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“En todos lados están cerrando y despidiendo” “las tarifas no se pueden pagar”, “encima que te cobran fortunas te cortan la luz”. De eso se habla en la fábrica, el barrio o la escuela. No es noticia para nadie que estamos viviendo un ajuste tremendo. Macri y sus ministros prometen que la cosa va a mejorar, pero esa historia ya la escuchamos con el famoso “segundo semestre” que terminó siendo más ajuste y despidos. Los dirigentes peronistas dicen oponerse a Macri, pero a la hora de votar le levantan la mano en el Congreso como hicieron con el acuerdo con el FMI, la reforma previsional, o el “Presupuesto 2019” que entre otras cosas incluía el recorte a salud, educación y los tarifazos.

Por PSTU-Argentina

Incluso los dirigentes kirchneristas,  que se muestran más intransigentes, donde gobiernan como en la provincia de Santa Cruz, están aplicando un ajuste brutal contra los trabajadores, solo basta recordar que en estos años casi han congelado los salarios y han reprimido a quienes han salido a protestar. Y sus dirigentes sindicales son cómplices por no  organizar la pelea, como dejó claro el diputado de Unidad ciudadana y  Sec. Gral de la CTA Hugo Yasky,  cuando avisó que este año “no iba a convocar ningún paro salvo alguna provocación”.

Lo cierto es que este gobierno nos pone de rodillas ante el FMI y que todo el ajuste que vivimos y el que vendrá está atado a la deuda y el saqueo. Macri le pide más préstamos y Kicillof (el último ministro de Cristina) le promete pagar peso por peso, aunque implique seguir ajustando. El Congreso no es más que un refugio de ajustadores y corruptos, donde tejen el ajuste que después pagamos nosotros, los trabajadores y el pueblo pobre. Aseguran los votos, y algunos juegan a hacerse los opositores mientras el ajuste pasa y los pagamos los trabajadores.

Por eso tenemos que organizarnos y enfrentar el ajuste. Cada fábrica que enfrenta despidos, las inmensas movilizaciones de las mujeres por sus derechos, los vecinos contra los tarifazos y ejemplos como el 18D contra la Reforma Previsional son un punto de partida. Seguimos insistiendo en que sólo la lucha organizada podrá mejorar realmente nuestras vidas y no sólo las elecciones, como nos dicen todos los dirigentes a diario.

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La importancia de la batalla electoral

Aclarado este punto de partida,  no significa que los trabajadores no debamos dar batalla también en el terreno electoral.  Por el contrario, sería equivocado no aprovecharlas para dar batalla también en este terreno.

Este año habrá elecciones presidenciales, a legisladores nacionales, y a gobernación y diputados provinciales en varias provincias. Tanto el gobierno como quiénes se dicen oposición salen a la cancha para venderse como “opción”, volviendo a prometer y mentir en forma descarada.  Cambiemos y las variantes peronistas (incluidos los K) están dirimiendo cuales serán los candidatos que saldrán a competir.

Ya está en marcha el intento de instalar la polarización,  para tendernos una trampa y tener que elegir sobre “el mal menor”. Es la misma trampa que llevó a miles de trabajadores a votar a Macri para echar a Cristina, y así nos fue.

La verdad es que cada voto a las listas del Pro va a ser usado para seguir con los despidos y tarifazos, cada voto a Macri será usado para aplicar la Reforma Laboral. Por otro lado, los votos al Kirchnerismo y las variantes peronistas como Massa o Urtubey o Lavagna, también serán usados contra los trabajadores.

Por eso, para el PSTU es importante utilizar estas elecciones para presentar una salida de fondo a los problemas que tiene nuestro país. Como revolucionarios, nuestra campaña  electoral será una oportunidad para difundir un programa obrero y socialista para que la crisis la paguen los bancos y los empresarios, y no los trabajadores. Una oportunidad para decir con claridad, que hace falta una revolución, y no sólo discursos, para conseguir una segunda y definitiva independencia y romper las cadenas que nos atan al imperialismo.

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Los desafíos del FIT

El PSTU ha venido integrando las listas del Frente de Izquierda y de los Trabajadores en varias elecciones,  desde su mismo nacimiento.

Tampoco es un secreto que hemos venido polemizando públicamente con las organizaciones que forman parte, y lo seguiremos haciendo cada vez que creamos que tomen posiciones equivocadas. En general, siendo un frente electoral entre organizaciones que se autodenominan como revolucionarios, hemos denunciado el cada vez más pronunciado curso electoralista y de adaptación a la democracia burguesa que vienen manifestando.

La “cara” de los candidatos y los slogan han predominado sobre las ideas de fondo en las campañas. También hemos manifestado nuestra oposición a votar leyes junto  a los bloques de partidos patronales como sucedió con la “ley antidespidos” que poco hizo contra los miles de despidos que vinieron luego. O cuando cientos de miles salimos a las calles contra el 2×1 a los genocidas y el FIT votó con todos los bloques patronales del país (menos Olmedo) una Ley que de fondo buscaba desmovilizar.

Lo mismo pasa con impulsar campañas “comunes” con diputadas y diputados que defienden los intereses de los empresarios por sobre los del pueblo, de prometer que con proyectos de ley habrá soluciones a los problemas de los trabajadores, a los cierres de fábrica y los despidos. Con Lenin, estamos convencidos de que un diputado revolucionario tiene en primer lugar la tarea de desenmascarar al Congreso como la cueva de bandidos que es y no crear la ilusión de que nuestros problemas se van a resolver ahí, entre cuatro paredes.

No obstante, lamentablemente el PSTU no posee todavía una legalidad electoral que le permita presentar su propia propuesta en las elecciones nacionales. Y en el actual escenario, incluso con todas nuestras críticas y planteos, el FIT es la única lista que podría presentar un programa independiente y de los trabajadores. Cada voto al Frente de Izquierda es un voto menos a los ajustadores y a los partidos que representan a las patronales. Eso sigue siendo positivo, y es por eso  que hemos iniciado gestiones para integrar las listas del FIT, ya sí poder tener candidatos que nos permitan hacer nuestra campaña de mejor manera.

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En ese marco, vemos positivos los diversos llamados a conformar un único armado electoral que agrupe al FIT, AyL (Zamora), al Nuevo Más y a toda organización que reivindique la independencia de clase.

Y a su vez, de hace tiempo venimos insistiendo que las listas sean encabezadas por dirigentes  obreros y obreras, referentes sociales y luchadores. ¿Quién mejor para representar a nuestra clase que aquellas compañeras y compañeros que ponen el pecho en las luchas todos los días? Delegados/as de fábrica, obreros/as de todas las ramas, activistas por los derechos de las mujeres y los sectores oprimidos, activistas sociales, estudiantiles y luchadores. La próxima fórmula presidencial y las principales candidaturas deberían establecerse bajo estos criterios.