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Los elementos para comprender bien cuanto se ha dicho en las crónicas sobre el caso de los navíos Sea Watch y Sea Eye, están todos malditamente claros: basta saber leerlos.

Por: Diego Bossi, obrero de la Pirelli, Italia

Primero: dos navíos a lo largo del Mediterráneo con 49 migrantes a bordo, incluso mujeres y niños, permanecieron a merced de un torneo de ping pong entre los gobiernos de Italia, Malta y otros Estados europeos, entre ellos la propia Unión Europa, por casi veinte días, hasta que el gobierno de Malta autorizó el desembarque de los refugiados en su propias costas.

Segundo: el “Capitone”[1], llamado también “Peppa Pig” [famoso dibujo animado], en calidad de ministro del Interior, ha dispuesto el cierre de los puertos italianos, o mejor, el cierre para 49 seres humanos en el extremo de sus fuerzas, porque las mercaderías (legales e ilegales) para enriquecer a burgueses y narcotraficantes o contrabandistas de toda calaña alrededor del mundo, o a los ricos occidentales en un lujoso crucero, esos sí pueden entrar libremente en el territorio nacional. Es más: ¡deben entrar!

Tercero: un grupo de alcaldes en busca de su momento de gloria para utilizar en campaña electoral, anuncia, de una parte, la abertura de los puertos de su competencia territorial, de otra (los fracasados que viven lejos del mar), la no aplicación del decreto Salvini, el denominado decreto de seguridad del que hablamos en nuestra columna en el mes de noviembre y en nuestro sitio.

Considerando el hecho de que estos tres elementos, al vez con alguna variación irrelevante en nuestro análisis, forman un guion vista y revisto en la historia, y que continuaremos viendo, probamos darle un lectura interpretativa a fin de poder establecer tres factores muy importantes: causa, solución y perspectiva. Y para hacer eso intentaremos desarrollar esta lectura de dos maneras: desde el punto de vista revolucionario y desde el punto de vista reformista.

Desde el punto de vista revolucionario (el nuestro)

El primer elemento, o sea, las dos naves, Sea Watch y Sea Eye, llenas de migrantes es una consecuencia del capitalismo, en este caso, de su peor cara: el imperialismo. Esto significa que al sistema económico capitalista, donde pocos (burgueses) se arriesgan con la explotación de tantos (proletarios), se suman determinadas burguesías occidentales, armadas de un potente Estado que dispone de una potente economía y de un potente ejército, que llevan a cabo políticas y procesos de colonización económica y militar, provocando éxodos y flujos migratorios.

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El segundo elemento, esto es, el cierre de las fronteras por parte del gobierno Liga-M5S [Cinco Estrellas], a través de Salvini, no es un elemento distinto y aislado para analizar por sí, porque para nosotros la Liga Norte no es un sujeto político malvado que se contrapone a un partido bueno que sería el PD o a los irrelevantes matices rojos puestos a su izquierda; ciertamente, no somos tan ingenuos para no comprender el curso xenófobo, racista, machista, homofóbico y populista, con elementos de bonapartismo, que caracterizan este gobierno, pero no nos limitamos simplemente a decir que los gobiernos en el capitalismo son gobiernos de la burguesía: sean estos de centroderecha o de centroizquierda, son gobiernos burgueses. Vamos más allá, sostenemos que la izquierda reformista, con su bagaje de décadas de carnicería social y masacre de la clase obrera, es la principal responsable del éxito de la derecha que se está registrando en muchos Estados de Europa, y no solo (véase Brasil).

El tercer elemento, la fantasmagórica revuelta civil de los alcaldes, es catalogable, siempre desde nuestro punto de vista, entre lo embarazoso y el ridículo con ribetes dramáticos: grotesco, es el adjetivo pertinente. Pero sigamos esta perversa lógica institucional y constitucional.

