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Existen dos nuevos artículos donde se ofrecen algunos análisis interesantes sobre los motivos de la Larga Crisis[1] que las principales economías (o, por lo menos, los EEEUU) sufrieron desde el final de la recesión de 2009, en relación con el crecimiento del PIB, la productividad, la inversión y el empleo.

De: Michael Roberts

El primero es el artículo The Disappointing Recovery in U.S. Output after 2009[2], de John Fernald, Robert E. Hall, James H. Stock y Mark W. Watson, economistas de la Reserva Federal[3] de San Francisco (FED). Ellos estudian el hecho bien conocido de que el crecimiento del PIB real de los Estados Unidos se expandió solo lentamente desde la recesión de 2009, contrariando las expectativas normales de una rápida recuperación cíclica. En el artículo, ellos eliminaron los “efectos cíclicos” de la gran recesión y descubrieron que ya había una tendencia de reducción aguda del crecimiento subyacente antes del crash financiero global en 2008. Los economistas de la FED concluyen que la tendencia de desaceleración reflejaba dos factores: crecimiento lento de innovación tecnológica y disminución de la participación de la fuerza de trabajo.

La Figura 1 muestra la producción per cápita del sector empresarial en las últimas décadas. La línea verde muestra que la producción per cápita cayó fuertemente durante la gran recesión y permanece por debajo de cualquier estimación que prolongue la trayectoria pre-recesión. La figura muestra una de esas estimaciones (línea amarilla), con base en una simple extrapolación lineal de 2003 a 2007.

Figura 1: Producción per cápita: recesión profunda combinada con una fuerte tendencia de desaceleración. (Eje vertical: producción per cápita; eje horizontal: año). Línea verde: producción sin ajustes; línea azul: producción sin los efectos de las crisis cíclicas; línea naranja: estimación basada en extrapolación lineal.

La línea azul de la Figura 1 muestra la producción per cápita calculada luego de la remoción de los efectos cíclicos asociados a la gran recesión. Como se esperaba, el ajuste cíclico remueve la caída acentuada de la producción real asociada a la gran recesión. Pero, desde entonces, la trayectoria de la línea azul se aleja de la estimación por extrapolación lineal a partir del pico de 2007. Por el contrario, la producción per cápita ajustada [esto es, la línea azul] aumentó más lentamente luego de 2007 y después quedó estancada en los últimos años.

Los economistas del FED consideran que el crecimiento más lento se debió a una desaceleración de la productividad del trabajo, que por su parte, fue causada por una reducción de las inversiones en innovación tecnológica. En la economía burguesa, la productividad es medida por el residuo de producción per cápita resultante tras ser contabilizados el aumento del empleo (contribución de la fuerza de trabajo) y los medios de producción (contribución del capital). El residual es llamado Factor de Productividad Total (FPT), para designar el aumento de la productividad por unidad de entrada[4] total. El FPT supuestamente capta los beneficios a la productividad debido a las investigaciones y desarrollo formal e informal, mejoras en las prácticas de gestión, relocalización de la producción para empresas de mayor productividad y otros logros en eficiencia.

Los economistas del FED, usando esta contabilización de factores de producción, descubrieron que el crecimiento del FPT disminuyó significativamente incluso antes de la gran recesión. Se recuperó a mediados de la década de 1990, pero desaceleró a mediados de la década de 2000 –antes de la recesión– y desde entonces quedó estancado o incluso fue negativo.

Figura 2: Desaceleración pre-recesión en el crecimiento trimestral del FPT. (Eje vertical: FPT; eje horizontal: año). Línea verde: factor real. Línea azul: factor ajustado cíclicamente.

Los economistas descartan los argumentos de que fue la Gran Recesión que causó la desaceleración de la productividad o que el crecimiento de la productividad del sector de tecnología de la información está siendo mal medido. “Tal error de medición está presente hace mucho tiempo y no hay evidencias de que haya empeorado a lo largo del tiempo”. También descartan la idea común entre los economistas neoclásicos de derecha de que “el aumento de los cargos regulatorios redujo el dinamismo de la economía”. Ellos no encontraron ninguna ligazón entre los cambios de regulación y el crecimiento del FPT.

