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El Comité Cívico de Potosí encabezó la movilización del pueblo potosino exigiendo al Gobierno Central el cumplimiento de 26 demandas que habían sido comprometidas años antes por dicho Gobierno.

Por Grupo Lucha Socialista

Las principales demandas eran: la construcción de 2 represas, la conclusión del camino Incata – San Antonio, la construcción de los caminos Uyuni-Hito 60 y Potosí –Cochabamba mejorar la doble vía Potosí – Puente Méndez, la edificación de tres fábricas: una de vidrio, otra de cal y otra de cemento; energía eólica, un aeropuerto internacional, la preservación del Cerro Rico, la participación en 50% de los beneficios del litio del Salar de Uyuni, un hospital materno-infantil y una planta recicladora de basura.

Como podemos ver son reivindicaciones democráticas de un pueblo que durante años contribuyó con la economía del país y ahora es parte de la crisis que este sufre con la rebaja de los minerales. Todas sus demandas son económico-productivas y dan cuenta de la crisis económica que el pueblo potosino ha empezado a sentir por la rebaja de los minerales que caracterizan a esta región monoextractora de recursos naturales.

El conflicto

El paro en la ciudad de Potosí duró 27 días y las movilizaciones de sus representantes en la ciudad de La paz duraron 23 días, en los que fueron duramente reprimidos e ignorados por el Gobierno de Evo Morales y el MAS.

En ese marco de movilizaciones, la Federación Departamental de Cooperativas Mineras (Fedecomin) resolvió reforzar la movilización enviando un contingente de cooperativistas mineros a La Paz.

 

Este conflicto se caracterizó por la amplia participación de la población, que fue capaz de aguantar casi un mes a pesar que muchos de ellos son cuentapropistas que ganan por día (comerciantes, choferes de taxis, de buses, vendedoras de los mercados, pensiones, etc.).

Fue un conflicto capaz de vencer las presiones políticas, sindicales y económicas del partido de gobierno, que va desde la Gobernación departamental, el gobierno municipal de Potosí, la Federación y centrales campesinas y los Gobiernos municipales de la mayoría de los municipios de Potosí. Este hecho nos muestra que el poder e influencia política del MAS ya tiene algunos quiebres. Es importante seguir esta dinámica, pues ya en 2010 el pueblo potosino se enfrentó con el Gobierno Central y en 2014 volvió a votar, mayoritariamente, por el MAS.

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A pesar de la masiva movilización, el pueblo potosino no logró que sus demandas sean atendidas, si bien este conflicto le sirvió para avanzar en la ruptura con el MAS, al comprobar que ese Gobierno hace tiempo que no está del lado del pueblo trabajador y resolvió seguir gobernando para las transnacionales, explotando y reprimiendo las organizaciones sociales.

Evo Morales y Linera siempre acusan a los movimientos sociales que se enfrentan con su política de ser algo de la derecha. Actuó así con los mineros estatales, ahora vuelve a decir que los potosinos estaban manejados por la derecha. COMCIPO, que es formado por 23 organizaciones, sí tiene sectores más cercanos a la derecha. Sin embargo, el pueblo potosino que salió a luchar, no es de la derecha. Los cooperativistas son, después de los campesinos, la principal base social y política del MAS. Estos fueron los sujetos sociales y políticos que se enfrentaron a Evo Morales. Ya en 2010 se vivió una movilización similar, y este año fue más grande y contundente.

El rol de los cooperativistas mineros

La participación de los cooperativistas mineros en la ciudad de La Paz solo fue aprobada por el sector para “aparecer” vinculado a las demandas del pueblo potosino; es así que fueron unos 1.000 cooperativistas quienes viajaron hacia La Paz y participaron de las movilizaciones.

No debemos olvidar que el cooperativismo minero en Bolivia está conformado por 2 grupos: por un lado, los socios o dueños de las concesiones mineras y, por otro, los peones o trabajadores que son contratados por cada socio para que trabaje en sus concesiones. Los primeros, esa burguesía que basa su poder en la gran masa de peones y a quienes tiene controlados por las ganancias que les distribuyen, tienen acuerdos con el Gobierno central para no pagar impuestos por la explotación de minerales y no están dispuestos a romper ese acuerdo por movilizaciones que les afectan de manera indirecta. Por otro lado, los peones o trabajadores a destajo están “convencidos” que son cooperativistas mineros y defienden el sector, aunque sus ingresos sean mucho menores que los de los socios y trabajen sin beneficios sociales, como seguro de salud, vacaciones, etc. Esto solo se explica por las jugosas ganancias que los socios-patrones entregan a sus peones, ingresos que los obreros de la minería estatal no logran ganar.

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El rol de la COB

Ni la Central Obrera Boliviana (COB) ni la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) apoyaron estas movilizaciones, ni se pronunciaron a favor. Estas organizaciones ya no tienen independencia política del Gobierno del MAS, han sido cooptadas por el partido de gobierno y, por lo tanto, en lugar de apoyar al pueblo trabajador acaban apoyando las políticas antiobreras y antipopulares del gobierno de Evo Morales.

Este conflicto, que ha involucrado a toda la ciudad de Potosí, es uno de los más grandes que el gobierno de Evo Morales ha enfrentado en este año. Ha sido un conflicto en el que el gobierno no ha cedido a las demandas planteadas y ha mostrado con mayor claridad su rostro antiobrero y antipopular.

Ha sido un conflicto que ha ayudado a que muchas personas, a partir de la experiencia que vivieron, comprendan que este gobierno responde a otros intereses y no a los del pueblo trabajador. Es una tendencia que parece que se fortalecerá, pues la caída de los precios de los hidrocarburos y minerales generarán, por un lado, más demandas de la población y, por otro, ante estas medidas, la represión del gobierno y la implementación de políticas económicas antipopulares. Un ejemplo es la profundización del modelo extractivo que se da vía la aprobación del permiso para explorar y explotar hidrocarburos en áreas protegidas y territorios indígenas (medida que ni el Gobierno de Sánchez de Lozada pudo imponer).

Avanza, así, el descontento y la ruptura con Evo Morales y el MAS, sin embargo, hace falta una dirección con independencia política frente al gobierno. La traición de la COB al proceso del PT ha hecho retroceder la construcción de una oposición de izquierda al gobierno, una dirección que pueda garantizar la UNIDAD entre obreros y campesinos que ya rompieron con el gobierno y el MAS.