias estaba en contra. Pero, ¿qué ocurrió dentro de las fábricas? Los delegados de los sindicatos sufrieron la presión de los obreros que no querían más trabajar y por eso fueron forzados a llamar a la huelga. Si no la llamaban, los propios obreros lo harían.

Como muchas de esas fábricas también producían materiales para otras en Alemania y en Francia, muchas de estas en esos países comenzaron a parar allá. Como no llegaba el material producido en Italia, las fábricas de Alemania y de Francia también están cerrando.

La situación es difícil, pero la clase obrera está muy fortalecida. Cuando apreció el coronavirus, las fábricas más importantes decían que no cerrarían ni un día, pero ahora están cerrando. La explosión de huelgas obreras en toda Italia es para no morir, es para salvar vidas.

OS: ¿Cuál ha sido la actitud de los principales centros sindicales del país?

FS: Hubo un acuerdo escandaloso con las principales centrales del país y sus direcciones burocráticas (CGIL, CISL, UIL) con el gobierno y la patronal, la Confindustria. Ese acuerdo dice que los obreros deberían continuar trabajando en las fábricas. Todo el país, decían ellos, tiene que parar. Tienen que parar los pequeños comercios, las ventas, las escuelas, las personas no deben salir de sus casas, pero, según el acuerdo, los obreros sí deberían salir de sus casas…

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Eso muestra mucho cómo es el capitalismo, la barbaridad de este sistema social. Lo peor es que en ese acuerdo está escrito que, si hubiera casos de coronavirus en la fábrica, el patrón no tendrá obligación de parar la producción, solo debe informar al gobierno.

Además, dice también que el patrón puede sí, si quiere, parar la producción por unos días y después reabrir la fábrica supuestamente segura. Pero los obreros saben muy bien que eso no es posible, no es posible trabajar con seguridad con el coronavirus. La única cosa que podría garantizar una mínima seguridad serían dispositivos y equipos muy caros de protección, que los patrones no quieren comprar. Además, en el acuerdo está escrito que, si las fábricas cerraran unos días, los patrones podrían utilizar las vacaciones de los trabajadores para descontar los días parados.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.