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En las pasadas elecciones internas el Frente Amplio perdió cerca de 43 mil votos a nivel nacional, tomando como referencia la misma instancia realizada en 2014. En aquella ocasión había obtenido 302 mil votos y ahora en 2019 la cifra de votantes bajó a 259 mil. El Partido Nacional (Blanco) aumentó su caudal de sufragios de 418 mil en 2014 a 457 mil en 2019, sumando unos 39 mil votos. Otro dato importante es que en las internas de 2014 el candidato más votado había sido Tabaré Vázquez con 247 mil votos; hoy en cambio Lacalle Pou recibió más de 240 mil votos y Daniel Martínez apenas pasó los 110 mil.

Por IST-Uruguay

Si bien los votos de las elecciones reflejan en forma muy distorsionada la realidad, hay algunos hechos que de alguna manera se expresaron el 30 de junio. Entre ellos estuvieron el paro general, 5 días antes de las internas, ante las centenas de despidos y varios conflictos; la precarización del empleo, la vulneración de derechos en los jóvenes que junto a la pérdida salarial producto de la suba del dólar fueron hechos de la realidad que tuvieron incidencia en la votación. A todo lo anterior se sumó el tema de las violaciones a los derechos humanos y la impunidad, sobre el cual se ha vuelto a reabrir el debate.

Varios dirigentes de la coalición han salido preocupados a hablar del “desencanto” con el gobierno, pero el proceso que estamos viendo es mucho más que eso, significa una profunda crisis del frente popular y el “progresismo”. Esta elección puso de manifiesto una ruptura política de muchos trabajadores que confiaban en este gobierno. La crisis generada es tan profunda que la dirigencia frenteamplista habla de la posibilidad de una derrota en el mes de octubre. Javier Miranda, presidente del FA dijo con cierto malestar, que podía “entender perfectamente el tema del desencanto y del enojo incluso con el Frente”. Pero responsabilizando a los trabajadores que no fueron a votar agregó que ese “enojo va a permitir que la alianza de conservadores y ultraderecha, que el partido militar o los conservadores herreristas ganen el gobierno”, a lo que agregó “tenemos que hacernos responsables».

¿Quiénes son los responsables del ascenso de la derecha y el partido militar?

Muchos dirigentes del FA, como Oscar Andrade, Ernesto Murro o Javier Miranda, intentan colocar la responsabilidad en sus votantes. Y salieron presurosos a intimidar a los trabajadores afirmando que si no votan al FA en octubre ganarán “los conservadores, la ultraderecha o el partido militar”. Ni una palabra han dicho de la enorme responsabilidad del gobierno y los dirigentes frenteamplistas, por el contrario eluden el tema. El Partido Comunista atribuye la crisis del FA a la “ofensiva del imperialismo y las clases dominantes”.

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Toda la dirigencia del Frente habla solo de “enojo” y desencanto”. Pero esta pérdida de votantes tiene otra explicaciòn, es producto directo de la política económica aplicada por el gobierno progresista que, al viejo estilo de la derecha, han sido sumisos y obsecuentes con la patronal y el imperialismo. Fue esta política que ha dejado a miles de trabajadores sin empleo al permitir centenas de despidos, es la política de este gobierno la que mantiene a más de cien mil obreros tercerizados en medio de una inestabilidad laboral permanente. Es la política del FA la que deja con escaso presupuesto la ley sobre la violencia a la mujer no mitigando siquiera los feminicidios. Es la actual política la que hace que barriadas humildes vivan mayores problemáticas y no encuentren solución. Es allí donde debería buscar la dirigencia frenteamplista la explicación a la enorme crisis que está padeciendo.

Este proceso de derrumbe del FA no es algo aislado, hace parte de la situación en nuestra región. Uruguay comienza también a transitar la caída de una coalición que gobierna de espaldas a las necesidades de los trabajadores. Así sucedió con el PT de Lula en Brasil y con Cristina en Argentina, gobiernos que se denominaban “progresistas”. Sin embargo extranjerizan la tierra, se arrodillan y someten a las multinacionales, como es el caso del contrato colonial firmado con UPM, nos aplican un ajuste dictado por el FMI, reducen nuestros derechos, dejan correr los despidos y vienen preparando el aumento de la represión que habilitan con leyes y decretos. También han fortalecido a la policía militarizada de la Guardia Republicana que se usará contra las luchas.

