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El Día Internacional de la Mujer Trabajadora volvió a ser una jornada histórica de lucha en nuestro país, a la vanguardia en la lucha por los derechos de la mujer en todo el mundo. Hubo más de 1.500 actos organizados y cientos de miles de personas, en su mayoría mujeres pero también muchos hombres, colapsaron el centro de las principales ciudades durante horas, en unas movilizaciones más masivas si cabe que las del año pasado.

Por Corriente Roja

¿Para qué salimos a la calle las mujeres este 8 de Marzo?

Las calles se tiñeron de morado para exigir medidas reales que acaben con la desigualdad laboral, con la brecha salarial y en pensiones que sufrimos las mujeres.

Para exigir más recursos contra la violencia machista y la depuración de un Sistema Judicial lleno de jueces y juezas machistas. Una violencia que se ceba sobre las trabajadoras y golpea especialmente a mujeres racializadas, inmigrantes o trans, cuyos reclamos lograron hacerse oír este año con más fuerza, dentro del movimiento feminista.

Salimos a la calle para exigir no sólo un mayor reparto del trabajo doméstico y de cuidados gratuito que realizamos diariamente las mujeres, sino para denunciarlo como parte de nuestra sobreexplotación. Para cuestionar esa división social que el capitalismo ha instaurado en nuestra sociedad y exigir que sea el Estado el que se responsabilice de él.

Igualmente salimos para gritar basta de recortes y leyes que nos impiden decidir sobre nuestro derecho a la maternidad. Y para decir que no hay libertad ni igualdad en el hecho de que mujeres pobres paran hijos para mujeres ricas o en que se cosifique y mercantilice el cuerpo de las mujeres, para que empresarios y empresarias del sexo, sigan haciendo caja con nosotras.

Este 8 de Marzo millones paramos la producción, vaciamos las aulas y llenamos las calles en respuesta unánime a una derecha, que niega la violencia machista y nos quiere hacer retroceder en los pocos derechos de igualdad que logramos obtener. Pero también lo hicimos contra los gobiernos que con sus recortes, medidas de ajuste y promesas incumplidas, son cómplices de la desigualdad y la violencia que sufrimos. Contra las instituciones de un régimen heredero del franquismo, que nos victimiza doblemente y dentro del cual NO es posible avanzar hacia una verdadera igualdad real. Y contra un modelo económico que genera pobreza y desigualdad y una degradación cada vez mayor, de las relaciones humanas; caldo de cultivo para el machismo, el racismo y la LGTBIFOBIA.

La crisis profunda en que se encuentra sumido este sistema económico, deja al descubierto que el capitalismo utiliza la violencia y opresión contra las mujeres, para sobreexplotarnos, dividir y debilitar al conjunto de la clase trabajadora.

Corriente Roja: Un año más, por un 8M unitario, de clase y combativo

Desde Corriente Roja llamamos al conjunto del movimiento estudiantil y la clase trabajadora a participar de esta huelga. Ayudamos a construir la huelga estudiantil para apoyar las demandas y reivindicaciones de las trabajadoras y especialmente de las mujeres jóvenes, LGTBI y racializadas, en las que los recortes educativos se expresan de la forma más cruel. Para exigir recursos reales para combatir la violencia machista en los centros de estudio, lo que creemos exige combinar la lucha contra la desigualdad con la lucha por la derogación de las reformas educativas y por una educación pública, de calidad y en igualdad .

Estuvimos en Madrid apoyando desde las primeras horas de la mañana, los paros de las compañeras de RivaMadrid para que el Ayuntamiento acabe con los contratos a tiempos parcial que nos condenan a la pobreza y unas pensiones futuras de miseria. Apoyamos el paro de las trabajadoras del Samur Social ante los servicios sociales del Ayuntamiento de Madrid, o el que se llevó a cabo en el FNAC.

En Barcelona, nos movilizamos con las compañeras del SAD de Barcelona y del Macdonalds, que pararon y acudieron a las movilizaciones convocadas ese día, por sus propias reivindicaciones laborales como mujeres y trabajadoras.

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En Sevilla, participamos igualmente de la huelga estudiantil y en todas partes, donde pudimos, en las manifestaciones por la tarde, en cortejo unitario junto a las y los compañeros de Cobas. Dando la batalla por la unidad obrero estudiantil y por la reconstrucción de un 8 de marzo, que acorde a su origen histórico hace más de cien años, sea de nuevo, de clase y combativo.

Después del 8M, la lucha continúa. Y la batalla por la unidad también

Si algo demostró esta Huelga es que la lucha por las reivindicaciones de las mujeres y en especial de las trabajadoras, no puede ser sólo nuestra ni limitarse a un sólo día, sino del conjunto de la clase y TODOS los días del año. Porque es parte de un plan de lucha más amplio que exige echar abajo este sistema económico injusto y este régimen cada vez más deslegitimado.

Para las trabajadoras, ¡ese es el único camino!: Impulsar la lucha contra el machismo en el conjunto de las organizaciones obreras, populares o estudiantiles, para que estas hagan suya esta batalla. Porque igual que una Huelga General no es del todo general si las mujeres no paran, lo que exige remover los muchos obstáculos que impiden una participación igual de estas, las movilizaciones y paros por las mujeres no serán victoriosas si no damos la batalla para que los hombres de la clase trabajadora se sumen a ellos.

Desde Corriente Roja, felicitamos a todas las trabajadoras, en precario o desempleadas, nativas o inmigrantes, estudiantes, pensionistas, jóvenes y no tanto, que han sido la vanguardia de esta exitosa jornada. Y hacemos un llamamiento a todas a construir con nosotras y nosotros Corriente Roja y la LIT-CI. Un partido y una Internacional que están al lado de la mujer trabajadora y que hace parte de sus luchas, construyendo en cada batalla y en cada lucha, el camino hacia una revolución socialista, que es la única que puede poner las bases para construir un mundo nuevo, sin opresión ni explotación.