La explicación sobre la cual se apoyan es la presentada por Robert J Gordon en muchos artículos y libros: de que, en realidad, el crecimiento del FPT solo volvió a lo normal y que fue el boom de la alta tecnología (hi-tech) de las empresas lo que fue anormal. Eso terminó en los años 2000 y no se repetirá. “Toda la historia del final de la década de 1990 e inicios de los años 2000 enfatizó el papel transformador de la tecnología de información, muchas veces sugiriendo una secuencia de logros en la reorganización del comercio minorista. Digamos, que no se repetirán. Probablemente, los negocios se aprovecharon de una marea de suerte, pero, después, la tasa de crecimiento excepcional llegó a su fin”.

El otro factor en la desaceleración fue la disminución en el crecimiento del empleo de aquellos en edad de trabajar. Sí, se supone que los Estados Unidos y el Reino Unido estén cerca del “empleo pleno”. Pero la participación de los adultos en edad de trabajo en el empleo cayó drásticamente. Eso ocurre porque las poblaciones envejecen y las personas que comenzaron a trabajar en las décadas de 1960 y 1970 ahora están jubilándose y no son sustituidos.

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Figura 3: Disminución acentuada de la tasa de participación de la fuerza de trabajo. (Eje vertical: tasa de participación; eje horizontal: año). Línea verde: tasa real. Línea azul: tasa cíclicamente ajustada.

Lo que los economistas del FED no quieren decir es que la Larga Crisis no es solo un subproducto de la Gran Recesión, sino que refleja una desaceleración paralela, profundamente asentada en el dinamismo de la economía de los EEUU y que no va a ser corregida a través de la actual pequeña recuperación económica. La economía de los EEUU está creciendo más lentamente en el largo plazo.

Lo que los economistas del FED no explican es por qué ha habido una desaceleración de la productividad y de la innovación tecnológica desde 2000 en la economía de los Estados Unidos. Lo que falta en el análisis es mostrar lo que impulsa la adopción de nuevas técnicas y equipamiento de automatización. Gordon y otros solo aceptan la desaceleración actual como un “retorno a lo normal” después de una década de ’90 excepcional.

Lo que falta es el motor de inversión en el capitalismo: rentabilidad. Estudios marxistas que se concentran en este aspecto revelan que la tasa de ganancia del capital accionario de los EEUU y de las nuevas inversiones alcanzó un pico alrededor de 1997 y después retrocedió. Fue esa caída en la rentabilidad que, finalmente, provocó el estallido de la bolla de las empresas .com en 2000. La recuperación posterior de la rentabilidad no consiguió superar 1997 y, de hecho, el crecimiento de las ganancias quedó confinado principalmente al sector financiero y, cada vez más, a un pequeño sector de grandes empresas. La tasa media de ganancia se mantuvo estancada o creciente, y el crecimiento de la ganancia fue principalmente ficticio (“ganancia de capital” en los mercados de inmuebles, títulos y acciones) y alimentado por el crédito fácil y las bajas tasas de interés. Ese castillo de naipes se desmoronó en la Gran Recesión.

Figura 4: Tasa de ganancia de la economía de los EEUU (%, eje vertical), de 1946 a 2016 (eje horizontal. ROP – Tasa de Ganancia. De 1946 a 1965: Era dorada de alza; de 1965 a 1982: crisis de rentabilidad; de 1982 a 1997: recuperación neoliberal; de 1997 a 2016: nueva caída.

La rentabilidad alcanzó un pico en el final de la década de 1990 en los EEUU (y en otros lugares) porque los factores contrarios a la ley de Marx de la tendencia a la caída de la tasa de ganancias (un aumento de la tasa de explotación en el período neoliberal) y el empleo creciente para aumentar el valor nuevo total ya no eran suficientes para superar la creciente composición orgánica del capital resultante del boom tecnológico de la década de 1990.

Figura 5: Composición orgánica del capital de los EEUU (OCC – RHS) y la tasa de plusvalía (ROSV). OCC: eje vertical izquierdo, línea azul; ROSV: eje vertical derecho, línea roja. A la izquierda en el gráfico: la tasa de ganancia cae con la desaceleración del aumento de la composición orgánica del capital (OCC) y la caída de la tasa de plusvalía (ROSV). En el medio del gráfico: tasa de ganancia aumenta porque la tasa de plusvalía crece más que la composición orgánica del capital (OCC). A la derecha del gráfico: tasa de ganancia deja de aumentar cuando el crecimiento de la composición orgánica del capital (OCC) es igual al aumento de la tasa de plusvalía (ROSV).