En resumen: algunos alcaldes, que mientras han jurado sobre la constitución, en nombre de los derechos sancionados por la misma, amenazan: 1) abrir los puertos a pesar de una prohibición gubernamental, ignorando que el artículo 117 de la constitución que invocan da legislación exclusiva al Estado en materia de fronteras y relaciones exteriores; 2) no aplicar una ley por inconstitucional, ignorando que la legitimidad constitucional de las leyes es establecida por la Corte Constitucional (art. 134), que esa misma ley fue promulgada por el presidente dela República (art. 87), que, si hubiese habido dudas sobre la legitimidad constitucional, habría podido (¿debido?) reenviarla a la Cámara (art. 74), de lo contrario correría el riesgo de ser acusado en el parlamento y procesado por atentado a la constitución (art. 90).

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Nuestras conclusiones al respecto son simples: el gobierno es el comité de negocios de la burguesía (Marx-Engels, El Manifiesto Comunista) y la constitución burguesa es el mejor instrumento para tal fin, porque por cada derecho sancionado contiene dos modos para eludirlo y tres para suprimir la reivindicación. Muchos trabajadores, entre ellos muchos bravos y valientes compañeros, siguen aquel camino de buena fe, pero los dirigentes reformistas que lo señalan, mienten sabiendo que mienten.

Desde el punto de vista reformista (el suyo)

Sobre el primer punto, de palabra podrían estar genéricamente contra el capitalismo, en muchos casos hablan de miseria y de guerra sin plantearse demasiadas preguntas incómodas que podrían hacer reflexionar a sus interlocutores. Por ejemplo, qué motivos hay para estas guerras, qué intereses están contenidos, etc.

El segundo y el tercer punto (para ellos estrechamente conectados), o sea, el acceso de la derecha racista y machista al gobierno, el cierre de las fronteras, y la revuelta antigubernamental para poner fin al tormento y al destino incierto de 49 seres humanos, marcan una de las diferencias más sustanciales e importantes entre nosotros y ellos, porque ellos se colocan a sí mismos como solución dentro del sistema capitalista, negando la necesidad de una revolución comunista: el conflicto de clase no existe, si existe no es el momento histórico para plantearlo concretamente, porque las masas proletarias no están listas: «¡han votado a Salvini!», truenan atónitos y resignados. Y vía el usual repertorio reformista, que descarga las responsabilidades de los fracasos de sus direcciones sobre la clase, donde la culpa es de los trabajadores desinteresados y superficiales, hasta cuando no sean conscientes de esto y estén listos para la lucha de clase, no se podrá hacer nada.

Los migrantes para ellos no son proletarios con los cuales unirse en la lucha; los reformistas hablan de acogimiento y tolerancia, reconociendo implícitamente el concepto criminal de ciudadanía, porque no es necesario acoger y tolerar a seres humanos si estos son “propietarios de su casa” en la misma medida en que lo somos nosotros. Y nuestra casa es nuestra clase en todo el mundo.

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Los tres factores

Para concluir, entonces, volvamos a nuestros tres factores, de los cuales hablamos en el inicio: causa, solución, perspectiva.

Para nosotros, marxistas revolucionarios, la causa de los continuos flujos migratorios de proletarios desgraciados es el sistema económico capitalista; la solución, como toda buena solución que quiera ser definitiva y no de paliativos efímeros, debe aspirar a eliminar la causa y no a calmar los efectos, y esto para nosotros se traduce en una revolución comunista que expropie los medios de producción a la burguesía y construya un Estado de los trabajadores; la perspectiva es la extinción de ese Estado y de las clases, hacia una sociedad de iguales (comunismo).

Esto no podrá ocurrir nunca en el interior del sistema capitalista. Por el simple hecho de que nadie con el lazo al cuello da una patada al banquito que lo sostiene.

[1] Los simpatizantes y apoyadores de Salvini lo llaman “Capitano” (capitán), pero los obreros suelen llamarlo “Capitone” (anguila, en italiano).

Artículo publicado en Progetto Comunista, 1/2/2019. Original disponible en: https://www.alternativacomunista.it

Traducción: Natalia Estrada.