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Entre el 10 y el 14 de julio se realizó el 57° Congreso de la Unión Nacional de los Estudiantes (Conune). Lo que debería ser un congreso para unificar las luchas del movimiento estudiantil contra Bolsonaro fue, al fin de cuentas, un espacio bastante burocrático, despolitizado y lejos de los estudiantes. En realidad, un gran encuentro de cartas marcadas donde hubo poco debate y todos sabían, desde el inicio, cuál sería el resultado, tamaño enyesado de la entidad.

Por: Mandi Coelho, de Rebeldia – Juventud de la Revolución Socialista

La Unión de la Juventud Socialista (UJS/PCdoB), que es dirección de la UNE, y todo su campo político (como el PT y Levante Popular de la Juventud) no estaban preocupados en construir un debate vivo, capaz de apuntar los rumbos para el movimiento estudiantil. Querían solo reafirmar su proyecto político y mantener la UNE bajo su control.

Incluso hasta el acto del 12 de julio, que podría haber sido una importante manifestación contra la aprobación de la reforma de la previsión, no cumplió su objetivo: fue realizado de prisa y de manera muy insuficiente frente al tamaño del ataque de Bolsonaro.

Como construir una alternativa. Oposición de Izquierda y sus debilidades

A pesar de que se formó en el Comune la mayor Oposición de Izquierda (OE, en portugués) desde 2003, esta todavía tiene muchas debilidades.

Primero, casi hubo más de una lista de Oposición de Izquierda, por cuenta de las disputas internas y burocráticas. Segundo, hay poca organización para contraponerse a la UJS/PCdoB. No hay listas unitarias en la base; no hubo, durante el congreso, un plenario unificado y nada que pueda ayudar a los estudiantes a fortalecer la oposición, independientemente de las organizaciones que la componen. Las organizaciones realizan su autoconstrucción en detrimento de construir realmente una alternativa. En tercer lugar, el proyecto de la OE es frágil. El hecho de que las organizaciones de la oposición concordaran, en menor o mayor medida, con la política de la UJS (sea en el tema del “Lula Libre” o incluso en la relación ambigua con la conciliación de clases) hizo que se presentase un programa frágil, incapaz de ganar a los estudiantes.

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El PSTU votó críticamente a la OE, por entender que el congreso debía derrotar a la UJS. Pero, sin superar todos los problemas mencionados que impiden la unificación de la oposición y sin organizar una oposición democrática y amplia, la OE está condenada al fracaso.

Nuevos rumbos. Superar las conciliación con los capitalistas

El movimiento estudiantil está en una encrucijada. Ocurrieron luchas fuertes, como el 15M y el 30M, pero la respuesta de los estudiantes todavía está lejos de lo que precisamos. Y esto es responsabilidad de la dirección del movimiento. Las ataduras del movimiento estudiantil y de sus organizaciones al proyecto de conciliación de clases del PT es una traba para que este se unifique y se radicalice.

Mientras el movimiento estudiantil no se ligue al movimiento obrero, estaremos condenados a derrotas. La contraposición, hecha por las entidades mayoritarias del movimiento, entre el combate en defensa de la educación y la lucha contra la reforma de la previsión, solo ayuda a Bolsonaro. Por ejemplo, convocar el 13 de agosto como “Día de lucha en defensa de la educación” sin sintonizar con la lucha contra la reforma de la previsión, no ayuda a unificar los reclamos.

Los estudiantes precisan derrotar a su dirección para ampliar las luchas. Es preciso salir de los negociados en los gabinetes y defender un programa revolucionario y socialista, en alianza con los trabajadores.

Por más que todos digan estar contra los ataques de Bolsonaro, la UJS/PCdoB y el PT no entablan la lucha hasta el fin. Todos tienen el mismo proyecto político: formar un gobierno para administrar el capitalismo, como hicieron en todos estos años de gobiernos petistas. No son contrarios al sistema, son parte de él. Sin superar esa conciliación con los capitalistas, sin definir un proyecto de ruptura con este sistema y sin apoyar las luchas de los trabajadores para derrotar a Bolsonaro se hará difícil garantizar nuestras reivindicaciones.

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Rebeldía en el congreso

Luego de más de 15 años, el PSTU volvió a estar presente en un Conune. Una decisión que fue tomada porque el momento actual impone la necesidad de unidad para enfrentar a Bolsonaro. Tenemos orgullo de nuestra historia fuera de la UNE, pues, en estos últimos 15 años esa entidad estuvo completamente atada a los gobiernos del PT.

Mientras la UNE estaba en el regazo de los gobiernos petistas, continuábamos luchando contra todos y cualesquiera ataques a la Educación o al conjunto de la población. Y, en este período, invertimos en una política de reorganización del movimiento por fuera de esa entidad.

Rebeldia tuvo una actuación destacada en el congreso, a pesar de su pequeña banca de delegados. Principalmente en la presentación de la resolución de coyuntura, cuando denunció la postura de una parte de los partidos, como PSB y PDT, que apoyaron la reforma de la previsión. También denunciamos la negociación de los gobernadores del PT sobre la reforma y recordamos que Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de lso Diputados, fue electo con el apoyo del PCdoB.

Rebeldia también defendió la necesidad de la estatización de las facultades privadas, mientras la dirección de la UNE sigue defendiendo la regulación, lo que en la práctica ayuda a proliferar las instituciones particulares en detrimento de las públicas.

El movimiento incluso defendió que la campaña “Lula Libre” no unifica las luchas. Por más que la justicia burguesa y Sérgio Moro sean parciales, eso no significa que debemos dar apoyo a un ex presidente que atacó la educación y a los trabajadores. El PT tiene el derecho de llevar sus reclamos a las manifestaciones, pero tornar esa bandera el centro de las movilizaciones contra los ataques de Bolsonaro no ayuda a avanzar en la lucha. Por el contrario, aísla la lucha del conjunto de la población y no contribuye para el desgaste de Bolsonaro.

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Artículo publicado en: www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.