En contraste con este escenario, los keynesianos dan una explicación diferente para la caída de las inversiones productivas desde 2000: es el crecimiento del “poder de monopolio”. Hubo varios estudios argumentando eso en los últimos años. Ahora, un nuevo artículo de los economistas keynesianos de la Universidad Brown[5] intenta hacer lo mismo. Gauti, Robbins y Wold, afirman que el enigma del enorme aumento de las ganancias de las principales empresas de los EEUU, paralelamente a la desaceleración de inversiones en sectores productivos, puede ser explicado por el aumento del “poder de monopolio” y por la caída de las tasas de interés.

Los economistas de la Universidad Brown argumentan que el aumento del poder de mercado de las empresas lleva a un aumento de la rentas de monopolio[6] –jergón económico para ganancias excedentes a las condiciones competitivas del mercado– y, por lo tanto, a un aumento del valor de mercado de las acciones (que detentan los derechos sobres estas rentas). Eso lleva a un aumento del capital financiero y de lo que se conoce como Tobin’s Q, la relación entre el valor financiero de una empresa (capitalización de mercado) y el valor de sus activos (valor contable).

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Figura 6: El capital financiero de EEUU (línea verde) superó el capital de inversión (línea roja) desde 1980. Eje vertical: relación del capital con el PIB. Eje horizontal: año.

Con el aumento del poder de mercado, la parcela de ingreso total que consiste de rentas puras aumenta, mientras las parcelas provenientes del trabajo (salario) y del capital (ganancia) disminuyen. Finalmente, el mayor poder de monopolio de las empresas las lleva a restringir la producción. Al hacerlo, las empresas disminuyen su inversión en capital productivo, incluso a pesar de las bajas tasas de interés.

Ya polemicé con este argumento, según el cual es el aumento del poder de monopolio que explica la diferencia entre ganancias e inversiones en los EEUU desde 2000 o antes. Es realmente una modificación de la teoría neoclásica. La teoría neoclásica argumenta que, si hubiera competencia perfecta y libre circulación de capital, entonces no habría ninguna ganancia; solo intereses sobre el capital adelantado y salarios sobre la productividad del trabajo. La ganancia solo puede ser “renta” causada por imperfecciones en los mercados. Los profesores de la Universidad Brown, de hecho, aceptan esa teoría. Ellos solo consideran que, actualmente, el “poder de monopolio” está distorsionándola. Eso implica que, si hubiese competencia o los monopolios fuesen regulados, todos estarían bien. Esa solución ignora la visión marxista de que las ganancias no son solo “rentas” o “intereses”, sino plusvalía resultante de la explotación del trabajo[7].

Los profesores de la Universidad Brown consideran que la rentabilidad media fue constante desde 1980, de modo que el aumento de ganancias habría venido de la diferencia entre rentabilidad y caída en el costo de los préstamos (tasas de interés). Pero, en realidad, como se puede ver en el gráfico construido por ellos (Figura 7), la rentabilidad media aumentó de cerca de 10% en 1980 para un pico de 14% a finales de los años ’90 –es decir, un aumento de 40%, que es totalmente compatible con mis estimaciones y la de otros economistas marxistas. La tasa media de ganancia se estancó de 2000 en adelante.

Figura 7: El retorno sobre capital (línea negra) no disminuyó con la tasa de interés (líneas naranja y roja). Eje vertical: tasa de retorno (tasa media de ganancia).

De hecho, la rentabilidad media cayó en los sectores productivos no financieros de la economía, probablemente el motivo de la diferencia que se desarrolló entre la rentabilidad global, incluyendo los lucros financieros (que aumentaron entre 2002 y 2007) y la inversión líquida en sectores productivos. El salto en las ganancias de las empresas sí (principalmente concentrada en los bancos y en las empresas de gran tecnología) fue cada vez más ficticio, con base en el aumento de los precios de las acciones y de los títulos y de la baja tasa de interés. El aumento de capital y ganancias ficticios parecen ser los factores claves luego del fin del boom de las empresas .com y su explosión en 2000.

Esos análisis de la economía burguesa usan el Tobins’s Q como la medida de la ganancia acumulada comparada con la inversión. Pero el Tobin’s Q es el valor de mercado de los activos de una empresa (típicamente medido por el precio de las acciones) dividido por su valor contable. Esta es, en realidad, una medida de ganancias ficticias. Dada la explosión financiera con base en el crédito de los años 2000, no es de admirar que la inversión líquida en activos productivos parezca más bajo cuando se compara con las ganancias del Tobin’s Q. Esta no es la comparación correcta. Donde el crédito financiero y el boom del mercado de acciones eran mucho menores, como en la zona del euro, las ganancias y los movimientos de inversión se igualan.

