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El ministro de la Educación presentó el 17 de julio su nuevo proyecto para la enseñanza superior. Se trata, muy probablemente, del mayor ataque a la educación pública de las últimas décadas. El programa “Future-se” es una forma de privatización de las universidades públicas, un ataque a la autonomía universitaria, y todavía, allana el camino para el cobro de mensualidades.

Por: Júlio Anselmo, de Rebeldia – Juventud de la Revolución Socialista

Es una profundización de la mercantilización de la educación. Lo que es presentado apenas como captación de recursos privados es, en realidad, la sumisión de la Educación a los intereses empresariales.

El proyecto

Para comenzar, el proyecto propone la creación de un fondo patrimonial, con recursos de la Unión [el Estado Federal] y de sectores privados. Ese fondo sería administrado por el mercado financiero (de manera privada, obviamente) y sus rendimientos serían utilizados por las universidades. No obstante, el control del fondo y de las propias universidades quedaría en manos del mercado financiero. Y sabemos muy bien que ningún empresario o especulador financiero invierte en algo que no dé ganancia.

El proyecto es, en suma, una forma de quitar la obligación al Estado de invertir en la educación pública y sería, también, una forma de privatización. Y no hay nada en él sobre el fin de los cortes de dinero o el fin de la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 95, que saca dinero de la educación. Esto porque la idea es justamente cortar montos públicos y entregar las universidades para el capital privado. Por esa razón, el proyecto ya comenzó a ser llamado “fature-se”.

Colonia: universidad al servicio de las multinacionales

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El “Future-se” es la combinación del ahogo y el desmantelamiento de las universidades públicas, con la promesa de que el dinero privado las salvará. Nada más falso. Eso alterará la propia Universidad tal como la conocemos hoy. No hay nada para aumentar su autonomía o eficiencia, como afirma el gobierno, mintiendo descaradamente.

Las universidades podrán escoger entre no tener dinero o aceptar el dinero del mercado financiero. Y, al aceptar el proyecto, estarán sometiendo sus intereses, objetivos educacionales, y proyectos de pesquisa y extensión a la lógica de las bolsas de valores.

La idea es “simple”: aquello que sea bueno para el mercado, o sea, para las ganancias de los capitalistas, será incentivado; aquello que no tenga utilidad para ellos, será dejado de lado. La Universidad dejaría de ser productora de conocimiento para volverse una industria al servicio de las grandes empresas, de la explotación de los trabajadores e, incluso, contribuiría para el aumento de las ganancias de algunos financistas.

Para enmascarar sus objetivos, el proyecto promete la formación “startups” (empresas emergentes volcadas para actividades innovadoras), explotación de patentes, royalties de pesquisa, y crea la expectativa de una verdadera “corrida a la copa de oro” para estudiantes y profesores. Pero el capitalismo, hace mucho tiempo, no funciona a través de la libre competencia. Hoy son los monopolios que controlan el sistema. Y el Brasil, que es un país semicolonial, está totalmente subordinado a los grandes monopolios extranjeros.

Por esa razón, el “Future-se” es un proyecto de desnacionalización de la pesquisa y de la producción científica brasileña, lo que significa que el país va a hacerse aún más subordinado al imperialismo y a las multinacionales.

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Manifestación en Curitiba, Paraná, en defensa de la educación.

Universidades públicas. El camino para cobrar mensualidades

El proyecto, incluso, abre camino para el cobro de mensualidades en las universidades públicas, para que puedan captar recursos. Bolsonaro y su equipo defienden esa medida, pero no la anuncian porque enfrentarían el repudio de la población.

El “Future-se” también propone Participaciones Público Privadas (PPPs). Una de las consecuencias es que empresas podrán poner sus nombres en las universidades, como hacen con los estadios de fútbol. Podríamos tener, así, una universidad pública llamada “Universidad del Itaú”, “… de la Allianz”, o cualquier otra empresa. Es el remate de las universidades para los capitalistas.

Otro absurdo es que las universidades podrán pasar a utilizar las Organizaciones Sociales (OSs) en su gestión de servicios. Cualquier semejanza con la Empresa Brasileña de Servicios Hospitalarios (EBSERH) no es mera coincidencia. Además, el propio ministro de la Educación dijo basarse en las EBSERHs, creadas en los gobiernos petistas.

Pero, ¿cómo actúan las OSs? Basta recordar los escándalos de corrupción en la salud de Rio de Janeiro, donde esa práctica proliferó acompañada de sobrefacturación y de todo tipo de irregularidades. Cuando se entrega la gestión pública a la iniciativa privada solo los empresarios y corruptos son los que pueden salir ganando.

Bolsonaro debe ser derrotado

Precisamos defender la universidad pública, gratuita, laica y de calidad contra estos ataques de Bolsonaro. La única salida para resolver los problemas de la educación es ampliar las inversiones públicas. Pero no es eso lo que el gobierno va a hacer. Y miente todavía más: dice, por ejemplo, que quiere invertir más en la enseñanza básica, pero también está cortando dinero de este sector.

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El “Future-se” sirve para garantizar miles de millones a los banqueros, con el pago de la injusta deuda pública que sofoca el presupuesto brasileño. Solo quien ganará con eso serán los banqueros y el mercado financiero.

¡Este gobierno precisa ser derrotado! Las luchas contra la reforma de la previsión y en defensa de la educación deben ser combinadas. El día 13 de agosto es “Día nacional de luchas y huelgas por la educación”. El 6 de agosto, probablemente será votado el segundo turno de la reforma. Vamos a combinar esas luchas en un gran movimiento contra los ataques de Bolsonaro.

Artículo original publicado en: www.pstu.org.br, 19/7/2019.

Traducción: Natalia Estrada.