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Esta mañana perdimos a la camarada Cecilia Toledo, la querida Cilinha como siempre le llamamos en Brasil y en toda la LIT. Cilinha fue un cuadro que dedicó toda su vida a construir el partido revolucionario y la Internacional en una militancia incansable. Después de una pelea de años contra el cáncer, al final no pudo resistir. Pero aun cuando la enfermedad le afectaba duramente no dejaba de trabajar en su actividad revolucionaria.

Su actividad militante revolucionaria y internacionalista empezó en Brasil en la época de la Liga Operaria en plena dictadura en los años 70.  Tuvo un rol importante en la organización de los artistas que tuvieron parte destacada en la lucha contra el régimen militar y en la recuperación del sindicato de la categoría, donde ella fue parte del activismo que barrió a la burocracia como parte de un proceso que revolucionó al movimiento obrero y a los sindicatos brasileros.

Fue militante de la Convergencia Socialista (CS) desde su fundación  y participó de su lucha en el PT contra la burocracia lulista. Lucha que dio origen al PSTU.

Pero su militancia no fue solamente en Brasil. Siempre fue una trotskista convicta y por lo tanto una militante internacionalista. Por eso, ya en los años 80, fue a vivir e hizo una experiencia en Argentina donde militó en el MAS, en un barrio obrero del municipio de la Matanza.

Cilinha era una excelente periodista, siempre estuvo ligada a la elaboración de materiales políticos y a la propaganda del marxismo. Fue durante años del equipo central responsable por el periódico del partido brasileño, desde la CS hasta el PSTU. En la LIT, su rol fue decisivo para la elaboración y edición de la revista Marxismo Vivo en los años 2000-2015 así como en  Correo Internacional. Y varias de sus materias fueron de las más leídas del site de la LIT.

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Pero Cilinha se tornó conocida de toda la militancia y incluso más allá de nuestras filas con su trabajo teórico, programático y político sobre la opresión de la Mujer. Fue del equipo central de la Secretaria de la  Mujer en el PSTU así como de la Secretaria Internacional de la Mujer en la LIT. Organizó publicaciones de los clásicos, cursos y los seminarios sobre la Mujer. Estudió y divulgó la experiencia única de la revolución rusa en relación al tema de la mujer. Pero lo que más se destaca es su contribución programática que publicó en su libro El Género nos une la clase nos divide. Este libro fue una referencia por defender una posición marxista y de clase contra las concepciones  del ‘feminismo de género’. Tanto es así que fue publicado en varios idiomas al largo de más de una década. Para divulgarlo viajó por varios países dando charlas y participando de debates, sea en América Latina, sea en Europa o África. Además de eso, publicó una serie de trabajos sobre la opresión de la mujer en las revistas, en los periódicos y sites citados.

Su otra pasión fue el arte, y en particular el teatro. En el teatro actuó como actriz, directora y escritora. Desde la juventud, estuvo participando y actuando en los grupos teatrales de vanguardia de Brasil. En los últimos años se dedicó a montar grupos con actores para presentar su trabajo en ocupaciones como Esperança en San Pablo, Brasil, en fábricas como la Felfort en B. Aires, Argentina. O en zonas obreras como la zona sur de San Pablo. Esos grupos dirigidos por ella reivindicaban la escuela de Bertolt Brecht de que el teatro fuera un arma militante para despertar la reflexión de los explotados y oprimidos; coherente con eso, adaptó obras de Brecht en un trabajo colectivo de creación involucrando a los actores con que trabajaba  en un teatro político muy ligado al movimiento obrero y popular.

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Cilinha también se dedicaba a los estudios y discusiones teóricas sobre el arte, con el criterio de Trotsky de ‘toda libertad en el arte’ y en contra de la deformación que el estalinismo introdujo con su política de vulgarización, del mal llamado ‘realismo socialista’ que trató de imponer a todos los artistas rusos (y del mundo), para lo que impuso la censura y la represión sobre el arte en la URSS.

En las páginas de Marxismo Vivo y en nuestros sites se pueden encontrar varios ensayos de Cilinha sobre el arte así como un diálogo con artistas y intelectuales discutiendo la posición marxista sobre el arte.

Cilinha era de esas revolucionarias que seguían la expresión: “nada de lo que es humano me es ajeno” y por eso sus intereses iban mucho más allá de los temas arriba citados. Muchos otros asuntos le interesaban, y permanentemente estaba detrás de aquellos temas que eran importantes para la elaboración marxista y la lucha por el comunismo; por ejemplo, ella venía estudiando el fenómeno de las religiones sobre el cual publicó algunos materiales recientemente.

Su presencia era un estímulo a todos que la conocieron y militaron con ella para seguir trabajando por la revolución socialista cada vez más. Su personalidad alegre y inquieta contagiaba a todos. Vamos a sentir tremendamente su falta, pero estamos seguros de que su vida tuvo un sentido. Cilinha nos dejó una lección, de cómo dedicarse de lleno a la construcción del partido y de la internacional y contribuir para luchar por un mundo socialista.

Sabemos que es una hora difícil para Martin Hernández, su compañero de toda la vida, y para su hijo Martin García, de su hermana Cristina y su cuñada y amiga Alicia Sagra. A ellos queremos mandarles nuestras condolencias, un abrazo en nombre de toda la militancia de la LIT-CI y que estén seguros de que el ejemplo de vida de Cilinha y sus contribuciones quedan como una herencia que nos enorgullece a todos.

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SI de la LIT-CI