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Por la derogación de todas las leyes de apertura ilimitada de comercios los domingos y festivos.

Por José Luis Solano, trabajador del comercio y candidato en las Elecciones Europeas.

Para que los trabajadores y trabajadoras del comercio y la hostelería tengamos un descanso semanal y una conciliación de calidad con nuestras familias.

Para dignificar el trabajo en comercio y hostelería, porque liberalizar los horarios no ha creado más empleo sino que ha precarizado brutalmente el existente.

Recuperar unos horarios comerciales racionales para el consumo significaría también iniciar la recuperación de unas condiciones laborales dignas para los centenares de miles de trabajadoras y trabajadores que permanecen tras los mostradores cuando el resto se reúne con sus familiares y seres queridos, librando mayoritariamente días sueltos entre semana y teniendo derecho a solo seis fines de semana completos al año con salarios de pobreza. Además, actualmente el comercio online permite compatibilizar el horario laboral con la realización de compras imprescindibles.

Para que existan unas condiciones laborales y salariales dignas desde el origen de la fabricación hasta el punto de venta.

Para disminuir el consumo energético sin límite y la contaminación atmosférica que causa miles de muertes al año.

Según la Agencia Europa del Medioambiente la contaminación ambiental causa cada año 800.000 muertes prematuras en Europa, acortando nuestra vida en 2,2 años.

Reducir las aperturas comerciales en domingos  y festivos supondría la disminución inmediata del consumo energético así como la contaminación derivada de los desplazamientos. Además, el cambio climático provocado por la actividad humana sin freno supone una amenaza que pagará principalmente la clase trabajadora.

Para la protección del pequeño comercio local, contra las ciudades-franquicia y por el turismo cultural que fomente y preserve la identidad de los pueblos.

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Más de 1.500 comercios cerraron solo en Madrid tras la entrada en vigor en 2012 de la ley de liberalización de los horarios comerciales, siendo el 90% de ellos pequeños comercios. El empleo perdido por el cierre del pequeño comercio, históricamente con mejores condiciones laborales pero sin capacidad para asumir más costes y contratar trabajadores para los domingos y festivos, no lo han absorbido las grandes superficies o las franquicias, que han optado por redistribuir la plantilla desregularizando además sus horarios para cubrir esos días sin pagarlos.

Por último, es nuestra obligación como clase trabajadora, proteger la diversidad cultural, arquitectónica, museística, de espacios naturales y de descanso como parte de la identidad de los pueblos europeos frente al consumo comercial ilimitado en multinacionales explotadoras de personas y recursos como única alternativa de ocio.