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¡Ni mayoritarios, ni de clase! No llaman a las cosas por su nombre
 
 

Se dice que un eufemismo es una expresión políticamente aceptable o menos ofensiva, que sustituye a otra palabra de mal gusto o tabú que puede ofender o sugerir algo no placentero o peyorativo al oyente.

 

Es por eso que los eufemismos son muy empleados en el lenguaje político como instrumento de manipulación del lenguaje para hacer así más fácil la aceptación de algo que expuesto de otro modo resultaría inaceptable.

 

El “ERE no traumático”, los ERTES, “las bajas incentivadas” son exactamente eso, eufemismos para no llamar a las cosas por su nombre evitando decir lisa y llanamente, que miles de trabajadores irán a la calle y se perderán esos puestos de trabajo o que lisa y llanamente te van a bajar el salario.

 

Uno de los eufemismos más celebres que hizo fortuna en los años 80 fue la llamada “Reconversión industrial”. Había que “reconvertir la industria” para poder entrar en la Unión Europea decían. Dicho así no sonaba mal. ¿Qué hubiera pasado si hubieran llamado a las cosas por su nombre y dicho por ejemplo?: para entrar en la UE la economía del Estado español debe ocupar un lugar diferente en la división internacional del trabajo y por tanto debe desmantelar el grueso de su industria, cerrar astilleros, la siderurgia, el textil, el calzado, la madera, poner cupos de producción de aceite., leche… y mandar así a decenas de miles de trabajadores al paro y de pequeños agricultores a la ruina.

 

En esencia, «reconvertir» fue dejar un solar donde antes había una fábrica. Ni siquiera sus eufemismos impidieron la lucha heroica de miles de trabajadores que se opusieron al desmantelamiento industrial, pese a que el gobierno de turno (PSOE) y los dirigentes de CCOO y UGT hicieron uso y abuso del eufemismo de marras. Sobre esos solares se montó el boom inmobiliario y sobre los actuales edificios vacíos y las fábricas que no existen se asientan el desempleo masivo y la catástrofe social que vivimos hoy.

El 95% de los eres y ertes son con acuerdo
 
Los amigos de los eufemismos los renuevan, ahora los ERTES son presentados por la patronal, el gobierno y los dirigentes de CCOO y UGT como una medida “no traumática” para “defender el empleo”. En base a ese argumento los sindicatos mayoritarios se han convertido en máquinas de firmar ERTES.
 
Por ejemplo, durante los tres primeros meses de 2013 se autorizaron/comunicaron a la Administración un total de 8.415 expedientes, que afectaron a 112.752 personas. 7.861 (93,4% del total) fueron pactados, afectando a 97.891 personas.
 
Decenas de miles de trabajadores/s mal viven en el calvario de los ERTES, ven reducidos sus salarios por suspensión temporal del contrato o por reducción de la jornada laboral con la consiguiente reducción salarial, además de tardar cuatro o cinco meses en cobrar el paro.
 
Para los dirigentes de CCOO y UGT y uno de sus valedores políticos Rubalcaba, el pacto por el empleo debería tomar como referencia el “modelo alemán”, es decir la empresa recibe el apoyo del Estado mandando temporalmente a los trabajadores a su casa y estos a cambio de “no acudir al despido” aceptan bajada de salarios y cobrar del desempleo.
 
El negocio es redondo, a cambio del salario de los trabajadores, de consumir su prestación de desempleo y del erario público (el dinero del SEPE) las empresas hacen caja. En realidad el “modelo alemán” es lo más parecido a la actual generalización de los ERTES. Se trata sin duda de una medida nada “traumática”… ¡para las empresas!, pero un auténtico trauma para los salarios, los derechos de los trabajadores y el erario público. Y así el dinero que no hay para los más de tres millones de parados que no perciben prestación alguna, lo hay y con generosidad para que las grandes empresas hagan caja.
 
