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Desde el lunes 28 de enero, más de 130 soldados israelíes están en Brumadinho (Minas Gerais). La “ayuda humanitaria” fue anunciada por Bolsonaro en entrevista a los medios brasileños el fin de semana pasado. Frente a la justa conmoción delante de una tragedia anunciada más, resultante de la ganancia del capital como ya apuntan los técnicos, es natural que personas bienintencionadas, desavisadas, vean con buenos ojos cualquier acción que denote solidaridad e intente salvar vidas.

Por: Soraya Misleh

No obstante, no es el caso: al contrario de la propaganda que se hace, esta oferta israelí no tiene nada de noble, ni siquiera es necesaria. Intenta transmitir al mundo una imagen positiva frente a las denuncias del continuo apartheid, colonización y ocupación deshumanos a que están sometidos los palestinos todos los días, desde hace más de 70 años. Así, merece nuestro más vehemente repudio.

Frente a un gobierno que declara abiertamente su amor por Israel y difunde el “sionismo cristiano”, se traduce en publicidad para la venta al Brasil de más tecnologías testadas sobre las “cobayas” humanas a que Israel convierte a los palestinos cotidianamente. Mientras tanto, la ayuda del cuerpo de bomberos ofrecida por otros Estados fue rechazada por el gobernador Romeu Zema (Novo), aliado a Bolsonaro.

Mujeres asisten las ruinas de sus casas luego de un bombardeo israelí.

La presencia israelí se da en violación a la ley federal (n° 1.079/1950), que determina que el Presidente de la República precisa de la anuencia del Congreso Nacional para el tránsito de tropas extranjeras en territorio nacional. La autorización dada por Bolsonaro, pasando por alto el Legislativo, por lo tanto, constituye crimen de responsabilidad pasible de impeachment.

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Fuera la ilegalidad de la medida, podría denominarse esa acción como Human Washing (algo así como “lavar de humano”). Israel hace eso desde hace mucho tiempo. Entre los ejemplos recientes, la acción en setiembre de 2017 frente al terremoto en la Ciudad de México que dejó más de 300 muertos y el rescate de los niños tailandeses presos en una caverna en este país –ambas tragedias que causaron conmoción mundial, como esta de la ruptura de las represas en Brumadinho–.

Niño baleado en Gaza por soldados israelíes.

Relaciones públicas al servicio de encubrir crímenes contra la humanidad y ampliar sus acuerdos con los gobiernos cómplices del apartheid en Palestina, que en nada benefician a la sociedad local, sus trabajadores y sus trabajadoras.

Israel no es el único en la historia en usar tragedias: estudios demuestran que el régimen de apartheid en África del Sur, que perduró de 1948 a 1994, hizo mucha propaganda con la intención de vender una imagen positiva al mundo, antes de que la campaña internacional de boicot se consolidase, e incluso en la búsqueda de contraponerla a esa acción poderosa de solidaridad.

Según reportaje publicado por la BBC el 1 de diciembre de 2017, África del Sur realizó su primer trasplante de corazón del mundo en 1967, que sirvió de campaña de relaciones públicas para encubrir la segregación que los negros enfrentaban en el país. “En el libro ‘Cada segundo cuenta: la extraordinaria carrera por el primer trasplante de corazón humano’, publicado en 2006, el escritor sudafricano Donald McRae destaca que, minutos después de ser informado del trasplante, el 3 de diciembre de 1967, el primer ministro John Vorster escribió un memorando interno a su gabinete: ‘Nosotros podemos asociar este momento histórico de la medicina a una imagen positiva del país, después de toda esa propaganda contraria a nosotros por el mundo’ (…)”. El documental titulado “Tierra, paz y propaganda” demuestra que, al lado de las inversiones militares, Israel cuenta con fuerte inversiones en relaciones públicas, con la ayuda de miles de millones de dólares del imperialismo estadounidense.

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Además de repleta de “segunda intenciones”, la tal “ayuda” no es necesaria, como afirmó al portal Folha/UOL este lunes (28/1) el teniente coronel Eduardo Ângelo, comandante de las operaciones de rescate. En el reportaje, su declaración es que los equipos israelíes traídos a Brumadinho “no son efectivos para este tipo de desastre”. Y agregó: “El ministro de Israel se pronunció a respecto de las dificultades que ellos tuvieron. El aparato que ellos tienen detecta cuerpos calientes, y todos los cuerpos [en la región] son fríos. Entonces, ese ya es un equipo ineficiente”.

La ayuda humanitaria ocurre a continuación de la visita al país del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Cae como un guante para fortalecer los negocios israelíes en la región e incluso como contrapropaganda a la campaña del BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) a Israel, que gana fuerza en América Latina. Está bien distante de la verdadera solidaridad internacional.

El pueblo palestino, que hace más de 70 años sufre la catástrofe de la ocupación sionista en sus territorios, declara su más profunda solidaridad a todos los familiares que perdieron sus seres queridos en Brumadinho. Sabemos que los responsables por la tragedia son aquellos que gobiernan el país y el estado de Minas Gerais en todos estos años, además de la minera Vale que pone sus anhelos de ganancia por encima de las vidas humanas.

Traducción: Natalia Estrada.