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Felix Edmundovich Dzerzhinsky, también llamado Félix de Hierro, polaco. Se afirma que su rostro estaba desfigurado por causa de las torturas sufridas en las prisiones rusas. En la prisión que estuvo en 1916 corrió el riesgo de que le amputaran las piernas por causa de la forma en que lo encadenaron. Liberado luego de la revolución de febrero de 1917, pasó a organizar a los refugiados polacos en Rusia, pretendiendo volver a Polonia para hacer la revolución. En Moscú se juntó al partido bolchevique y apoyó las Tesis de Abril de Lenin. Fue electo para el Comité Central en el VI Congreso a finales de julio. Defendió junto con Lenin la toma inmediata del poder e integró el Comité Militar Revolucionario que organizó la insurrección junto con Trotsky, y las medidas de seguridad en el Instituto Smolny.

Por: Asdrúbal Barboza

Estuvo contra la firma de la paz en Brest-Litovsk, pero en la votación final se abstuvo, junto con Trotsky.

Cuando se formó la Comisión Extraordinaria de Toda Rusia de Combate a la Contrarrevolución y el Sabotaje, Cheka (ВЧК) fue uno de sus primeros jefes.

Pasó a perseguir implacablemente a los elementos contrarrevolucionarios. “Nosotros representamos el terror organizado”.[1] Pero también castigaba los abusos de los aventureros que integraban la Comisión. Juzgaba a los agentes “medio podridos”, “no vio solución para el mal excepto disparar contra los peores chekistas”.[2]

Cuando acabó la guerra civil, fue Dzerzhinsky quien, apoyado por Lenin y Trotsky, propuso la pena de muerte, excepto en áreas de operaciones militares continuada.[3]

Incorruptible, en el primer año como jefe de la Cheka trabajaba, dormía y comía en su escritorio. Recusaba cualquier privilegio.[4] “El Partido se esforzó por liderarla (Cheka) con hombres incorruptibles como el antiguo condenado Dzerzhinsky, un idealista sincero, cruel, pero caballeresco, con el perfil ablandado de un inquisidor (…) Pero el Partido tenía pocos hombres de este sello y muchos Chekas”.[5]

“Durante la guerra civil, la Cheka hizo un trabajo severo. (…) Centenas de ocasiones el partido envió protestas, declaraciones y pedidos de explicaciones sobre esta o aquella situación”.

Pero, con Dzerzhinsky a la cabeza, “hombre de gran autoridad moral, bajo las órdenes del Buró Político”, fue “una garantía efectiva de que la Cheka sirvió como un arma de dictadura revolucionaria”.[6]

Se alió con Stalin en el debate político sobre las nacionalidades no rusas, sobre la base de posiciones que ya defendía sobre este tema junto con Rosa Luxemburgo, de quien mantenía un retrato en su escritorio en Lubyanka. El 30 de diciembre de 1922, Lenin escribió: “Temo igualmente que el camarada Dzerzhinsky, (…) se haya distinguido en este caso también solo por sus tendencias puramente rusas (se sabe que los no rusos rusificados siempre exageran en cuanto a sus tendencias puramente rusas).[7]

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Dzerzhinsky fue al Cáucaso presidiendo la comisión enviada por el Comité Central para investigar el caso de los “delitos” de los “social-nacionales”, pero actuó con superficialidad acerca de la agresión física de Ordzhonikidze a los militantes. Para Lenin: “Creo que ninguna provocación, incluso ninguna ofensa, puede justificar esta golpiza rusa” (…) “Ordzhonikidze no tenía derecho a dejarse llevar por la irritación a que él y Dzerzhinsky se remiten. Al contrario, Ordzhonikizde estaba en la obligación de comportarse con una sobriedad que no se puede pedir a ningún ciudadano ordinario, tanto más si este fuere acusado de un delito “político”. En qué atolladero hemos caído. Por lo visto, toda esta empresa de la “autodeterminación” era falsa e intempestiva en absoluto” (…) “el camarada Dzerzhinsky es irremediablemente culpable de haber reaccionado ante eso con ligereza”.[8]

Y concluye: “Tercero, cumple punir ejemplarmente al camarada Ordzhonikidze (digo esto con gran sentimiento, porque somos amigos y trabajé con él en el extranjero, en la emigración) y también terminar de revisar o revisar de nuevo todos los materiales de la comisión de Dzerzhinsky, con el fin de corregir el cúmulo de errores y de juicios parciales que sin duda hay allí. La responsabilidad política de toda esta campaña de verdadero nacionalismo ruso debe hacerse recaer, es claro, sobre Stalin y Dzerzhinsky”.[9]

Fue el encargado de la represión en Kronstadt, comentada por Trotsky: “Acerca de las represiones, por lo que me acuerdo, Dzerzhinsky era personalmente responsable por ellas y no podía tolerar la interferencia de nadie en sus funciones (y así lo era debidamente). Si hubo víctimas innecesarias, no sé decir. En cuanto a ese asunto, creo mucho más en Dzerzhinsky que en sus críticos tardíos. (…)

Sin embargo, estoy dispuesto a reconocer que la guerra civil no es escuela de humanismo. Los idealistas y los pacifistas acusaron, siempre, a la revolución por sus ‘excesos’ (…) Sin embargo, el punto central es el de que ‘excesos’ son consecuencia de la propia naturaleza de la revolución que, por sí misma, constituye, no obstante, un propio ‘exceso’ de la historia”.[10]

En el final de la guerra civil, Dzerzhinsky pasó a ser ministro del Interior, por lo tanto, supervisor de la GPU/OGPU, que sustituyó a la Cheka, pero también dio inicio a un vasto programa de construcción de orfanatos. Fue ministro de las Comunicaciones y presidió la Sociedad de Amigos del Cine de la Unión Soviética.