Las grandes constructoras se ponen las botas con la complicidad de la burocracia sindical
 
Las grandes constructoras se han lanzado al asalto monopólico de los servicios públicos, como la limpieza viaria, la de los Centros de Salud, Hospitales o Parques y jardines. Prosiguen así en la línea que ya aplicaran con la construcción de los grandes Hospitales. El caso de Madrid es un ejemplo notable. La Comunidad de Madrid sacó a licitación pública los servicios de limpieza de los Centros de Salud de Atención primaria, reunificando en cuatro Lotes las antiguas áreas. El pliego de condiciones reducía el servicio de las más de 25.000 horas semanales de limpieza a poco más de 14.000 y se adjudicaba a una sola empresa Ferroser, del grupo de la constructora Ferrovial, que se queda así con el monopolio del servicio. La reducción de horas de trabajo iba acompañada de una bajada de 12 millones de euros sobre el modelo anterior. Ferroser subroga, por imperativo legal, a las alrededor de 900 trabajadoras/es de las empresas de limpieza que prestaban sus servicios en los Centros de Salud, pero una vez tomadas las riendas Ferroser presenta un ERTE de reducción de jornada donde las trabajadoras ven mermados en un 28% sus ya miserables salarios.
 
¿Por qué CCOO y UGT no denunciaron ese pliego de condiciones? ¿No era obvio que semejante licitación a la baja para adjudicarse el servicio lo acabarían pagando las trabajadoras? ¿Por qué no se alertó de todo esto a las trabajadoras y se les llamó a organizar la lucha contra lo que se venía inevitablemente sino lo parábamos? ¿Por qué ni en una sola ocasión los dirigentes de CCOO y UGT plantean sacar del sector a estos intermediarios, planteando a la Comunidad que esos servicios deben ser atendidos integrando a la plantilla en la Comunidad? ¿No se defenderían así los puestos de trabajo, los derechos sociales y además se ahorraría dinero de las arcas públicas?
 
Lo vergonzoso es que fue una asociación de la pequeña y mediana patronal del sector la que dijo lo que los dirigentes de CCOO y UGT no quisieron decir. La Asociación patronal del Sector (AELMA) denunció públicamente el pliego de concurso y señaló que: “Lo que se oculta a la opinión pública es que la reducción en el precio proviene de una reducción de la plantilla o de una minoración en las horas de prestación, ya que en otro caso no será posible una bajada del 36%”. “Así pues, el supuesto ahorro no se produce por la centralización del servicio tal y como indebidamente se afirma por ustedes, sino por la reducción de personal”
 
La complicidad por pasiva se volvió complicidad activa cuando CCOO y UGT firman el ERTE con Ferroser por tres años con reducción de jornada y salario de un 28%.
 
Hoy miles de trabajadores de jardinería y limpieza viaria esperan que las empresas adjudicatarias de este servicio lo pongan en marcha el 1 de agosto. En este caso es la Comunidad de Madrid quien sacó a licitación pública el servicio de limpieza viaria y jardinería de Madrid con un recorte de 235 millones de euros para los próximos 8 años. Las constructoras se lanzaron a por el filón bajando el precio para quedarse con la adjudicación y abriendo una guerra jurídica entre ellas. FCC, Sacyr, OHL y Ferrovial se han quedado con el pastel licitando a unos precios que ha provocado la guerra jurídica con una de las excluidas, Urbaser, la empresa del grupo ACS, la constructora que preside Florentino Pérez. Con esos precios de adjudicación, la licitación es “temeraria” porque no puede cubrir el servicio y al mismo tiempo mantener la plantilla que debe ser subrogada. La respuesta de los dirigentes de CCOO y UGT ha sido la misma, una protesta testimonial mientras se deja pasar el fraude de esta licitación.
 
Y de nuevo hay que preguntarles ¿por qué no denunciaron e impugnaron la licitación? ¿Por qué no llamaron a todos los trabajadores de la limpieza y jardinera de Madrid a luchar para impedir la que se viene encima? ¿Por qué no levantan la exigencia de municipalización de este servicio y que se vayan los vampiros de las grandes constructoras?
 
