Compartir

El ciclo de movilizaciones y protestas que se inició en el mes abril y que abarcó a amplios sectores de las masas venezolanas ha pasado, luego de alcanzar su punto más elevado en julio de este año. Maduro instaló la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente luego de una votación con denuncias de fraude, presiones y amenazas. Recordemos que esta ANC fue convocada sin previa consulta al pueblo, según exige el artículo 347 de la Constitución de 1999; y que además sus “bases comiciales”, que irrespetan la proporcionalidad y el voto universal, tampoco figuran en la dicha Constitución.

Por UST-Venezuela

La ANC, lejos de abocarse a la discusión y redacción de una nueva constitución, hasta ahora se ha transformado en una herramienta fundamental del régimen, que le permite “legalizar” sus actos. Aunque las FANB sean la institución de apoyo fundamental del régimen dictatorial de Maduro, necesitan mantener una fachada de legalidad.

Los pasos para consolidar el golpe

A pesar de las declaraciones, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, en los hechos, ha dejado de estar vigente. La Constituyente de Maduro se ha tomado las atribuciones de la Asamblea Nacional, (Esta, con mayoría opositora ha quedado sin atribuciones propias y se le exige estar subordinada a la ANC.) constituyendo un gobierno de facto: ha destituido a la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, y nombrado a Tarek Williams Saab como “Fiscal Provisorio”, nombramiento que es atribución exclusiva de la AN. Junto con esto intervino el Ministerio Público, para “reestructurarlo”, desencadenándose una persecución hacia todos los disidentes al interior de esa institución.

Por otra parte decidió declararse “plenipotenciaria” y funcionar durante los próximos dos años.  Todos los poderes se deben subordinar a esta. El Decreto Constituyente  es muy claro en subordinar a todos los poderes: “Los actos normativos y decisiones que sobre esta materia dicte la Asamblea Nacional Constituyente, se regirán por los principios de legalidad, responsabilidad, eficiencia, eficacia, transparencia, publicidad y participación ciudadana, y a la vez, la Constitución de 1999 y el resto del ordenamiento jurídico vigente, mantendrán su vigencia en todo aquello que no colide o sea contradictorio con dichos actos (…) Además ha dictado una Ley, conformando la “Comisión para la Verdad, la Justicia, la Paz y la Tranquilidad Pública según la Gaceta Oficial Nro. 6.323 de 8 de agosto de 2017).

Maduro además, a través de las restantes instituciones del Régimen que le son afectas, como el Consejo Nacional Electoral (CNE), el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), entre otras ha venido incrementado la persecución política contra la dirigencia opositora haciendo uso del arma de las inhabilitaciones políticas, pero también dictando ordenes de capturas e incluso practicando detenciones contra dirigentes políticos, sindicales, alcaldes y diputados, que se perfilaban como candidatos en las eventuales elecciones regionales. 

Pero junto con esto y confirmando que las sentencias 155 y 156 del TSJ de marzo, mantuvieron en esencia la quita de atribuciones a la AN, el Tribunal Supremo de Justicia, por mostrar un ejemplo, aprobó la conformación de la empresa mixta Petrosur, cuyo representante es nada menos que José Blanco Balín ex delegado de la española REPSOL, ligado a Francisco Correa involucrado en un sonado caso de corrupción (GÛRTEL), en la cual la Audiencia Nacional de España comprobó las relaciones con una red de corrupción ligada al Partido Popular.

La sentencia del TSJ del 10 de julio dice que resulta “procedente la autorización y aprobación” de Petrosur, una empresa participada por PDVSA y la sociedad Stichting Administratiekantoor Inversiones Petroleras Iberoamericanas, representado por Blanco Balín.

Petrosur tendrá una validez de 25 años y Stichting Administratiekantoor Inversiones Petroleras Iberoamericanas pagará un bono a favor de Venezuela de 400 millones de dólares por el acceso a las reservas de petróleo.

Es decir Maduro utiliza al TSJ, pasando por encima de la Asamblea Nacional que es quien debería aprobar la formación de dicha empresa mixta.

En este marco la Constituyente, además modificó la convocatoria a las elecciones regionales para el mes de octubre aunque sin fijar fechas. Algo que debió hacer el CNE, este último además decidió no convocar las ya correspondientes elecciones a los parlamentos regionales, argumentado falta de recursos logísticos y técnicos, aunque la verdadera razón es preservar el hecho de que hoy el oficialismo es mayoritario en veintitrés de los veinticuatro parlamentos regionales del país, condición que seguramente perderían de realizarse dichos comicios.

