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Hoy, o no recibimos ninguna beca, o cierran el comedor. Ayer, un colega dejó de ir a clases, porque no tenía dinero para pagar la cuota. Se estima que, desde setiembre del 2011, cerca de 8.000 estudiantes han abandonado la universidad, la mayor parte por no poder soportar los costos. ¡La austeridad trata, también, de “poner en jaque” la permanencia en la enseñanza superior de aquellos que, como nosotros, aún la frecuentamos!


Sólo en dos años, la porción del PBI destinada a la educación en Portugal descendió del 5,9% al 3,8%. La sucesiva desinversión en educación, salud y otros sectores, indispensables para el buen funcionamiento del Estado Social, se agrava y viene con un paquete de medidas de recorte, que el gobierno aplica por orden de la troika, que nosotros no pedimos, y que viene siendo ejecutado a nombre de una deuda ilegítima ¡que no creamos y con la cual nada tenemos que ver!

¡Estamos bajo un constante ataque a nuestras vidas!

La cuota aumenta, mientras en nuestros padres quedan desempleados o sufren recortes de sus salarios en el orden de cientos de miles de euros, poniendo en riesgo nuestra permanencia en el mundo universitario.

Pero, con el reciente impedimento del Tribunal Constitucional de recortes a los pagos de vacaciones, el gobierno ya anunció que la compensación presupuestal se hará a través de recortes en áreas como la salud, la seguridad social y la educación. Así, es previsible que, en setiembre, nos encontremos con un nuevo aumento de las cuotas, superior a 100 euros (US$ 130). Para no hablar de la falta de perspectivas del futuro, sea con o sin licenciatura: la tasa de desempleo actual de los jóvenes es del 39% y ocupamos el tercer lugar entre los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico).

Los tentáculos del gobierno en las academias y asociaciones

La destrucción de la educación es brutal y no podemos quedarnos quietos. Las sucesivas respuestas de las diversas asociaciones académicas del país son insuficientes y no representan los momentos que atravesamos. Su mayoría es liderada por dirigentes de la JSD (Juventud Socialdemócrata) o JS (Juventud Socialista) ,que pactan con el gobierno en todas las acciones que hacen, justificando las nuestras como demasiado radicales y las de ellos como las posibles, para esconder la ligazón intrínseca que tienen con la política austera de recortes en la educación.

La actuación de estos dirigentes no es sorprendente. Hoy, las academias funcionan como espacios de catapulta de estos responsables para un futuro posicionamiento en un cargo ligado al partido. Una auténtica “escuela de boys”. ¿Cómo pueden tales dirigentes oponerse a las medidas de los partidos que les van a garantizar una carrera? ¿Por qué van a luchar contra la austeridad en la enseñanza cuando, siguiendo las políticas gubernamentales, les trae más privilegios? Es siempre bueno recordar que Pedro Passos Coelho y Antonio José Seguro son dos hijos de esta “escuela” de las juventudes partidarias, del arco de la gobernación. A la par de ellos, encontramos a otros eximios alumnos, como Miguel Relvas o José Sócrates.

Ejemplo concreto de esta inacción son las sucesivas políticas de la DG/AAC (Dirección General de la Asociación Académica de Coimbra), en Coimbra. Son constantes sus ataques a los movimientos que tratan de politizar las magnas asambleas. La magna asamblea es un órgano de la AAC, que reúne a los estudiantes de la UC (Universidad de Coimbra), para discutir y deliberar sobre asuntos relacionados con la política de la Academia. La postura de la DG, en estas reuniones, pasa por amenizar los problemas graves, como el cierre de comedores, o de servicios médicos, con los argumentos de que “es provisional”, “estamos en conversación con el rectorado” o, incluso, “estuvimos hoy en una reunión para resolver el problema”. De estas acciones nada sale de provechoso para los estudiantes o, lo que sale, no es suficiente.

Al mismo tiempo, se constata una drástica reducción de la democracia en el espacio universitario, es decir, a nivel de la representación estudiantil en los órganos de gestión de las facultades. Muchas veces, la situación es agravada por la connivencia de las asociaciones de estudiantes, incapaces (conscientemente) de hacer frente a las medidas que estrangulan nuestra participación. El proceso de disminución de la representatividad tuvo inicio hace cerca de 15 años, durante el gobierno de Cavaco Silva, habiendo sido plenamente reforzado y concretizado en el 2007, a través del nuevo RJIES (Régimen Jurídico de las Instituciones de Enseñanza Superior).

Tal reglamento preconizó el aumento de la representación de entidades exteriores a la universidad (empresas, bancos, etc.), restringiendo el acceso de los alumnos a estos órganos y comprometiendo la defensa de nuestros intereses. En la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, de la Universidad Nueva de Lisboa, por ejemplo, el Consejo de Facultad está compuesto por apenas 1 estudiante, mientras que las entidades externas se hacen representar por 4 personas (entre estas, figura el nombre de Francisco Pinto Balsemão, conocido empresario del PSD).

