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A más de 100 años de la declaración del 8 de marzo como día de lucha mundial de la mujer trabajadora por parte de la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, el legado de estas reivindicaciones sigue más vigente que nunca.

Por PT-Costa Rica

De especial urgencia para nuestro país, es la necesidad de enfrentar la gran crisis padecida con especial crudeza por las mujeres trabajadoras y pobres, y la política antipopular de Carlos Alvarado, con una exigencia de empleo en condiciones dignas para las mujeres y una huelga general que unifique todos los reclamos contra el gobierno.

La realidad de las mujeres de la clase trabajadora en Costa Rica

El último informe del Estado de la Nación (2018) reveló que más de la mitad de las mujeres (51%) no participó del mercado de trabajo y destacó, que si aquellas que están buscando emplearse lograran ser contratadas, bajarían el índice de pobreza femenino de un 20% a un 9%.

Mientras tanto, cerca de 460 000 hogares, muchos jefeados por mujeres solas, se encuentran debajo de la línea de pobreza.

Para las mujeres que trabajan, la historia no es muy distinta, ya que cuentan con menos derechos y peores salarios en comparación a los hombres. Cabe destacar que, ya sea con o sin trabajo, las mujeres superan por mucho a los hombres en el tiempo dedicado al trabajo de cuido y la limpieza del hogar.

Esta realidad dada por la economía capitalista en la que vivimos, se combina con la política del Presidente Alvarado de atacar a la clase trabajadora para trasladarle los costos de la crisis y seguir privilegiando los negocios de los grandes empresarios, afectando primordialmente a las mujeres.

Gobierno de la Unidad Nacional: enemigo de las mujeres y de la clase trabajadora.

Desde el 2014 el gobierno del PAC se ha presentado como una alternativa “progresista” que defiende los derechos humanos. Por ejemplo, en la última campaña, ofrecía disminuir la desigualdad que afecta mayoritariamente a las mujeres, apelando a cuatro ejes fundamentales: igualdad, autonomía, eliminación de la discriminación y violencia de género y la eliminación de brechas salariales y sociales.

Por medio de este engaño, Alvarado se ha dedicado a impulsar la agenda política exigida por el FMI (Fondo Monetario Internacional) para aplacar el crecimiento del déficit fiscal y mantener las jugosas ganancias de las grandes empresas a costilla de los trabajadores.

Actualmente está por definir una lista mucho más amplia de productos de la actual canasta básica que pagaran el impuesto IVA de 13%; mientras que también ha atrasado la asignación de ayudas sociales vitales para las mujeres trabajadoras, como las del IMAS, los CEN CINAIS, las Becas Avancemos y los comedores escolares para seguir pagando la deuda. En adición a esto, impulsa varios proyectos de ley para facilitar la ilegalización de las huelgas y los sindicatos, en el marco de luchas como la que se dio contra el Plan Fiscal y mantiene los procesos penales para perseguir a los luchadores de la huelga.

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Su objetivo hoy es allanar el camino a nuevos recortes en los servicios públicos y aumento en las tarifas, que afectarán especialmente a las mujeres trabajadoras.

Mientras tanto, mantiene la impunidad de la evasión fiscal de los empresarios con medidas como las amnistías tributarias y está barajando abrir aún más el Régimen de Zona Franca, para que las empresas sean exentas de impuestos.

En suma, se trata de un gobierno dedicado a proteger a los ricos y aplastar al pueblo y en particular a la mujer trabajadora, quien al ser la más golpeada por sus ataques también queda cada vez más vulnerable a la violencia machista que aumenta en nuestro país.

El Frente Amplio, que hoy es parte de dicho Gobierno de Unidad, tiene una responsabilidad privilegiada con sus acciones. Su rol principal, que cumple a través de Patricia Mora como Presidenta del INAMU, ha sido embellecer y vender al Gobierno como aliado de las mujeres mientras guarda un silencio cómplice ante su represión y demás medidas antipopulares.

Para esto ha impulsado medidas desde dicha institución que se han mostrado insuficientes e inclusive engañosas.

Más allá de coordinación entre instituciones, no hubo una verdadera declaratoria de emergencia para frenar los femicidios que permitiera incrementar significativamente los recursos para esta lucha. Frente al desempleo y la violación sistemática de derechos laborales sufrida por las mujeres, se ha limitado a impulsar concursos de emprendimiento empresarial como el FONMUJERES y a cabildear un proyecto de Fortalecimiento de la Inspección de Trabajo en el MTSS, que es de último orden para el gobierno y cuya eficacia es altamente cuestionable.

