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Con las crecientes movilizaciones de la Huelga Climática Estudiantil, algunas figuras políticas presentan un “Green New Deal” como alternativa para la crisis climática, como solución para transformar la economía capitalista en una economía sustentable. ¿Será esta la solución para el problema que se plantea en el planeta?

Por: Joana Salay y Juan Parodi

El New Deal (Nuevo Acuerdo) fue implementado en los Estados Unidos en 1933 por el presidente demócrata Franklin Roosevelt. Era una política para salvar el capitalismo norteamericano luego de la crisis de 1929. Tenía como base la propuesta de Lord J. M. Keynes, de intervención estatal en la economía, creando grandes obras de infraestructura, subsidio de desempleo, asistencia a los trabajadores y concesión de préstamos.

De conjunto, el New Deal no puede resolver las contradicciones económicas generadas por la crisis, desembocando en una nueva crisis en 1937. El capitalismo norteamericano solo consiguió retomar el crecimiento económico con la producción de armas para la Segunda Guerra Mundial.

No obstante, el New Deal, con el apoyo de parte importante de las direcciones sindicales y políticas de los trabajadores, consiguió contener el conflicto entre las clases intensificado por los efectos de la crisis económica, impidiendo que este avance hacia el terreno político. Se reveló una medida de contención social que no resolvió el problema de fondo de los trabajadores: la explotación desregulada del capitalismo, que impone inestabilidad y hambre a los trabajadores y que destruyó el planeta.

¿Qué es el Green New Deal?

La propuesta de Green New Deal (Nuevo Acuerdo Verde) surge en los Estados Unidos venido de un sector del partido demócrata impulsado por la diputada Alexandria Ocasio-Cortez. La propuesta también llegó a Europa: el partido laborista inglés ya adhirió y, más recientemente, Yanis Varoufakis defendió un Green New Deal europeo. En Portugal, el Livre es también un impulsor de esta propuesta, así como sectores del Bloco de Esquerda (BE) ligados al activismo ambiental.

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El proyecto propone como resolución de la crisis climática una “intervención estatal” para desincentivar los combustibles fósiles como el petróleo y el carbón, sustituyéndolos por fuentes renovables de energía, como el viento y el sol. La forma de alcanzar estos objetivos sería el principio del New Deal original: inversión y control estatal en la economía, de manera de favorecer la inversión empresarial en sectores como el de las energías renovables. Con estas medidas, se espera que los grandes trusts capitalistas inviertan fuertemente en estos sectores, desarrollándolos.

El lucro de lso capitalistas versus el clima del planeta

No obstante, lo que se ve es que contaminar da lucro. Las actividades económicas que más lucro dan son los más contaminantes. La empresa más lucrativa del mundo es la petrolífera saudita Aramco. ¿Alguien cree realmente que renunciarán a esta fuente de ganancias? ¿Qué interés tiene la EDP [Gas Natural, Electricidad y Servicios Energéticos] en una verdadera transición energética en Portugal? ¿Qué interés tiene la TAP en contener la emisión de gases de efecto invernadero de sus aviones? Tampoco la Volkswagen Autoeuropa quiere invertir en transportes públicos y disminuir los automóviles individuales, pues eso significa más gasto y menos ganancia, y con eso amenazan los empleos de los trabajadores. Y cuando adhieren al discurso del capitalismo verde es para abrir nuevos mercados y crear nuevas necesidades, como es la propaganda alrededor del automóvil eléctrico. Siendo la producción de baterías altamente contaminante, el eléctrico no resuelve el problema de las emisiones, solo abre un nuevo nicho de mercado.

La conciliación de clases no revierte alteraciones climáticas

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El Green New Deal parte de un presupuesto: un “acuerdo” entre las clases con la intervención del Estado. Es preciso decir que eso no existe en el capitalismo: cuando el Estado interviene es a favor de la burguesía, de los bancos, para salvar la economía capitalista, no el planeta. Ya hay ejemplos conocidos: los mercados de emisiones de CO2 no ayudan a disminuir las emisiones, pero constituyeron un negocio lucrativo. También en la crisis económica de 2008, el Estado no intervino para salvar trabajadores: a estos impuso las medidas de austeridad, y a los bancos ofreció 238.000 millones de euros en diez años.

Este papel del Estado tampoco varía con los gobiernos, pues incluso el gobierno del PS en Portugal, que es apoyado por el BE y el Partido Comunista Portugués (PCP), no revirtió las medidas de austeridad y no buscó resolver la crisis climática. Gobiernos y Estados no están dispuestos a implementar medidas reales para entablar las alteraciones climáticas. Nos parece, entonces, que el Green New Deal es más una tentativa de salvar el capitalismo y no el planeta, frente a la innegable crisis ambiental y el crecimiento de movilizaciones contra ella.

El capitalismo es insustentable

El capitalismo es incompatible con una actividad económica verdaderamente sustentable. Su tendencia al monopolio y la anarquía que tiene la producción, donde impera la búsqueda por más ganancia, solo aumenta la destrucción del planeta. Es preciso, entonces, cambiar las prioridades: vuestros lucros no están por arriba de nuestro clima y de nuestros empleos.

La alternativa climática tiene que ser revolucionaria y socialista

Para frenar la crisis climática es preciso comenzar por expropiar las cien empresas responsables por 70% de las emisiones de GEE y poner estas empresas bajo control de los trabajadores. Para conseguir dinero para inversiones en medidas eficaces es preciso nacionalizar los bancos. Es preciso una economía planificada y controlada por la mayoría, los trabajadores, que decidan las prioridades de producción. Es preciso producir de acuerdo con las necesidades del conjunto, teniendo en cuenta los límites del medio ambiente y no el lucro, y de esta forma disminuir la jornada de trabajo para que todos tengan empleo.

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Esta es la única forma de resolver verdaderamente la crisis climática. Las otras alternativas de reformas del capitalismo serán siempre una tentativa de tapar el sol con un cernidor. No hay tiempo para perder con falsas propuestas, es necesaria la transformación total del sistema, que solo será posible con una alternativa revolucionaria y socialista.

Traducción: Natalia Estrada.