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En la Sala A de los Tribunales de Comodoro Py tuvo lugar la segunda audiencia por el juicio contra Daniel Ruiz y César Arakaki. Braian Escobar, policía y querellante, estuvo ausente, impedido de abandonar su puesto de trabajo. Otro intento de nulidad fue protagonista en la sesión. (Por El Diario del Juicio*).

Por: Andrés Masotto (Radio Presente)

Edición: Luis Angió (La Retaguardia) y Fernando Tebele (La Retaguardia)

Fuente: https://juicio18d.blogspot.com/2019/12/cronicas-del-juicio-dia-2-la-misma-hora.html

Son las 14.55 y Javier Feliciano Ríos, Presidente del tribunal unipersonal, ingresa a la sala A del TOF Nº3, ubicada en la planta baja de Comodoro Py. Se da por iniciada la segunda audiencia del juicio que tiene a Daniel Ruiz y César Arakaki como imputados, y al policía Braian Escobar, ausente en la sala, como querellante.

Los acusados están sentados a la par. Minutos antes del comienzo bromean, sonríen y se sacan fotos. Evidentemente, mantienen la postura positiva que demostraron  una semana atrás, en el comienzo de este juicio que, en primera instancia, tendría más de 200 testigos y una duración difícil de estimar.

Foto: Minutos antes del comienzo de la audiencia, César Arakaki y Daniel Ruiz juntos a los dirigentes del Partido Obrero Juan Pablo Rodríguez y Néstor Pitrola, y el actor Iván Moschner.

Al comienzo de la sesión, al presentarse las partes, es evidente que falta alguien: el policía Braian Escobar, querellante en la causa, no ocupa su asiento junto a Luis María Jaime de la Torre, su abogado. Y es de la Torre quien, enseguida, excusa a su representado: “Hasta hace una hora el señor Escobar iba a venir, pero la Superintendencia no le permitió abandonar su puesto de trabajo”, explica. La respuesta del juez es clara: si la prohibición de participar se repitiera, el representante deberá conseguir un poder.

El 18 de diciembre de 2017 había cámaras de televisión por todas partes. La represión que ejecutó la Policía de la Ciudad y los enfrentamientos tuvieron incontables horas de aire. Y eso sin contar el material recabado por cámaras de seguridad que vigilan cada baldosa de la zona. Es por eso que el fiscal Juan Patricio García Alorrio pide la palabra para referirse a un inconveniente sobre las pruebas materiales: dice que la prueba audiovisual recogida por la instrucción suma muchas horas y es prácticamente imposible procesarlas, por lo que sugiere hacer una selección. Las defensas (Liliana Alanís y Claudia Ferrero, por César Arakaki; Martín Alderete y Mario Villarreal, por Daniel Ruiz) aprueban la sugerencia. La reacción en la mesa de la querella es opuesta: otra vez se escucha la voz de de la Torre que exige que la totalidad de la prueba sea procesada. El juez Ríos lo mira, impaciente, y finalmente no resuelve qué se hará con las pruebas.

Pedidos de nulidad

Ahora es el turno de las defensas, que en la primera audiencia mostraron una posición firme para exigir la nulidad del juicio. Una semana después, la idea no cambió: el primero en tomar la palabra es Martín Alderete que, con el pedido de elevación a juicio abierto en la mesa, resaltado y anotado, dice que ese texto, elaborado por la instrucción, viola el derecho a la defensa. Se toma una pausa para tomar agua, mientras el público en la sala, atento, se zambulle en un silencio frío él sigue. Toda su línea argumental camina sobre la falta de detalle de la conducta de su defendido. Enumera todos los párrafos que vagamente mencionan el accionar de Daniel Ruiz pero, en ningún momento, especifican dónde, cómo o con quienes realizó las acciones que se le imputan. Y hacia el final, saca el as escondido bajo la manga de su saco negro: la elevación a juicio ubica a Ruiz haciendo lo mismo a las 14 y a las 16, contradiciendo, en palabras de Alderete, la temporo-espacialidad; es decir, resalta la imposibilidad de repetir exactamente la misma acción, con las mismas personas y en el mismo lugar, en dos momentos diferentes.

Mario Villarreal, sacude los pies bajo la silla como si fuera un baterista de rock. Impávido en su relato y sus expresiones, adhiere a su compañero Martín Alderete, pero poneénfasis en una situación: los delitos que se le imputan a su defendido son excarcelables, y Daniel Ruiz ya pasó un año y un mes en un penal de máxima seguridad, por lo que no debería estar siendo juzgado. Su cierre apunta contra los vicios de arbitrariedad de la justicia, y reflota la figura de presos políticos  para definir la situación de su defendido y Arakaki.

Es el turno de Liliana Alanís y Claudia Ferrero, y es Alanís quien se expresa y hace propia la intervención anterior de Martín Alderete, que resaltó la falta de especificación en la conducta de los acusados. “¿Dónde es que Arakaki arrojó piedras? ¿Contra quién? ¿Contra quiénes?”, se pregunta en voz alta, mirando al juez, ya que el texto del pedido de elevación a juicio no le responde.

Javier Feliciano Ríos se recuesta sobre su silla, tal vez esperando que la sesión mantenga la calma que trae hasta el momento, pero Luis María Jaime de la Torre atropella el silencio y arranca, ofuscado. Dice que los dos imputados son culpables de desobediencia civil y delincuencia civil. Señala dos libros que tiene sobre su mesa, cuenta que son recopilaciones sobre derecho de autores soviéticos y alemanes, y que como vivieron la época del Holocausto y la guerra, entienden sobre el tema (sic). Mientras habla, su rostro va tomando un tono cada vez más rojo. Intenta explicar su argumento, pero se enrieda. “Vaya al punto, doctor”, le solicita el juez. De la Torre finaliza su intervención y en la sala todos y todas intercambian miradas de incredulidad.

La última aparición en escena de la tarde es, nuevamente, a del fiscal García Alorrio. Acusado de promover una elevación a juicio desprolija y portadora de cierta intencionalidad, solicita un cuarto intermedio para que el Ministerio Público Fiscal procese el pedido de nulidad y formule una respuesta. Feliciano Ríos accede y se levanta la sesión hasta el lunes siguiente, en lo que será la tercera y última audiencia hasta el regreso de la feria judicial.

Según se anunció una vez terminada la sesión, el lunes siguiente Daniel Ruiz, uno de los imputados, pedirá la palabra para expresarse sobre la causa en la que se lo acusa de intimidación pública y resistencia a la autoridad.

*Este diario del juicio contra dos militantes que participaron de las manifestaciones en contra de la Reforma Previsional, en diciembre del año 2017, es una herramienta de difusión llevada adelante por integrantes de La Retaguardia y Radio Presente. Tiene la finalidad de difundir este debate oral y público sobre los hechos de aquellos días, en los que la represión fue feroz, pero se juzga a quienes protestaron. Agradecemos todo tipo de difusión y reenvío, de modo totalmente libre, citando la fuente. Seguinos en https://juicio18D.blogspot.com