Todos estos datos son los que confirman que por la vía de los hechos está habiendo un cambio sustancial en el funcionamiento “institucional” del régimen, en el que ya había rasgos bien dictatoriales, pero “camuflados” con democracia burguesa y la vigencia formal de la Constitución de 1999. Ahora hay un intento de consolidar los ataques a esas libertades democráticas.

El papel de la MUD y el imperialismo

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) fue la convocante de la mayoría de las movilizaciones desde abril de este año. Aunque hay que señalar que fueron muchas las protestas que surgieron espontáneamente, sobre todo en los barrios populares, sin la conducción ni convocatoria de la MUD, estas no lograron desbordar de conjunto las trabas, límites y desvíos que le impuso la dirección burguesa de la oposición.

Pero es indiscutible que el descontento popular abarcó a amplios sectores; mucho más allá de los simpatizantes de los partidos de la burguesía. Por eso el gobierno se empeñó en una salvaje represión que provocó la mayoría de los muertos (sea por los organismos represivos oficiales o por los grupos de civiles armados, los “colectivos”), tratando de evitar que las protestas se extendieran mucho más. Y hubo también grupos que trataron de desbordar por “derecha”, con provocaciones que fueron repudiados por amplios sectores de la población.

También por ese motivo la MUD intentó controlar todo el tiempo las movilizaciones para evitar el desborde; mientras que la gran mayoría de los movilizados quería que Maduro se fuera ya, la MUD jugaba sus cartas a una negociación con el gobierno, a una fractura de las FANB, a la presión y sanciones internacionales. Semejante papel han jugado los dirigentes sindicales que adhieren o están cerca de los partidos de la MUD, como Rubén González de Ferrominera, Marcela Máspero de la Central UNETE, etc. impidiendo que la clase obrera jugara un papel importante en las protestas.

Pero por el terror a la movilización independiente de las masas (la cual usaba principalmente como un mecanismo de presión), imposibilitó, por todos los medios que el “Fuera Maduro” se concretara mediante la acción popular, en las calles. Más aún alentó las expectativas que por la presión de Donald Trump, la OEA, Mercosur y el Papa Francisco, Maduro suspendería las elecciones a la Constituyente. Eso no ocurrió y provocó una gran desmoralización y crisis.

Por otra parte el adelantamiento de las elecciones regionales para octubre, y la participación de los principales partidos de la oposición en las mismas, agudizó las críticas a la conducción de la MUD, por parte de varios sectores que se habían movilizado y el alejamiento de Corina Machado. A partir de ahí cesaron prácticamente todas las protestas políticas en las calles y la MUD se abocó a la “campaña electoral”.

Lejos de cumplirse la profecía chavista, de la invasión militar y el bloqueo petrolero, profecía acompañada por amplios sectores de la izquierda mundial, Donald Trump, al igual que Obama ha sido muy cuidadoso a la hora de intervenir.

Hasta ahora, más allá de los discursos ha estado presionando a Maduro para una negociación. Las sanciones a funcionarios y las últimas, mucho más duras, cerrando la posibilidad de renegociar deudas y contratar deuda nueva, no toca el negocio petrolero: Venezuela podrá seguir vendiendo y comprando petróleo a EE.UU. y podrá seguir importando las cada vez más escasas medicinas y alimentos que importaba. Todo esto no muestran un cambio de política, sino la continuidad de la llevada adelante hasta ahora desde Obama: presionar hasta el límite una salida negociada, con un incremento en el nivel de presión.

Esta política imperialista es repudiable y debemos rechazarla. No son los yanquis ni el imperialismo europeo quienes impongan una “salida democrática”. Los que han apoyado dictaduras, invasiones y apoyan y toleran gobiernos dictatoriales, no tienen ninguna catadura moral para meterse en Venezuela.

