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A finales de 1992, tres años después de la caída del Muro de Berlín, la intensa crisis en la cual los cambios históricos de la realidad mundial habían sumergido a la Liga Internacional de los Trabajadores- Cuarta Internacional (LIT-QI) estaba lejos de resolverse. 1 En este contexto, militantes de su sección argentina vinieron a Europa para llevar a cabo el esfuerzo de la reconstrucción de nuestra organización internacional.

Por: LCT – Bélgica

Las luchas de 1993 contra el Plan Global, con la huelga general de noviembre, fueron ocasiones para reanudar los contactos con la vanguardia militante. La primera actividad organizada tenía como objetivo un Colectivo de Solidaridad con las luchas del pueblo chileno, de 1995 a 1996. El primero de mayo de 1996, el primer panfleto con la firma “LIT en Bélgica” sale a la luz. Denunciaba “Un contrato escandaloso”, haciendo referencia al Contrat d’avenir por l’emploi (Contrato del futuro para el empleo), firmado el 18 de abril de aquel año por los dirigentes sindicales en Val Duchesse. De entrada era el momento para que nuestros compañeros se dieran cuenta del papel que jugaba la burocracia sindical en Bélgica. El panfleto llevaba el logo que orgullosamente reivindicaba la tradición de la Cuarta Internacional, así como la célebre frase de Karl Marx, “La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos”, del cual se explica el contenido.

El primer número de nuestro periódico, Presse Internationale (Prensa Internacional), salió en setiembre del mismo año, con el mismo logo y esa frase de Marx que lo ha caracterizado a lo largo de su historia. El nombre del periódico indica que el contenido esta principalmente orientado hacía las luchas a escala mundial, aunque el editorial se interesa específicamente por el cónclave de los ministros en Val Duchesse para adaptar el presupuesto de 1997 a los «criterios de Maastricht», porque hace falta «volverse competitivo, es decir, que los trabajadores belgas deben apoyar sus patrones para defenderlos contra los patrones franceses o alemanes.»

Este esfuerzo de inserción y participación en las luchas en Bélgica se acompaña con una asidua participación en nuestra Internacional. Particularmente en la preparación de los Congresos de ésta y los debates a veces muy polémicos sobre la orientación que deberá tomar la LIT para salir de la crisis. Nuestros compañeros también participaron en seminarios organizados por otras secciones de la LIT. Esto se transformará en una tradición de nuestro pequeño equipo, que ayudará a reforzar la perspectiva internacionalista de nuestra lucha. Por otra parte, el apoyo continuo de la LIT será un elemento decisivo para la construcción de una sección en Bélgica.

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A partir del tercer número de Presse Internationale en enero de 1997, el contenido se centra en una lucha importante en la cual los compañeros participan activamente, la de las Forges de Clabecq, con un llamado a participar en la gran manifestación de febrero de 1997. Esta intervención y la creación del MRS serán la oportunidad para asentarse más sólidamente en la actividad militante junto con compañeros sindicalistas y de otros partidos de la izquierda.

Por otra parte, nuestro pequeño equipo comienza a tomar iniciativas de movilización y debate en el medio estudiantil (en la ULB). A inicios del 2001, somos parte de la iniciativa del Comité de Reflexión y Acción Anti-capitalista (CRAAC). En 2004, el CRAAC será el iniciador de la constitución de un Comité Palestina.

En ocasión de la cumbre europea de diciembre 2001, en Bruselas, los compañeros unen sus esfuerzos con otras secciones de la LIT en Europa para acompañar las protestas que ponen a 120 000 personas en la calle. El movimiento anti-globalización estaba en su auge, por todo el mundo. Unos meses antes, «una manifestación de más de 250 000 personas en Génova en la cumbre G8, con la presencia organizada de sindicatos obreros, se había hecho un punto de referencia de la lucha internacional anti-imperialista». Fue marcada por la intervención brutal de la policía con «seiscientos heridos, torturas y amenazas de violación en las comisarías, un muerto por bala y detenciones masivas con varios desaparecidos todavía semanas después.»[1]

Los años siguientes fueron marcados pro luchas importantes de los sans-papiers (sin documentos). Nuestros compañeros participaron de la constitución de la Coordinadora contra las redadas y las expulsiones y por la regularización (CRER) el 10 de julio de 2003. En el 2005 se constituirá el UDEP (Unión para la defensa de los Sans-papiers), que «tiene el objetivo principal de la regularización de todos los que no tienen documentos, sin importar el origen, la cultura, la religión, la afiliación política, el estado, si solicita asilo humanitario o político, solicita el artículo 9.3 (regularización) o simplemente no tiene documentos.» [2]

