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Algo menos de 200 personas se reunieron en la presentación del manifiesto de Sindicalistas por la Unidad Popular. El acto, con una gran presencia de sindicalistas y trabajadores, resaltó la centralidad de la lucha obrera para cualquier cambio social. Hablaron activistas de Coca-Cola, de Movistar, de Indra, de Vodafone y Dani Gismero, barrendero municipal.

Corresponsal – Madrid – Estado español

El acto reflejaba una amplia unidad, con gentes de distintas organizaciones, pero siempre con un denominador común: la unidad que sirve es la que nos une en la lucha. Hoy se suelen usar las palabras de “unidad” o “cambio” como conceptos vacíos que sólo sirven para generar ilusión, pero no tienen un contenido real. Sólo hay que ver lo que ha significado el “cambio” para Tsipras en Grecia. Por eso en el acto se resaltó que la unidad que este grupo de sindicalistas está forjando tiene un contenido concreto, unas propuestas que no son una lista de sugerencias, sino un compromiso claro.

Ángel Luis Parras, del sindicato Co.Bas, explicó el programa que recoge el manifiesto que se presentaba. Estas propuestas surgen de las distintas luchas que en estos años han atravesado el país: no a las reformas laborales, educación y sanidad 100% públicas, plan de emergencia social para que nadie carezca de alimentación o vivienda, derogación de la ley mordaza, moratoria y auditoría de la deuda… También se mencionaron dos puntos de especial importancia. El primero fue la necesidad de rechazar la violencia machista y rechazar los recortes que están sufriendo los planes de lucha contra esa lacra. El segundo fue recalcar la defensa del derecho de autodeterminación de los catalanes frente a un gobierno que sólo entiende de amenazas.

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Sabemos que todo ese programa no cabe en los límites que marca el régimen monárquico del 78 y la Unión Europea. Por eso Sindicalistas por la Unidad Popular propone un proceso constituyente que defina un nuevo modelo de estado y un referéndum vinculante sobre la permanencia en la UE. Y justo porque las actuales instituciones están limitadas es que las elecciones no son sino una palanca para impulsar la movilización, incluso si estas tienen que saltarse esas leyes injustas, echas a medida contra los trabajadores. Seguro habrá algunos que se escandalicen por esto, pero son los mismos que se saltan diariamente las leyes también, como Coca-Cola cuando no cumple las sentencias que la obligarían a readmitir a sus trabajadores.

Sindicalistas por la Unidad Popular no vino a ser un “lobby” de presión frente a nadie, sino una agrupación de la clase trabajadora de cara a las elecciones con un programa de ruptura. Y sobre todo, tendrá que construirse más allá del proceso electoral, como una referencia en las luchas, en las empresas y en los barrios. No sólo hasta las elecciones, sino sobre todo más allá, dando continuidad al agrupamiento y sus propuestas tras ellas. De momento el próximo 3 de octubre Sindicalistas por la Unidad Popular estará celebrando una asamblea en Madrid para cerrar su programa definitivamente.

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