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La economía mundial continúa mostrando señales significativas de desaceleración. En abril de 2018, calculé que el miniboom de 2016-2017 había alcanzado el pico y que la economía mundial pasaría por una fase de declinación del ciclo de Kitchin[1]. Además, eso mostró que casi diez años después, el final de la Gran Recesión de mediados de 2009, la economía mundial aún estaba presa de una Larga Depresión, o “estagnación secular” (en la jerga keynesiana).

Por: Michael Roberts

El mes pasado, los datos mostraron que la economía alemana, la potencia de Europa, había evitado por poco la “recesión técnica” en el segundo semestre de 2018. Eso fue parcialmente causado por la desaceleración global en el sector automotriz, debido a una caída acentuada de la demanda, juntamente con restricciones a las emisiones de automóviles diésel.

Ahora, en febrero, la Comisión de la Unión Europa (UE) redujo sus previsiones de crecimiento real del PIB. La Comisión redujo su previsión de crecimiento de la zona del euro, hecha en octubre pasado, de 1,9% a 1,3%, citando la “gran incerteza” de las negociaciones del Brexit, la desaceleración del crecimiento en China, y el debilitamiento del comercio global.

Al mismo tiempo, el Banco de Inglaterra cortó su previsión para las perspectivas económicas del país en vista de una mayor incerteza sobre el Brexit y una desaceleración del crecimiento global. La expectativa de crecimiento de 1,2% para 2019 significa el nivel más bajo en una década. La tasa de crecimiento de la zona del euro en el último trimestre de 2018 ya está allá.

Figura 1: Crecimiento económico de la Zona del Euro.

El crecimiento real del PIB del Reino Unido en el cuarto trimestre de 2018 (4T-2018) fue de solo 0,2% en relación con el trimestre anterior. De hecho, los sectores de la industria y de la construcción civil tuvieron una contracción. La producción industrial está encogiéndose hace seis meses. El PIB real en relación con el año anterior (es decir, del 4T-2017 al 4T-2018) se redujo a solo 1,2% (ya cumpliendo la previsión del Banco de Inglaterra para 2019). Esa fue la tasa anual más baja desde 2012.

La inversión del Reino Unido en nuevas tecnologías, instalaciones y equipamiento también cayó drásticamente –cayó por cuatro trimestres consecutivos y cayó casi 4% en el comparativo anual–. La inversión de las empresas como porcentaje del PIB viene cayendo hace más de tres años. La economía británica está en huelga de inversión. El riesgo de una recesión absoluta en el Reino Unido aumentó acentuadamente este año.

Figura 2: Crecimiento económico de Gran Bretaña.

Lo que está ocurriendo en la economía del Reino Unido no se debe a la incerteza sobre el Brexit. Se debe también a la desaceleración global, particularmente en Europa y en China. Japón está oscilando en una recesión, con crecimiento cero en el último trimestre de 2018.

Figura 3: Crecimiento económico del Japón.

La tasa de crecimiento de China continúa desacelerándose –aun cuando esta sea todavía mucho mayor que en cualquiera de las economías capitalistas avanzadas–.

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Figura 4: Crecimiento económico de China.

Y, como ya apunté en un post anterior, entre las llamadas “economías emergentes”, la “emergencia” está siendo sustituida por la “sumersión”. El PIB real de América Latina está contrayéndose en bases anualizadas, según el banco de inversiones JP Morgan.

Figura 5: PIB real de América Latina, 4T-2018. Columnas: previsión; curva azul: real.

Pero, la clave para que esta desaceleración se torne una recesión completa (la economía burguesa define recesión como la caída del PIB real en dos trimestres consecutivos) es el comportamiento de la mayor y más importante economía capitalista, la de los Estados Unidos. Hasta ahora, los Estados Unidos han sido el líder del bloque, por lo menos entre las principales economías del G7, con una tasa de crecimiento real del PIB de 3% hacia finales de 2018.

Figura 6: Crecimiento económico de los Estados Unidos.

