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En épocas de protestas contra la crisis climática, principalmente en Europa, y de quema de la selva amazónica, con la omisión cómplice del gobierno Bolsonaro y las protestas hipócritas del gobierno Macron, muy poco se habla sobre el África, un continente muy afectado por la crisis climática, y donde su pueblo nada hizo para provocarla.

Por: Américo Gomes

Tragedias como el ciclón que afectó el sur del continente evidencian los problemas de la región, con baja infraestructura, hambre y alto índice de analfabetismo, provocados por una explotación imperialista secular por parte de las multinacionales, que son las verdaderas responsables por la tragedia ambiental que estamos viviendo.

Estas transnacionales de la industria de energía, minería, madera, etc., causan enorme contaminación de ríos y mares y urbanización salvaje de áreas metropolitanas. