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Este viernes, 8 de noviembre, estaba convocada una nueva gran manifestación: “la más grande de las grandes”, decían. Aún no tenemos los números oficiales. Pero difícilmente tuvo menos de un millón en las calles, seguramente tuvo más. Las personas yendo para los barrios continúan pasando ruidosas con sus cacerolas y consignas, muchas y muchas cuadras después.

Por: Mariana, directo de Santiago, Chile.

Durante toda la semana hubo manifestaciones y enfrentamientos con los pacos (como son llamados los carabineros, tipo policía militarizada) por los barrios, por la periferia, por el centro, y también comienzan a construirse las Asambleas Populares. Uno de los acontecimientos más destacados de la semana fue la rebelión de una escuela primaria de niñas. Prendieron a la directora autoritaria en la dirección, que llamó a los carabineros. Ellos llegaron para reprimir, uno de ellos dio varios tiros de balín (especie de esquirlas) en una de las chicas. Las niñas, algunas de 7 años, montaron una barricada contra los carabineros y los enfrentaron.

El gobierno Piñera, después de haber decretado Estado de emergencia, declarado la guerra al pueblo, y puesto el Ejército de la dictadura en las calles, tuvo que retroceder. Pidió “disculpas”, buscó hacer pequeñas concesiones sociales, al mismo tiempo que intenta dividir a la población, y criminalizar a la vanguardia del movimiento que se enfrenta sin miedo con la policía e, incluso, con el ejército.

Ya son 23 muertos, más de 4.000 presos por luchar, e innumerables denuncias de violencia policial, abuso sexual de jóvenes, tortura, invasión de domicilios.

El gobierno pasó la semana –junto con el grueso de los medios– intentando dividir a los “pacíficos” de los “violentos”, exigiendo del PC y del Frente Amplio –que no defienden “Fuera Piñera” y no controlan las manifestaciones, aunque sean oposición parlamentaria– que condenen realmente a los “no pacíficos”. El jueves, Piñera, antecediendo la manifestación, volvió a prometer más represión.

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Piñera reunió el Consejo de Seguridad Nacional (Cosena) para afinar una estrategia, uniendo esfuerzos entre ejército, carabineros y PDI (Policía Federal), y lanzó un paquete con medidas para intensificar la represión (incluyendo propuestas de nuevas leyes, criminalizando a quien use máscaras o capuchas, penalizando barricadas, etc.). La reunión del Cosena en sí es provocativa, porque ese Consejo trata manifestaciones populares internas como cuestión de seguridad nacional, como hacen las dictaduras. Pero, como dicen los chilenos, tal vez eso haya arrojado más gasolina al fuego.

En lugar de amedrentar la manifestación solo hace crecer el odio a Piñera, al modelo económico, a la represión, y a la Constitución de Pinochet que aún está vigente.

A las 17 horas, ya era un viernes diferente. Mucha gente en las calles, cuadras y cuadras, aún distantes de la Plaza Italia –epicentro de la manifestación– y de la Alameda, principal avenida de la ciudad. Avenida grande, donde en una punta está la Plaza Italia y en la otra el Palacio de la Moneda.

Por todas las calles adyacentes va llegando gente y más y más gente. Una enorme manifestación popular que tiene de todo: juventud de la periferia, secundarios, universitarios, profesores, jubilados, trabajadores de innumerables sectores.

El sonido de las cacerolas es permanente, está por todos lados. Casi todo el mundo lleva ya su kit anti-represión para enfrentar o defenderse de los “pacos”: pañuelo, agua, bicarbonato mezclado con agua para protegerse del gas lacrimógeno, leche de magnesio contra el spray pimienta. Incluso es una vanguardia masiva, que utiliza máscaras o capuchas, que se organiza y se turna para enfrentar con piedras, barricadas y devolución o neutralización de las bombas de gas que los carabineros lanzan, impidiendo así que ellos lleguen con la represión al conjunto de la manifestación. De manera que esa vanguardia es vista por los manifestantes como defensores de la manifestación. Las personas dicen sentirse más protegidas por ellos que por los pacos.

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Muchas banderas de Chile y banderas del pueblo mapuche. “Chile despertó”, cantan. Innumerables bandas y grupos de teatro también hacen parte de la manifestación.

Ver video: https://www.facebook.com/PIENSAPRENSA/videos/

“¡Fuera Piñera! ¡Piñera Asesino!” está en muchos carteles e innumerables grafitis. “Nueva Constitución por Asamblea Popular”, dice un cartel. Otro, “Fin de las AFPS, del TTP, condonación de la deuda de los estudiantes”; “Abajo la represión”… “Libertad a los presos”…

El clima es de alegría, mucha felicidad, a pesar de la represión. La solidaridad de la población es grande. Los automóviles tocan bocina en apoyo a los manifestantes. Los pequeños negocios, bares, estacionamientos, llenan las botellas de agua de los manifestantes.

Las asambleas populares comienzan a reunirse en los barrios y a coordinarse.

El gobierno y la mayoría de la burguesía siguen con una política de intentar dividir y cansar al movimiento, haciendo pequeñas concesiones a un sector y buscando intensificar la represión a otro, incluso invadiendo casas en los barrios populares, intentando identificar y arrestar a los dirigentes.

Proponen incluso hacer “cambios en la Constitución” pero con el Congreso actual, manteniendo el gobierno y el modelo (incluso aumentando un poco las jubilaciones, los salarios, etc.). El Frente Amplio y el PC defienden una Constituyente, pero no defienden “Fuera Piñera” y todavía proponen que sea el actual Congreso el que llame a un plebiscito para que la población decida si quiere o no Constituyente y, entonces, la institucionalidad vigente coordinar el proceso, cuando las personas lo rechazan.

PC y Frente Amplio están en la “Mesa Social” y dirigen parte de los sindicatos. Pero están desgastados y hay, en relación con ellos, gran desconfianza, porque son parte de la institucionalidad. El PC y el PS, especialmente, apoyaron los gobiernos anteriores, tan responsables por este modelo cuanto Piñera, además de haberse involucrado con mucha corrupción, como fue el caso del gobierno Bachelet.

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Si la manifestación del día 25 de octubre forzó a Piñera a retroceder del toque de queda y sacar el ejército de las calles, la manifestación de este viernes muestra que la situación revolucionaria abierta el 18 de octubre continúa y se profundiza. Y alienta la organización de las Asambleas Populares. Para el día 12, próximo martes, está convocada una Huelga General que, sumándose a las manifestaciones de calle y las movilizaciones en los barrios, va parando más y más el país. Sería importante parar de manera indefinida la producción.

Es preciso no salir de las calles y parar todo el país hasta que caiga Piñera.

Como dicen los chilenos: “Chile despertó. Piñera quiere cerrar los ojos del pueblo con tiros, pero no lo va a conseguir; Fuera Piñera ya”.

Traducción: Natalia Estrada.