Otro ejemplo puede ser, también, el Consejo General de la Universidad de Coimbra, donde la situación es semejante y proporcional. El mismo está compuesto por apenas “cinco representantes de los estudiantes” y “diez personalidades de reconocido mérito, externas a la UC” (donde se encuentra Luis Felipe Reis, administrador de Sonae -empresa minorista de centros comerciales y de telecomunicaciones- y presidente de la Asociación Portuguesa de Empresas de Distribución). ¿Cómo pueden las empresas tener más voz que nosotros, alumnos, que sufrimos diariamente con los problemas intrínsecos al modelo universitario vigente?

Nuestra presencia es fundamental para garantizar que seamos escuchados, pero eso no parece preocupar a los legisladores. Decisiones como ésta dejan al descubierto la verdadera cara de los gobiernos PS/PSD/CDS y su política deliberada de mercantilización de la Enseñanza Superior que, cada vez más, es menos pública.

Es por eso que debemos actuar, en tanto oposición organizada en el medio estudiantil, y nuestros espacios de discusión, presentando propuestas concretas de lucha y soluciones viables, para que consigamos llegar a cada vez más estudiantes, debatiendo la intolerable situación en que se encuentran nuestras vidas, y por qué hemos llegado a este punto. ¡La educación es un derecho, no es mercadería!

Pero, ¡hay alternativas!

Quieren hacernos creer que la solución pasa por la austeridad, por el desmantelamiento de la educación pública y por la asfixia financiera de las universidades. Concretizada en la reducción de servicios y en el cierre de cursos, y combinada con la reducción de becas y el aumento de las cuotas. Pero, el gobierno va, incluso, más lejos, cegado por su ímpetu ideológico neoliberal: quieren obligarnos a aceptar que no existe alternativa.

Esa es una mentira colosal. El modelo de enseñanza superior seguido actualmente por el gobierno de Passos Coelho no es inevitable. Para el MAS, el combate a la destrucción de la enseñanza pública no puede parar. Para eso es necesario rechazar la lógica de la austeridad de la gobernación PSD/CDS, en el marco de la guerra social impuesta por los países centrales de la Unión Europea, como Alemania y Francia. Hay que provocar procesos de discusión en las universidades, sobre los problemas que afectan a la educación, comprometiendo a todos los alumnos en este debate y en la construcción de soluciones.

Las asociaciones de estudiantes no pueden continuar funcionando como meros gabinetes y empresas, alejadas de la realidad estudiantil, y conniventes con las políticas de miseria perpetradas por el gobierno. Estos organismos deben organizarse, de modo de dinamizar acciones que expresen el repudio de los estudiantes ante los actuales destinos de la educación.

Hoy, con la intervención de la troika en Portugal, todos los sectores sociales están al borde del colapso, asustados por la austeridad y por el robo de derechos conquistados hace 30 años atrás. Es por eso que la política de manifestaciones sectoriales tiene que acabar. ¿Por qué razón se hace una manifestación de estudiantes de la enseñanza secundaria de mañana y, a la tarde, otra de estudiantes de la superior? La transversalidad de la austeridad hace urgente la unidad de las luchas, capaz de reforzar la movilización y la respuesta de los estudiantes.

El MAS considera urgente una nueva manifestación nacional de estudiantes, convocada por las asociaciones dispersas por el país, en conjunto con los activistas, que exija: perdón por los pagos atrasados; que nadie quede fuera por deudas a la universidad; ni un solo comedor cerrado; mayor financiamiento para educación y ni un sólo recorte en las becas.

Al mismo tiempo, es necesario unir a profesores, estudiantes, investigadores y empleados, de diferentes niveles de enseñanza, en un gran “marea” de la educación, contra los recortes en el sector, forjada en las escuelas y en las calles. A semejanza de lo que sucedió en España, es urgente construir esta movilización a partir de la base, rumbo a un nuevo 15 de setiembre.

El MAS aquí está para ayudar en la movilización de todos los que defienden la educación. Pero, sabemos que es necesario más que eso. El MAS es un nuevo partido, forjado en las calles, que cree que sólo a través de la movilización popular es posible cambiar el rumbo del país. Sólo derrotando al gobierno, rompiendo con la troika y suspendiendo el pago de la deuda, podemos evitar el colapso de la educación, crear empleo e impedir la emigración masiva a que nos condenan.

Nosotros, estudiantes, tenemos que organizarnos y luchar contra nuestra destrucción. Y el MAS es una salida. Hace falta un nuevo 25 de Abril, construido por todas y todos, en las calles, en las escuelas, en la universidad, en las fábricas, en las empresas. ¡Ven a conocernos! ¡Si el presente es de lucha, el futuro nos pertenece!
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