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El PT y sus partidos aliados, como el PSOL, dicen que estamos viviendo una ola reaccionaria en el país. Los pobres y la clase media serían de derecha, habría crecimiento del fascismo y la clase trabajadora no tendría disposición de lucha. Todo eso habría comenzado después del supuesto “golpe” contra la expresidente Dilma Rousseff.  Con la condena y prisión de Lula, por acusaciones de corrupción, el discurso ahora es que necesitamos formar un “frente democrático” con el PT.

Por PSTU-Brasil

Ni siquiera la dirección del PT cree en esa narrativa de golpe y fascismo. Es tan así que están repitiendo la alianza con los llamados “golpistas” del MDB por todo el país. En realidad, lo que estamos viviendo hoy en Brasil, es la expresión de la democracia de los ricos y de una enorme crisis económica y social, combinada con mucha indignación, rabia y disposición de lucha en la clase obrera y en las periferias. La crisis es tan profunda que provoca una división entre los de arriba, la burguesía, cuyos sectores pelean entre sí por el control del Estado y del botín. Los gobiernos y los patrones aumentan los ataques contra la clase trabajadora y la población en general, con el fin de aumentar la explotación y salir de la crisis.  Hay desempleo en masa, reforma laboral, intento de reforma de la Seguridad Social, intervención militar en Rio de Janeiro, destrucción de los servicios públicos, en fin, una guerra social contra la clase trabajadora.

Pero los trabajadores no están a la defensiva. En 2017 hicimos la mayor huelga general de este país, que fue determinante para la derrota de la reforma de la Seguridad Social. No derrotamos la reforma laboral porque el bloque de conciliación con la burguesía, liderado por el PT y las burocracias sindicales, desmontó la construcción de otra huelga general. Todo eso para mantener a Temer en su lugar, esconder debajo del tapete las investigaciones de corrupción del PT, PMDB, PSDB y proteger los intereses electorales.

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Recientemente los funcionarios de São Paulo hicieron una gran huelga, que derrotó al alcalde João Dória. Ahora son los profesores de Minas Gerais contra Pimentel (PT). La ejecución de Marielle desató una ola de movilización por todo el país. Encendió la chispa de la rebelión, mostrando que hay mucha indignación. Pero, infelizmente, el PT y el PSOL prefieren apostar en actos electorales en vez de en huelgas, luchas y rebelión.

Esa es la verdadera división que tenemos en el país: de un lado los trabajadores y el pueblo, siendo atacados, sufriendo con la barbarie capitalista, indignados y luchando mucho; de otro, los gobiernos, banqueros y grandes empresarios, el Congreso corrupto y las direcciones reformistas vinculadas al orden. Esos son los verdaderos campos en disputa. No la falsa y distorsionada polarización entre los campos burgueses, que están en un nivel superior: el bloque del PSDB y el bloque burgués de alianza del PT con Renan, Sarney, Coteminas, etc. O el bloque de Bolsonaro y compañía.

La polarización real, social y de la lucha de clases provoca radicalización y experiencia entre los de abajo, pero también más rasgos autoritarios en el régimen político y los sectores de extrema derecha. Aumenta el autoritarismo del Estado para imponer control social e impedir rebeliones. Un ejemplo de ello es la intervención en Rio.

Para cambiar este país de verdad es necesario unir a los obreros, a la clase trabajadora y al pueblo pobre, independiente de la burguesía. Unir a los de abajo y derrocar a los de arriba: poner a correr a Temer, al Congreso Nacional y a la justicia de los ricos y construir un gobierno socialista de los trabajadores, basado en consejos populares. Un gobierno para acabar con el cautiverio social, expropiar a ese puñado de billonarios y a las menos de 500 empresas que controlan más del 60% de todo lo que se produce en el país.

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El PT y sus aliados actúan para impedir la movilización y organización independiente de la clase obrera. Tienen un proyecto electoral, de alianza con la burguesía, que mantiene intocables a banqueros, ruralistas, multinacionales y grandes redes de supermercado. Ante la enorme crisis, después de gobernar el país por 14 años y acabar sumergido en escándalos de corrupción, el PT intenta salvarse, diciendo de la boca para afuera que derogará medidas de Temer y que la salida está en las elecciones, con otro gobierno de Lula. Pero los formuladores de su programa de gobierno le dicen a los banqueros y a la prensa que llevarán a cabo la reforma de la Seguridad Social, pagarán la deuda pública y que, si los eligen, van a garantizar la “paz social”.

Necesitamos y debemos hacer toda la unidad posible para luchar por derechos, empleo e incluso por libertades democráticas. Debemos organizar estrategias de autodefensa contra los bandos paramilitares, la ultraderecha o la policía. Exigir justicia para Marielle. Pero no podemos colocar otra vez a la clase trabajadora a merced de un proyecto burgués, capitalista, electoral y de conciliación con la burguesía, capitaneado por el PT y disfrazado de “Frente contra el Fascismo”, ni defender a Lula de las consecuencias de las decisiones que él mismo tomó.

¡Es hora de hacer un llamado a la rebelión y a la defensa de un proyecto socialista!

Traducción: Janys