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Si algún logro puede mostrar Macri de esta Cumbre es que su gobierno logró que se hiciera sin grandes sobresaltos. Para eso contó con la inestimable colaboración de la traidora dirección sindical en sus diferentes variantes. Y también con el imprescindible “aporte” de Cristina Kirchner y sus dirigentes.

Por: Victor Quiroga

De esta forma el gobierno logró desmontar el Paro de la CGT con la promesa del bono; decretó feriado el viernes 30 e impidió la libre circulación del transporte para evitar la movilización popular. Y el kirchnerismo llamó a no participar de las actividades contra el G20 y la movilización. Además de la campaña intimidatoria de Bullrich contra “los anarquistas” y el Hezbolá, militarizó Buenos Aires al punto de parecer una ciudad vacía y sitiada.

La Cumbre del G20 que se reunió finalmente en Buenos Aires debatió los problemas de la crisis mundial, el cambio climático, el “empoderamiento de las mujeres” y los problemas del comercio mundial entre otros temas. Entre bocados preparados por los más encumbrados chefs y el trago de los más finos vinos, buscaron el “consenso” plasmado en un documento final “lavado”, de 40 páginas que deja contentos a los dos protagonistas de la actual “guerra comercial”: China y EE.UU. Lo que sí quedó muy claro es el papel subordinado y de total sometimiento de los países “emergentes” a las políticas de los principales países imperialistas. En el caso argentino Macri se subordinó a los antojos de Trump. Por eso no tuvo problemas en entrevistarse con el dictador Erdogan, de Turquía y lavarle la cara al príncipe asesino Mohamed Bin Salman, de Arabia Saudita.

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Mientras en Buenos Aires se discutía la necesidad de los ajustes y cambios estructurales en las economías y los “líderes mundiales” ponían cara seria, uno de los principales protagonistas, el presidente francés Macrón, era absolutamente desautorizado por su pueblo en las calles movilizadas contra la aplicación de esas políticas de ajuste y el aumento del combustible, que tanto proclaman los países imperialistas y el FMI. Hoy Macrón está en la cuerda floja.

¿Se fortaleció Macri?

Macri, cual “empleado del mes” se mostraba emocionado y exultante por los logros obtenidos. Al igual que cuando nos prometió la “lluvia de inversiones”, ahora nos asegura que “volvimos al mundo” “El mundo nos apoya” dijo. Pero más allá del “apoyo” al ajuste, a los acuerdos con el FMI, eso no se ha traducido todavía en importantes inversiones. El Gobierno solo tiene para mostrar el anuncio de Washington de apenas “unos 800 millones de dólares para empresas norteamericanas que invierten en el país si es que esas empresas lo consideren conveniente” y una serie de acuerdos con China para incrementar la exportación de granos y aceite de soja, entre otros. Lo demás puras y buenas intenciones, dólares por ahora no.

Macri se mostró como el “facilitador” del acuerdo final. Previamente, en la reunión entre China y Estados Unidos, los dos presidentes habían acordado una “tregua” por 90 días. Tregua que puede estallar en cualquier momento.

Más allá del “éxito” de 48 horas de duración, de las fotos y los discursos y de las promesas de inversiones, el Gobierno no se ha fortalecido frente a los trabajadores. Macri tiene por delante los mismos problemas de antes de la Cumbre: el “riesgo país” sigue altísimo, el dólar y la inflación continúan complicando sus planes. Sus problemas no solo surgen por la crisis mundial; debe “convencer” a los inversionistas que va lograr imponer la reforma laboral; que va a liquidar las organizaciones sindicales en los lugares de trabajo; las comisiones internas, los cuerpos de delegados e incluso el “exceso de sindicatos”.

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Deberá imponer el “déficit 0” reventando la educación pública, la salud; las jubilaciones; reducir los puestos de trabajo en el Estado, entre otros ajustes. El G20 vino a la Argentina a apoyar a Macri para que haga ese trabajo sucio dando un mensaje a los demás países.

Pero los trabajadores no piensan igual que Macri y el imperialismo. Al igual que en Francia hoy, el ajuste se lo derrotará en las calles. Con la unidad de los trabajadores, con huelgas generales, asambleas democráticas, movilizaciones y enfrentamientos a la represión y a los traidores sindicales. Construyendo nuevas organizaciones de lucha, incorporando con todo a las mujeres y la juventud. Y peleando por un gobierno de los obreros y el pueblo que imponga un plan económico al servicio de los trabajadores y la mayoría del país.