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En 1924, cuando Lenin muere, él organiza el embalsamamiento de su cuerpo y lleva su féretro.

Se tornó, prácticamente, uno de los principales adversarios de las organizaciones oposicionistas. Pero, a pesar de su apoyo político a Stalin (con quien tenía amistad personal), Dzerzhinsky mantuvo la Cheka como defensora del Estado Soviético, a diferencia de lo que ocurrió cuando esta fue dirigida por Yagoda, Yezhov y Beria, que sirvió para aterrorizar a la clase obrera soviética, a la Oposición de Izquierda, y garantizar un Estado despótico para una casta privilegiada. Él personalmente se oponía a la creciente arrogancia de la burocracia.

Murió de un ataque cardíaco el 20 de julio de 1926, luego de dos horas de discurso en el Comité Central donde denunció a la “Oposición” en esta época dirigida por Trotsky, Zinoviev y Kamenev.[11] En el mismo discurso dijo: “Cuando miro para nuestro aparato, nuestro sistema de organización, nuestra burocracia increíble y nuestro desorden total, lleno de todos los concebibles tipos de burocracia, estoy literalmente horrorizado”.[12]

Sus posiciones políticas en el final de su vida no impidieron a Trotsky destacar cuando su muerte: “Lancemos los últimos saludos sobre la tumba de Dzerzhinsky. Acabó su vida saciada por esa personalidad heroica. (…) Acompañado del odio nocivo de los enemigos y del amor aún más fulgurante de millones, él, dejando su puesto, ingresó para siempre en la historia. (…) Si le hubiese sido propuesta una segunda vida, Dzerzhinsky escogería, indudablemente, exactamente la misma, con su idealismo revolucionario, prisiones, destierros, trabajos forzados, golpes dados implacablemente contra los enemigos, primeras alegrías en la construcción del socialismo. Sin embargo, nadie podrá concederle una segunda vida. Podamos nosotros, en nuestro dolor, consolarnos con aquello que Dzerzhinsky vivió por una única vez”.

Funeral de Felix Dzerzhinsky. En la foto aparecen Kalinin, Stalin y, más atrás a la izquierda, Trotsky.

El hombre a quien el partido confió la misión “de ser el vigía, la severidad y el terror al servicio del proletariado” murió a los 41 años, revolucionario desde los 18, preso cinco veces, deportado, fugitivo tres veces, condenado a diez años de trabajos forzados.

La GPU

El sucesor de Dzerzhinsky fue Viacheslav Menzhinsky, fluente en doce lenguas, intelectual de gran amplitud académica, con conocimiento de física, química, astronomía y matemática. Pero, sin la autoridad política y moral de Dzerzhinsky, se envolvió en las intrigas de Stalin. Menzhinsky produjo informes implicando a Trotsky y Zinoviev como provocadores contrarrevolucionarios. Murió bajo circunstancias misteriosas en 1934.

“Menzhinsky, de la GPU, no es un hombre sino la sombra de un hombre. En la GPU el papel principal lo cumple Yagoda. Un arribista despreciable, amarrado su destino al de Stalin y dispuesto a hacer lo que le fuere ordenado, sin pensar o pedir”.[13]

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El control de la GPU pasa a manos de Henrikh Yagoda, que inicialmente había apoyado a Bujarin en la lucha interna. Bruto y carrerista, eficiente, enérgico y ambicioso, con él, los ‘profesionales’ del espionaje ligados al robo y los homicidios suben en la jerarquía, y algunos policías blancos vienen “en busca de un pasaje de vuelta”.

Notas:

[1] WALLER , J. Michael. Secret Empire: The KGB in Russia Today. Westview Press. Boulder, CO, 1994

[2] SERGE, Victor. Memoirs of a Revolutionary [Memorias de un Revolucionario] (1945). Traducción nuestra.

[2] SERGE, Victor. Memoirs of a Revolutionary (1945). Traducción nuestra.

[3] Ídem.

[4] ANDREW, Christopher y Gordievsky, Oleg. KGB: The Inside Story. Traducción nuestra.

[5] SERGE, Victor. Memoirs of a Revolutionary (1945). Traducción nuestra.

[6] Los estalinistas tiraron en Jakob Blumkin, 4 de enero de 1930, en: Escritos.

[7] Acerca do Problema das Nacionalidades ou Sobre a “Autodeterminação” no Testamento Político [Acerca del problema de las nacionalidades o Sobre la “Autodeterminación” en el Testamento Político]. https://www.marxists.org/portugues/lenin/1923/01/04.htm Traducción nuestra.

[8] Ídem. https://www.marxists.org/portugues/lenin/1923/01/04.htm. Traducción nuestra.

[9] Ídem. https://www.marxists.org/portugues/lenin/1923/01/04.htm. Traducción nuestra.

[10] Algo mais sobre a repressão de Kronstadt. New International, agosto de 1938. http://brazil.indymedia.org/content/2005/12/341740.shtml. Traducción nuestra.

[11] DEUSTSCHER, Isaac. The Prophet Unarmed: Trotsky 1921-1929 [El Poeta desarmado: Trotsky 1921-1929]. Oxford University Press, 1959, p. 279. Traducción nuestra.

[12] SOUVARINE, Boris. Stalin: Aperçu historique du Bolchevisme [Stalin: Reseña histórica del Bolchevismo]. Traducción nuestra.

[13] Los estalinistas tiraron en Jakob Blumkin, 4 de enero de 1930, en: Escritos.

Traducción: Natalia Estrada.