En concreto, la solución que plantea al tema del desempleo por la vía del emprendimiento ignora las grandes probabilidades de fracaso a las que dichos proyectos se enfrentan, al tener que competir con las grandes empresas. Al tiempo que minimiza el hecho de que, por lo general, dichos emprendimientos no logran garantizar ingreso digno y disfrute de derechos laborales para sus trabajadores.

Una huelga general por los derechos de las mujeres y contra los ataques de Alvarado

Para nosotros no existe ninguna política asistencial o de emprendimiento productivo que pueda frenar la creciente miseria y opresión de las mujeres trabajadoras en nuestro país o en el mundo.

Es por eso que para enfrentar la crítica situación de desempleo y precariedad laboral, creemos que es urgente volver a las calles e impulsar una nueva huelga como la reciente contra el Plan Fiscal para frenar los ataques del gobierno.

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Dicha huelga, además de luchar contra la implementación de las medidas del Plan Fiscal y la persecución contra los luchadores, debe sumar la participación y los reclamos específicos del sector privado, en particular de las mujeres trabajadoras y desempleadas.

Es vital que exijamos el cese a la persecución sindical en la empresa privada y la garantía de plenos derechos a la organización sindical. Urge también exigir inversión estatal en guarderías, comedores y lavanderías 100% públicas para que las tareas de cuido y el oficio doméstico, tradicionalmente recargadas sobre los hombros de las mujeres, no sean un obstáculo que le impida trabajar fuera del hogar.

Aunado a esto es necesario exigir que las grandes empresas paguen impuestos, y que las cuentas y bienes de los evasores sean incautadas para reponer los montos de impuestos que han sido evadidos.

Además, es urgente exigir el cese en el pago de la deuda pública y que se investigue su origen y funcionamiento, dado que como país hemos estado contrayendo deuda para financiar negocios corruptos y privilegios fiscales a intereses de usura de la banca internacional. Es crítico que los 3 billones que se destinan al año a pagar estos servicios de deuda pasen a ser invertidos en educación, salud y en un plan de obras públicas que genere empleo digno para las mujeres trabajadoras.

Es urgente que llevemos esta propuesta a discusión en todos los centros de trabajo y le exijamos a las dirigencias de los sindicatos del sector público que tomen nota de estas reivindicaciones y que preparen un plan escalonado de movilizaciones que culmine con una nueva huelga, utilizando la fecha del 8 de marzo como un día de lucha.

No hay una salida para las mujeres pobres dentro del capitalismo

Como socialistas creemos que es imposible erradicar la opresión y explotación a la que está sujeta la mujer trabajadora sin una revolución socialista contra el capitalismo.

Es por eso que este 8 de Marzo, además de salir a luchar con todas las mujeres contra la violencia machista y por el derecho al aborto seguro, libre y gratuito, impulsamos la organización de las mujeres trabajadoras en los barrios y los centros de trabajo contra el capitalismo que las explota y las oprime a través de la cultura machista.

Desde nuestra óptica, el capitalismo saca gran provecho a la desigualdad, discriminación y violencia ejercidas contra las mujeres por su género y por ende no está dispuesto a conceder una verdadera, plena y permanente igualdad para las mujeres trabajadoras.

El capitalismo saca provecho de mantener el trabajo doméstico y el cuido como una tarea privada que recarga sobre los hombros de las mujeres dado que se ahorra el costo de una labor necesaria para renovar la fuerza de los trabajadores todos los días.

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El capitalismo también saca provecho de que toda la cultura machista trate como inferior a la mujer porque les permite a los empresarios pagarle menos a una mujer por el mismo trabajo que un hombre o concederle menos derechos. También le permite utilizar a la mujer como mano de obra descartable a la que saca del mercado laboral en tiempos de crisis económica y que utilice de ejército de reserva para mantener los salarios de todos los trabajadores a la baja.

En última instancia el machismo y la opresión que ejerce sobre la mujer le permite a los capitalistas dividir a la clase trabajadora para perpetuar su sometimiento y es por eso que sin confrontar esta alianza es imposible lograr la liberación de la mujer.

Por eso es que como socialistas buscamos que toda la clase trabajadora se involucre en la lucha contra el machismo y haga suya las banderas de las mujeres trabajadoras.

También afirmamos que las banderas del socialismo como la expropiación de los medios de producción, hoy en manos de los capitalistas, por parte de la clase trabajadora o la implementación de la escala móvil de horas de trabajo son las únicas que permitirán resolver a fondo problemas como permanente desempleo femenino.

Solo el control obrero sobre las fábricas, la tierra y los recursos naturales permitirá que la riqueza producida esté al servicio de todos y que los puestos de trabajo necesarios para crearla puedan ser repartidos entre todas las personas según su necesidad y no según los intereses de unos cuantos capitalistas.