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En las últimas semanas, el panorama nacional se ha visto sacudido por el aumento de los despidos y suspensiones, en ramas como la construcción, las automotrices, entre otras. Es que ante un paisaje de crisis, las empresas, los capitalistas y todos sus socios no quieren perder ni un centavo de su ganancia.




Lo primero a lo que acuden es a hacer pagar esta crisis, que encima ellos mismos provocaron, a los trabajadores; a quienes realmente hacen que este mundo funcione. Entonces suspenden, despiden y dejan en la calle a miles de familias argentinas, y del mundo.



En nuestro país las suspensiones alcanzan los 15.000 en la industria automotriz y aproximadamente 15.000 despidos en la construcción (en lo que va de 2014), la inflación aprieta los bolsillos mediante los últimos aumentos en transporte, naftas, alimentos y un largo etcétera.



La huelga docente, el paro del 10 de abril, las luchas que se están dando en diferentes fábricas, como Gestamp, Calsa y General Motors, donde todos los trabajadores demostraron y están demostrando su fuerza, son signos de que los laburantes no se dejan aplastar y salen en defensa de sus puestos de trabajo, su salario y todos los derechos que las patronales, en acuerdo con el Gobierno Nacional y la burocracia sindical intentan quitar.



El movimiento estudiantil, por otro lado, también sufre recortes. En todos los centros de estudios los alumnos están siendo víctimas del ajuste que se vive a nivel general. Lo vemos en el estado de los edificios, en el avance de los planes de privatización, en el estado deplorable en el que se encuentran los secundarios, en la falta de becas, de materiales para dictar clases, en los sueldos docentes y en cientos de cosas que podríamos enumerar infinitamente, que se viven todos los días en cada una de estas instituciones.



Es por eso que, frente a esta realidad, las diferentes opciones políticas buscan dirigir al movimiento estudiantil.



El Gobierno quiere un movimiento estudiantil ciego, sordo y mudo



El Gobierno Nacional, por un lado, se ha dado una política muy fuerte para intentar liderar a los estudiantes universitarios, donde ha fracasado en las universidades más tradicionales, pero en algunas zonas del conurbano [bonaerense] logró avanzar, como en la Universidad de Tres de Febrero, a la vez que lo hizo con una gran parte de los secundarios. En estos lugares, la política del Gobierno es clara. Lejos de movilizar a los estudiantes para enfrentar el ajuste, los llama a participar de actividades de apoyo escolar, a pintar escuelas, ofrece talleres e invita a los actos como el del 25 de Mayo en la Plaza, a “festejar la independencia” mientras paga millones de dólares a la española Repsol y acuerda con el Club de París por 9.700 millones de dólares.



Agrupaciones como el Movimiento Evita, La Cámpora, y todas sus variantes quieren al movimiento estudiantil amordazado y de rodillas, para que los planes de ajuste sigan pasando como si nada. Ejemplo de esto es la Liga Federal, que si bien no es una dirección kirchnerista es afín al Gobierno; desde el centro de estudiantes ofrecen cursos de equitación, descuentos en boliches, una infinidad de cursos de extensión, todo de la mano de empresarios amigos. Atacan y amenazan a los que intentan politizar las discusiones, movilizarse o reclamar lo justo en la Universidad de La Matanza.



Por otro lado, la Franja Morada, que responde al radicalismo y acuerda con el Gobierno en ajustar, hace lo mismo en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA [Universidad de Buenos Aires], donde el centro de estudiantes parece más un club que brinda talleres y cursos que nuestra entidad gremial. Por supuesto, al igual que el Gobierno hace con los trabajadores, coinciden en amenazar, mandar patotas y apretar a los estudiantes que los denuncian por sus negocios con las gestiones.



Estas agrupaciones, que viven del dinero del Estado, no son la dirección que necesitamos para los tiempos que se vienen.



Obreros y estudiantes unidos y adelante



El movimiento estudiantil es heterogéneo, en él se mezclan los hijos de las clases más pudientes, de empresarios y gerentes, de comerciantes y profesionales, pero también hay hijos de la clase trabajadora e incluso trabajadores que se buscan un sustento para poder acceder al estudio.



Históricamente, ha cumplido un rol fundamental cuando se une a las luchas obreras. Fue clave en el Cordobazo y en el Mayo Francés, grandes hechos históricos de la lucha de clases que marcaron un antes y un después.



Hoy, también necesitamos un movimiento estudiantil despierto, activo y de lucha, unido a los trabajadores. Vimos el resultado que tuvo la unión de los docentes con sus propios estudiantes en la huelga que mantuvieron a principio de año; en la lucha antiimperialista, cuando los estudiantes se pronunciaron por el Fuera Chevron en la UBA y en todo el país.



Hoy más que nunca debemos acompañar las luchas obreras que se están dando. Así lo hicimos apoyando a los trabajadores de la General Motors frente al fraude de la patronal, impulsando el fondo de lucha de los despedidos de Gestamp y yendo al acampe que realizan en la puerta de la fábrica. Lo hicimos en el paro del 10 de abril, garantizando los cortes en Puente Pueyrredón, Panamericana y en zona oeste. A su vez, en la UNQUI (Universidad Nacional de Quilmes) realizamos un festival junto a los trabajadores de Calsa, la fábrica de alimentación que está en conflicto ya hace varios meses, donde tocaron incluso bandas de los mismos trabajadores.



Es este el rol que debe jugar un movimiento estudiantil independiente del Gobierno y con un perfil clasista, que acompañe las luchas, las dirija quién las dirija, si sus reclamos son justos.



Desde la juventud del PSTU creemos que tenemos la gran tarea histórica de ser aliados de los trabajadores, y no intentar reemplazarlos con cortes de vanguardia, alejados de la base. Necesitamos que cada estudiante que está cursando en el secundario, terciario, en los institutos artísticos, en las universidades, esté informado de qué es lo que sucede con el movimiento obrero, con cada lucha, para que se movilice en favor de los trabajadores.



Es por eso que es fundamental ganar al movimiento estudiantil para ser aliado en todos estos conflictos, explicar cuál es el rol que juega el Gobierno en cada uno de ellos, y por qué como estudiantes, trabajadores, hombres y mujeres debemos apoyarlos y hacer una la lucha por nuestras reivindicaciones con las de los trabajadores.


De esta manera es más sencillo ganar al conjunto de los estudiantes para dar la pelea y que ellas triunfen, porque se verán nutridas de un movimiento que lucha que no se queda callado ante el ajuste y la crisis, porque la única salida posible para el futuro del pueblo es que triunfen las luchas de los trabajadores.

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