En la organización de este, nuestros compañeros promovieron el vínculo entre la lucha y sus hermanos de clase belgas, como en la gran manifestación contra el Pacto de solidaridad entre las generaciones o el proceso contra el despido de Maria Vindevoghel de la Sabena.[3]

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También trabajaron por una coordinación internacional de las luchas de los sans-papiers, en particular con las organizaciones similares en España (ATRAIE) y en Italia, lo que llevó en 2006 a un Manifiesto internacional de los sans-papiers, con una movilización internacional por la regularización el 1 de mayo de aquel año. La participación de nuestro pequeño equipo en esta lucha permitió avanzar en la elaboración teórica sobre el tema, lo que dio lugar a contribuciones específicas en los congresos de la LIT, y a la publicación en octubre del 2008 de un pequeño folleto: Los trabajadores sans-papiers, un eslabón esencial de la explotación capitalista. [4] Por mientras, el acompañamiento y el apoyo militante de las lucha en las fábricas- como la de Splintex en diciembre 2004- siempre fue una prioridad.

Fortalecidos por la experiencia de diez años de participar en las luchas, los compañeros estaban en condiciones de elaborar, luego de meses de intensa discusión y elaboración, un programa revolucionario específico para Bélgica, con el cual constituirían definitivamente un partido con el nombre de Liga Comunista de los Trabajadores (LCT). El congreso de fundación se llevó a cabo el 11 de noviembre del 2006. La LCT fue entonces aceptada como sección belga de la LIT-CI.

El número 44 de Presse Internationale, de diciembre 2006, insistirá en la continuidad de nuestro compromiso militante en esta nueva etapa. En la tapa del periódico, la mención de la LIT-CI será simplemente remplazada por LCT.

La siguiente década fue marcada por un retroceso en las luchas. La crisis capitalista mundial pasó por ahí. Hubo muchas grandes manifestaciones, pero la Huelga nacional del 6 de octubre del 2008, por ejemplo, terminó por reducirse a un Día de acción sindical.

En un primer momento, el eje central de la actividad de la LCT siguió siendo la lucha de los sans-papiers, sin olvidar de acompañar activamente las luchas como la de AB-InBev, por ejemplo, en enero del 2010. Sin embargo, gradualmente nuestros compañeros se fueron estructurándose en el mundo del trabajo y comenzaron a participar en actividades sindicales concretas. Esta nueva orientación no se dio sin problemas. Recién seis años después de la fundación logramos llevar a cabo nuestro 2ndo congreso, en el 2012, cuando llegamos a consolidar este pequeño núcleo de intervención revolucionaria que es la LCT. De esta forma, nuestra participación en el Comité de apoyo que surgió a partir del llamado de mayo del 2012 de la FGTB Charleroi-sur Hainaut, por ejemplo, tuvo un carácter cualitativamente diferente.

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Nuestro 3er Congreso, en abril de 2015, nos permitió hacer un análisis sereno de los últimos acontecimientos en las luchas. Con una huelga general sin futuro en diciembre de 2014, con el gobierno de Michel que viene aplicando paso a paso las medidas de austeridad que ya había comenzado a aplicar el gobierno socialista precedente, con una metamorfosis que se consolida en el PTB, con una dirección sindical que apuesta más en la negociación con los «socios sociales» que en la movilización de nuestra clase en una guerra social despiadada, y con luchas que se llevan a cabo, como la de los hombres de limpieza de BM&S, sin llegar a superar la dispersión y a unirse en una lucha más amplia.

Es por esta participación activa en las luchas que la LCT pudo construirse, tanto en los momentos de grandes movilizaciones a través del país como en los períodos de reflujo, de vacilación de nuestra clase que no llega a hacer valer todo el potencial de combatividad. ¡Hay trabajo para un buen rato, porque la lucha continúa!

Traducción: Alejandra Ramírez.

[1]    Citado de un pequeño folleto que los camarada editaron en esta ocasión, con el título Después de Genua, la lucha continua.

[2]    Presse Internationale n° 31, junio 2005

[3]    Presse Internationale n° 34, diciembre 2005

[4]    Véase www.lct-cwb.be, en la columna de derecha.