Ahora las empresa vendrán con lo que está cantado, con un ERE, con un ERTE, o con bajas incentivadas… porque hay que cubrir la bajada en la licitación a costa de los trabajadores. ¿Y qué dirán los dirigentes de CCOO y UGT?, ¿qué es un ejercicio de “responsabilidad “y “realismo” negociar el ERTE o el ERE o aceptar que se pierdan puestos de trabajo vía las bajas incentivadas?
 
Hay que echarlos
 
En estos días las/os trabajadores de Soldene, de la limpieza de la Universidad Complutense de Madrid, han echado abajo el ERTE firmado por la empresa con CCOO y UGT, las rupturas de los afiliados y delegados/as con CCOO y UGT, pasándose a Cobas han sido muchas y en estos días se preparan para revocar del Comité a los representantes de estos dos sindicatos.
 
Como en tantos lugares las normas más básicas del sindicalismo de clase son pisoteadas sin misericordia, no se informa a las trabajadoras/es, no se respeta lo acordado por las asambleas, no hay el menor espíritu de lucha y se divide a las plantillas. Actúan no como representantes de los trabajadores sino como si fueran “intermediarios” entre estos y la patronal y cuando la patronal aprieta su complicidad no tiene límites, a tal punto que Soldene se presentó a juicio llevando como testigos a su favor a las dirigentes de CCOO y UGT en la empresa. Las liberadas, pagan así su dependencia material de la patronal.
 
Las fraternales relaciones entre las grandes constructoras y los dirigentes de CCOO y UGT son conocidas desde hace mucho. Todo el proceso de generalización de las subcontrataciones en el sector cuando el boom inmobiliario asomaba a la puerta fue decisivo para que las grandes constructoras amasaran fortuna, como lo fue la permisividad de la burocracia sindical con las condiciones inhumanas de trabajo en la construcción cuando el boom era un hecho y como lo fue en notables pelotazos especulativos con los clubs de futbol vinculados a constructoras. Valga recordar el de la Ciudad Deportiva del Real Madrid o el vertiginoso ascenso del Getafe. Los dirigentes de CCOO y UGT nunca ocultaron sus extraordinarias relaciones con Florentino Pérez o con Ángel Torres.
 
Cuando las constructoras resolvieron “diversificar el riesgo” y desembarcaron, entre otros, en servicios de limpieza, basuras y jardinería, las buenas relaciones continuaron.
 
La dependencia de CCOO y UGT del Estado vía las subvenciones, la formación o las empresas mixtas (con Bancos) de gestión de los fondos de pensiones son más que conocidas pero no es menos esa dependencia material vía las liberaciones pagadas por las empresas. Y es esa dependencia material la que lleva a que actúen de esa manera canalla firmando ERES y ERTES como quien firma autógrafos.
 
Si en el plano político general es imposible esperar nada de quien sostiene por pasiva al gobierno, apoya el pago de la deuda infame que hunde el país para gloria de los banqueros, es defensora a ultranza de esa cueva de bandidos que llaman UE, divide las luchas y las lleva a callejones sin salida, en la muchas batallas que en estos días se desarrollan en las empresas el papel de CCOO y UGT es el de los cómplices necesarios para que las empresas lleven a cabo sus tropelías.
 
El reciente voto a favor de la nueva reforma de la pensiones dado por el representante de CCOO en la Comisión de expertos es un escándalo más que muestra el miserable papel servil de la burocracia.
 
Por eso la batalla por el empleo, por el salario, por los derechos, contra el Gobierno está asociada no solo a luchar sino a romper con estos sindicatos llamando a la desafiliación de los mismos y pasar a revocar de los Comités de empresa a todos estos burócratas vendidos a la patronal.
 
* Miembro de la dirección de Cobas-Madrid