Pero, como muchos argumentan, esa tasa de crecimiento es “fake news’, como el presidente Trump acostumbra decir. Esta fue impulsada por enormes cortes de impuestos para las corporaciones norteamericanas, que aumentaron las ganancias en hasta 30% el año pasado. El impacto de estos cortes desaparecerá en 2019. Y eso ya está ocurriendo. De acuerdo con la previsión del Federal Reserve de Atlanta, el crecimiento real del PIB de los Estados Unidos disminuirá para tan solo 1,5% en el primer trimestre de 2019.

Esta última previsión es una caída enorme en relación con la previsión anterior del FED de Atlanta, que ya había bajado a 2%. Eso se da por causa de los bajos índices de ventas al por menor anunciados la semana pasada. Estos pueden haber sido distorsionados por la paralización del gobierno de los Estados Unidos en enero y por factores estacionales, pero incluso así es claro que la economía de los Estados Unidos está comenzando a juntarse a la de Europa, Asia y América Latina en una retracción significativa.

El PIB nominal real continuó debilitándose en Estados Unidos, y aún más en Europa y Japón. La larga depresión continúa.

Figura 7: La previsión del crecimiento del PIB real a largo plazo (6–10 años) alcanza una baja histórica. Fuente: Consensus Economics.

En mi opinión, hay dos factores claves que impulsan una economía capitalista: 1) inversión del sector capitalista, y 2) la lucratividad de esa inversión. Esta última decide lo primero, luego de un atraso, de acuerdo con estudios empíricos, de cerca de un año.

Todo indica que la inversión global está parando. Economistas del JP Morgan están señalando una desaceleración significativa de las inversiones globales en el primer trimestre de 2019. “En suma, nos preocupamos hace algún tiempo con que la caída continua de la confianza en los negocios globales llevaría a una desaceleración significativa en la inversión en bienes de capital. Eso parece estar ocurriendo ahora, especialmente luego del endurecimiento en las condiciones financieras en el 4T-2018. De hecho, los datos que tenemos en mano pueden no revelar toda la extensión de ese retroceso”.

Los economistas del JP Morgan citan la “confianza en los negocios” y el “endurecimiento de las condiciones financieras”, lo que significa que las empresas están preocupadas con la lucratividad y las ventas futuras, además del aumento de los costos de los intereses sobre la deuda. ¿La guerra comercial entre los Estados Unidos y China va a explotar? ¿El FED y otros bancos centrales continuarán a aumentar sus tasas de interés y, así, “endurecer” las condiciones financieras?

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En lugar de considerar la psicología de los capitalistas, es más recompensable considerar las condiciones objetivas, porque estas últimas definen las primeras. Globalmente, la inversión de las empresas está en descenso (como parte del PIB) desde el final de la Gran Recesión. Este descenso relativo es liderado por los Estados Unidos y por Europa.

Figura 8: Formación del capital bruto como porcentaje del PIB. Línea azul: Zona del Euro; línea roja: Estados Unidos; línea gris: China (% en el eje derecho).

Muchas veces, se argumenta que la inversión en el PIB es menor porque las corporaciones modernas no precisan invertir tanto en activos tangibles como equipamiento, escritorios y fábricas, porque la inversión ahora ocurre cada vez más en activos ‘intangibles’, como patentes, derechos de propiedad intelectual, y software (y hasta ‘buena voluntad’). Pero, la prueba para llegar a esta conclusión permanece altamente dudosa.

Después, hay la argumentación de que empresas como la Apple, Google, Microsoft, Amazon, etc., simplemente acumularon sus ganancias como dinero [es decir, no invirtieron, ndt.] o las utilizaron para comprar sus propias acciones para mejorar el valor financiero de sus empresas y aumentar los dividendos de los altos ejecutivos. Pero, esta última explicación, en mi opinión, solo confirma que la verdadera razón para la inversión empresarial menor en el PIB es que la lucratividad del capital productivo globalmente permanece próxima al punto más bajo de posguerra, y para la mayoría de las economías aún está por debajo del nivel alcanzado en 2006 o hacia finales de los años de 1990.

La figura abajo muestra el nivel de lucratividad del capital globalmente, conforme fue calculado por Esteban Maito en nuestro reciente libro World in Crisis, capítulo 4.

