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El 11 de abril se lanzó la convocatoria al Congreso Ordinario de la FUBA(*) con fecha del 23 al 26 de este mismo mes. Pero, ¿en qué momento estamos y qué congreso necesitamos?




Iniciamos el año con una ofensiva del gobierno nacional sobre el salario, un aumentazo en transportes y una avanzada en su política represiva. En la UBA, la elección de Barbieri como nuevo rector, ex decano de económicas, facultad donde más avanzó la privatización, y su segundo, Richarte, ex SIDE [Servicios de Inteligencia del Estado] del [ex presidente] De La Rúa son un claro ejemplo de lo que se viene. Pero la respuesta de los trabajadores no se hizo esperar y la lucha docente por aumento y mejores condiciones educativas marcó el camino. El 10 de abril fue un parazo nacional de los trabajadores contra el ajuste del gobierno y a pesar de la burocracia, los piquetes y cortes levantaron bien alto nuestras principales reivindicaciones.



En esta coyuntura de ajuste y enfrentamiento, ¿A qué congreso vamos los más de 300.000 estudiantes de las 13 facultades de la UBA?



Un enemigo claro



La reforma educativa, encabezada por la Ley de Educación Superior privatista, la CONEAU [Comisión Nacional de Acreditación y Acreditación Universitaria] y la ANFHE [Asociación Nacional de Facultades de Humanidades y Educación], es la política que impulsa el gobierno kirchnerista desde hace más de 10 años en educación.



Los que se dicen “oposición” están por lo mismo y lo aplican en cada provincia. ¿Su consecuencia? Más de 11 mil docentes ad-honorem en la UBA, un recorte histórico a las becas, una crisis edilicia que recorre las principales facultades y el vaciamiento de contenidos mediante las acreditaciones. La merma en la oferta horaria y el avance de los “recursos propios” los cursos de inglés y pos-grados, todos privados. ¿Dónde están los millones para los nuevos edificios, el boleto educativo, los comedores, guarderías y los salarios para los ad-honorem?



El gobierno no lo oculta, paga 10 mil millones a Repsol y una suma similar por la deuda externa año tras año. La misma política tiene frente a las paritarias de los trabajadores, 35% de trabajo en negro, la crisis de viviendas y los trabajos precarios para los jóvenes, para todo eso hay crisis y poco presupuesto. Para pagar la deuda y cumplir con los patrones, para eso, la plata nunca falta.



Una política equivocada



Los estudiantes debemos seguir el ejemplo docente, romper con la idea de que se puede estudiar como algo ajeno a luchar por nuestro derecho a la educación. Pero, ¿cómo lo hacemos?



Quienes conducen la FUBA, PO [Partido Obrero] y La Mella [corriente de izquierda], creen que convocando a un congreso en 10 días y discutiendo en 4 comisiones simultáneas podemos enfrentar el ajuste. ¿Cómo hacen los miles de estudiantes que trabajan, tienen hijos, viajan horas para llegar a la facultad y luchan para recibirse, para participar de un congreso así? La conducción de la FUBA sabe perfectamente que todos esos miles quedarán por fuera del debate y de la acción.



La realidad es que el vanguardismo, esa manía de hacer política sólo para “los que luchan”, trae consecuencias terribles frente a cada lucha, en momentos en que hay que salir a pelear con todas las fuerzas contra el ajuste del gobierno, que una conducción sea vanguardista es mucho peor. Pensar que podemos enfrentar el ajuste entre un par de cientos de activistas y militantes y de espaldas a miles de compañeros no solo es antidemocrático y alimenta la idea derrotista del “si no vienen es porque no quieren”, sino que además es inocente: no vamos a parar el ajuste divididos y en minoría.



Un congreso para armarnos a todos



Correctamente, la FUBA denuncia a Richarte e impulsa una campaña para destituirlo. De manera acertada convocó a movilizar junto a los trabajadores en el paro nacional del 10 y desde El Viraje [agrupación estudiantil de la que participa el PSTU (A) impulsamos esas acciones, pero no alcanza. Quienes tomamos las campañas somos los activistas de siempre. Para frenar el ajuste eso debe cambiar.



Necesitamos un congreso de la FUBA pensado al revés. No para las minorías sino un congreso masivo, con meses de preparación y debate en las bases, en los cursos, con miles de compañeros participando y elaborando, con delegados electos en asambleas de base de cada facultad.



La historia nos enseñó que el discurso "democrático" sin claridad de contra quien se lucha nos lleva a la derrota y la capitulación… Pero también nos enseñó, y lo hace en cada lucha, que un discurso por combativo que sea queda en volantes en el piso de nuestras facultades sin una participación democrática de los estudiantes.



Por eso, debemos ir a las instancias de la FUBA a discutir cómo enfrentamos el ajuste y a exigir que se convoque a un nuevo congreso que no sólo levante las banderas de la lucha contra el ajuste sino que permita que miles de estudiantes las tomen en sus manos.



¡Por un nuevo congreso de la FUBA, democrático, participativo y de lucha contra el ajuste!Con:

·      Un Pre-Congreso con tiempo y materiales para que todos participemos.

·      Difusión y espacios de debate en todos los turnos y facultades.

·      Difusión de todas las posiciones y opiniones de cara al conjunto de los estudiantes.

·      Asambleas por turno para elegir delegados de base al congreso.

·      Un plan de lucha contra el ajuste y junto a los trabajadores votado en las bases.

·      Articulación con trabajadores docentes y no docentes para pelear unidos.

¡Vamos por una FUBA que ponga de pie al conjunto del movimiento estudiantil!

 

(*) Federación de Estudiantes de la Universidad de Buenos Aires.
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