El papel de la izquierda

El papel lamentable que viene jugando la mayoría de la izquierda en Venezuela ha imposibilitado en medio de las grandes movilizaciones, constituir un polo de agrupamiento de la vanguardia delos trabajadores y de la juventud. Todo un sector encabezado por el Partido Comunista de Venezuela y acompañado por grupos menores como Redes y el PPT y quienes responden al dirigente trotskista, Allan Woods entre otros, dan un apoyo explícito al gobierno o vergonzante, con “críticas”, pero apoyo al fin. Todo otro sector muy importante, quienes oponiéndose al gobierno, se niega a levantar la consigna que ha estado en las calles: ¡Fuera Maduro! Es el caso de Marea Socialista, y también Nicmer Evans, quien fuera su principal vocero de esa agrupación antes de constituir otro movimiento. En general este sector reivindica el “legado de Chávez” y plantean que las movilizaciones han sido producto de la falsa polarización entre la MUD y el gobierno, y no una expresión de una lucha genuina de amplios sectores populares. Otros grupos menores, que responden a corrientes internacionales como el Partido Obrero de Argentina o el Partido de los Trabajadores por el Socialismo, a pesar de coincidir en que estamos ante una “degradación bonapartista” del régimen no se plantean derrocar al gobierno y al régimen que lo sustenta y sin disputar la dirección a la reaccionaria MUD. Por eso sostenemos que por distintos motivos estos sectores impiden construir un polo alternativo independiente de los trabajadores (ver artículo: Venezuela: Los debates con la izquierda.-litci.org.es)

¿Hacia dónde vamos?

El gobierno ha aprovechado la desmovilización para avanzar en la consolidación de su golpe. Como señalamos antes, Maduro y su Constituyente ha ido avanzando en tomar medidas antidemocráticas. Si bien ha retrocedido en el juzgamiento por parte de tribunales militares de algunos detenidos en varios estados, mantiene a otros bajo esa jurisdicción, en forma ilegal, mantiene presos políticos, e incrementa las persecuciones a dirigentes opositores.

De igual manera, ha silenciado una gran cantidad de medios de comunicación siendo las más recientes las emisoras FM de dos importantes circuitos radiales del país, amenazando además con el control de las redes sociales, el “certificado de buena conducta” para los candidatos a las regionales y manteniendo en el limbo esas elecciones.

Pero aunque las elecciones se llevaran a cabo, no serán ninguna salida para la crisis profunda del país. Podrán llevar a confusiones, incluso a alguna expectativa. Pero la salida seguirá siendo la lucha, la movilización unitaria para sacar a este gobierno y su política dictatorial.

El gobierno está haciendo alarde que con la constituyente ha conseguido “la paz y la tranquilidad”. Pero no ha resuelto, sino agravado las causas que dieron origen las protestas. La crisis económica sigue avanzando.

Para las masas es cada vez más inalcanzable llevar un plato de comida a la mesa de sus hijos. El salario es sal y agua. La miseria avanza. Los problemas sociales de violencia e inseguridad continúan; la falta de medicinas y el deterioro del sistema de salud continúan provocando enfermedades que habían casi desaparecido, como la difteria, el paludismo, la tuberculosis, entre otras y la muerte de niños y ancianos, sobre todo en los sectores populares. Las cifras de mortalidad materna crece exponencialmente por falta de buena alimentación de las madres y controles previos.

La deuda externa venezolana se lleva casi todos los recursos y dólares que ingresan al país. Qué Maduro diga que ha pagado 65 mil millones de dólares en ese concepto en los últimos 24 meses no supone lo bien que está la economía, sino hasta donde es capaz de profundizar la miseria este gobierno para no romper con los negocios financieros del propio régimen con el imperialismo.

Todo esto prefigura una situación que seguirá siendo como mínimo inestable e incluso explosiva.

No creemos que esta coyuntura de “paz y tranquilidad” proclamada por Maduro sea de larga duración. Debemos prepararnos para una situación de mayor crisis. El gobierno ha logrado, con la complicidad de la MUD, postergar la hora de las definiciones.

Más temprano que tarde las masas volverán a las calles a exigir que se vaya este gobierno que es incapaz de resolver los problemas del pueblo.

Es preciso aprovechar la actual coyuntura para avanzar en la construcción de los espacios para la unidad de todos los que quieran luchar para salir del gobierno, hay que plantear las tareas: la unidad para enfrentar al gobierno y su ajuste, derrotar el golpe y la dictadura, un programa obrero para salir de la crisis y la necesidad de construir una alternativa política de los trabajadores.

-¡Fuera Maduro y su fraudulenta Constituyente!

-¡Elecciones generales y libres!

-¡Libertad a todos los presos políticos!

-¡No al pago de la deuda externa!

-Expropiación de todas las multinacionales y la boliburguesía!

-Petróleo y minería 100% nacionalizados!