Los dirigentes del FA se hacen los distraídos y tienen la desfachatez de mostrarse sorprendidos por los 46 mil votos recibidos por el ex comandante en jefe del Ejército Manini Ríos y su partido militar. Pero ¿no han sido estos mismos dirigentes que mantuvieron la impunidad en sus 15 años de gobierno? ¿No es esa impunidad la que ha permitido que quienes defienden a los violadores de Derechos Humanos y al terrorismo de Estado levanten cabeza? Fue este gobierno el que ascendió a Manini Ríos y ahora mantiene a Claudio Feola en los más altos cargos dentro de las Fuerzas Armadas, recordemos que este último llegó a afirmar que no sabía si existieron desaparecidos. No deberían posar de sorprendidos. Manini Ríos es consecuencia directa de la política de impunidad acordada junto a Blancos y Colorados desde el Pacto del Club Naval. Ese pacto es el que permite que solo una decena de golpistas y torturadores estén “detenidos” en una cárcel vip. Y es esa política de impunidad que deja muy cómodos en su casa a los asesinos confesos de Gavazzo y Gilberto Vázquez, entre tantos otros.

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La dirección del FA y su gobierno está totalmente de espaldas a las necesidades obreras y la corrupción en la que se vieron envueltos muchos dirigentes lo ha llevado a un proceso de ruptura que puede culminar con su derrumbe.

Es difícil saber qué pasará en octubre, lo que sí parecen mostrar las elecciones internas, es que el futuro gobierno, sea cual sea, no tendrá mayorías parlamentarias y buscará formar un gobierno de “unidad nacional”, o multicolor como lo llama Lacalle Pou, y esa unidad estará al servicio de ajustar aún más a los trabajadores.

El fracaso del FA para los intereses obreros, es el fracaso de una política siniestra impulsada por los partidos Comunistas que llaman a unir en una misma organización a trabajadores, patrones y generales.
La lucha de clases volvió a mostrar una vez más, que los intereses que defienden los patrones, aún llamándose “progresistas”, están en contraposición con las necesidades de los obreros, las trabajadoras, los jubilados y estudiantes. La dirección del FA que tenía un discurso de izquierda y antiimperialista en los 70, ha terminado de administrador de los capitalistas y como gran aliado del imperialismo. Un ejemplo reciente de esa alianza ha sido la autorización a Estados Unidos y a su presidente Donald Trump a utilizar nuestro aeropuerto como base de represión frente a las movilizaciones que se realizaban en Argentina con motivo de la cumbre del G20. Los trabajadores necesitamos y debemos hacer un balance para sacar conclusiones de esta experiencia.

Más allá de a quien votes, necesitamos unirnos para la lucha

Más allá de lo que piense votar cada uno en octubre, los trabajadores debemos unirnos para enfrentar los ataques patronales y del gobierno que ya se preparan. Gane quien gane deberemos enfrentar el mazazo y los ataques a nuestros derechos que se profundizarán. El voto no nos puede dividir en la preparación de la pelea.

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Ya nos anuncian, igual que en el Brasil de Bolsonaro y la Argentina de Macri, que en Uruguay gane el FA o los Blancos, ya tienen grandes acuerdos de fondo como por ejemplo destruir la Seguridad Social. Nos quieren robar la posibilidad de jubilarnos, también vendrán contra la educación pública a profundizar su privatización, lo mismo en la salud. Los despidos y rebajas salariales que ya se dan bajo este gobierno, van a continuar en nombre de mejorar el “déficit fiscal”. Todos ellos priorizan el pago de la deuda externa no nuestras necesidades y ya tienen preparado el garrote para cuando salgamos a enfrentarlos.

Si bien desde IST llamamos al voto por la independencia de clase votando trabajadores en la lista 1917, afirmamos que la salida no está en las urnas, sino en organizarnos y prepararnos para la lucha, confiando solo en nuestras fuerzas y organizarnos para enfrentar el bestial ataque que llevarán adelante cuando finalice este circo electoral.