Puede ser cierto que, en la era neoliberal, el poder de monopolio de las nuevas empresas de tecnología elevó los márgenes de ganancia. La era neoliberal vio una reducción de la participación del trabajo a través del fin del poder sindical, la desregulación y la privatización. Además de eso, la participación de mano de obra fue reducida por el aumento de la automatización (y el empleo en la industria industrial cayó) y por la globalización, en la medida en que la industria y los empleos se desplazaban para las llamadas economías emergentes con mano de obra barata. El surgimiento de nuevas empresas de tecnología que pueden dominar sus mercados y expulsar competidores, aumentando la concentración de capital es, sin duda, otro factor.

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Pero el reciente retroceso de la participación de las ganancias y el modesto aumento de la participación del trabajo desde 2014 también sugieren que es una caída en la rentabilidad global del capital de los EEUU lo que está dando las cartas y no cualquier cambio en el “poder de mercado” del monopolio. Indudablemente, mucho de las megaganancias de la Apple, Microsoft, Netflix, Amazon o Facebook se debe a su control sobre las patentes, fuerza financiera (crédito barato) y la compra de competencias potenciales, pero las explicaciones de la economía burguesa van mucho más lejos. Las innovaciones tecnológicas también explican el éxito de esas grandes empresas.

Además, por su propia naturaleza, el capitalismo, basado en “muchos capitales” en competencia, no puede tolerar indefinidamente cualquier monopolio “eterno”; una ganancia excedente “permanente” deducida de la suma total de las ganancias, que es dividida entre la clase capitalista como un todo. La batalla para aumentar la ganancia y la participación en el mercado significa que los monopolios son constantemente amenazados por nuevos rivales, nuevas tecnologías y competidores internacionales.

La historia del capitalismo es aquella en que la concentración y la centralización del capital aumentan, pero la competencia continúa causando movimiento de la plusvalía entre capitales (dentro de una economía nacional y globalmente). La sustitución de antiguos productos por nuevos reducirá o eliminará la ventaja del monopolio a largo plazo. El mundo monopolista de la GM y de los fabricantes de automóviles de los EEUU en la posguerra no duraron, toda vez que la nueva tecnología creó nuevos sectores para la acumulación de capital. El mundo de la Apple tampoco va a durar para siempre.

El “poder de mercado” puede haber provisto ganancias de “renta” a algunas empresas muy grandes en los EEUU durante la última década (y solo en ese corto período), pero la ley de la rentabilidad de Marx aún es la mejor explicación del proceso de acumulación. Rentas para pocos son una deducción de las ganancias de muchos. Los monopolios redistribuyen la ganancia para sí mismos bajo la forma de “renta”, pero no crean ganancias.

Las ganancias no son el resultado del grado de monopolio o de la búsqueda de renta, como argumentan las teorías neoclásicas y keynesianas/Kalecki, sino el resultado de la explotación del trabajo. La clave para entender el movimiento de inversión productiva permanece en su rentabilidad subyacente, y no en la extracción de rentas por algunos líderes de mercado.

La Larga Crisis es un producto de la baja inversión y el bajo crecimiento de la productividad que, por su parte, es un producto de la menor tasa de ganancia de la inversión en sectores productivos, y un cambio para la especulación financiera improductiva (y sí, en parte, un producto del poder oligopólico que impulsa lo grande a costa de lo pequeño).

Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2018/02/14/the-underlying-reasons-for-the-long-depression/

[1] Michael Roberts denomina Larga Depresión a la crisis que se inició en 2007-2008 y que continua hasta los días de hoy, sin perspectivas de término, contrariando a los economistas que pensaban que aquella crisis sería apenas una crisis cíclica más, de rápida recuperación. Denominamos este fenómeno de Larga Crisis. Gran Recesión, por su parte, se refiere a la crisis cíclica de 2008-2009.

[2] La recuperación decepcionante de la producción de los EEUU después de 2009, www.frbsf.org/economic-research/files/el2018-04.pdf.

[3] El Banco Central norteamericano.

[4] En el caso, la suma de las contribuciones de la fuerza de trabajo y del capital.

[5] http://equitablegrowth.org/working-papers/kaldor-piketty-monopoly-power/

[6] http://equitablegrowth.org/equitablog/value-added/how-the-rise-of-market-power-in-the-united-states-may-explain-some-macroeconomic-puzzles/

[7] https://thenextrecession.wordpress.com/2017/11/21/market-power-again/

Traducción del original en inglés: Marcos Margarido.

Traducción del portugués: Natalia Estrada