Figura 9: Tasas de ganancia (%). Línea azul: Mundo; línea roja: Mundo menos China; línea gris: Núcleo; línea violeta: Periferia.

Y abajo se muestra el descenso secular del crecimiento real del PIB en las economías capitalistas avanzadas, que acompaña la caída secular de la lucratividad (calculado por Alan Freeman en un nuevo artículo)[2].

Figura 10: Tasa media de crecimiento anual del “Norte” industrializado. Línea azul: Crecimiento anual; línea roja: Media móvil de 5 años.

Y he aquí lo que ocurrió con la rentabilidad del capital desde el inicio de la crisis de crédito en 2007 y el consecuente crash financiero global y la Gran Recesión, seguidos por una débil recuperación y por la Larga Depresión.

Figura 11: Variación de la tasa de ganancias sobre el capital líquido (AMECO), %. Columna azul: Zona del Euro; columna roja: Reino Unido; columna verde: Estados Unidos; columna violeta: Japón.

Durante todo el período, las rentabilidades de la Zona Euro y de los Estados Unidos aún están por debajo del nivel de 2007, mientras la rentabilidad del Reino Unido es prácticamente estable. Solo Japón muestra un aumento. En el período de ‘recuperación’ de 2010-2018, no hubo recuperación de la lucratividad en los Estados Unidos y en la Zona Euro, pero en el reciente miniboom hubo algún aumento.

En realidad, las grandes empresas de tecnología americanas (FAANGs)[3] son la excepción que confirma la regla. Hay sectores enteros de empresas capitalistas menores que están luchando para obtener ingresos y ganancias suficientes para pagar sus deudas, aun cuando las tasas de interés hayan permanecido mucho menores que antes del crash financiero global. Abordé esta cuestión de empresas zombis en posteos anteriores, pero el asunto asumirá una relevancia creciente si las “condiciones financieras”, como dice JP Morgan, continúan estrechándose globalmente. De hecho, de acuerdo con otro banco de inversiones, el Goldman Sachs, ¡el crecimiento de las ventas corporativas está en su menor tasa (en una base continua de diez años) desde 1945!

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Figura 12: Tasa de crecimiento de los ingresos sufre una caída junto com la caída del PIB nominal. Ventas brutas anuales (media móvil de 10 años). Línea verde: Estados Unidos; línea azul: Europa; línea gris: Mundo.

Si la tasa de crecimiento de ventas fuera débil y los costos de intereses aumentaran, las ganancias se reducirán. Los economistas del Goldman observan que, desde 2010, el crecimiento de las ganancias fuera de los Estados Unidos se estancó. El único lugar donde las ganancias corporativas aumentaron es en los Estados Unidos. Y eso, de acuerdo con el Goldman, es enteramente debido a las ganancias de las empresas de alta tecnología. Sacando las empresas de tecnología, las ganancias globales son solo moderadamente mayores que antes de la crisis financiera, mientras las ganancias de las empresas de tecnología subieron acentuadamente (reflejando principalmente el impacto de las grandes empresas de tecnología de los Estados Unidos), impulsadas por una combinación de fuerte crecimiento de ventas y márgenes de ganancia acentuadamente crecientes.

Figura 13: Izquierda: Ganancias globales y de empresas de tecnología. Línea azul: Ganancias globales sin las empresas de tecnología; línea celeste: Empresas de tecnología. Derecha: Ingresos líquidos, menos de empresas financieras. Si las empresas de tecnología fuesen sacadas, la diferencia entre los ingresos de las empresas de los Estados Unidos y las de Europa cae a la mitad.

[1] Ciclo de Kitchin es un ciclo económico corto, con duración de cerca de 40 meses, descubierto por Joseph Kitchin en la década de 1920.

[2] FREEMAN, Alan. The sixty year downward trend of the economic growth in the industrialised countries of the world. www.thenextrecession.files.wordpress.com/2019/02/the_sixty-year_downward_trend_of_economi.pdf

[3] FAANGs son las empresas de tecnología de los Estados Unidos. Acrónimo de Facebook, Apple, Amazon, Netflix, Google.

Traducción del original en inglés: Marcos Margarido.
Traducción del portugués: Natalia Estrada.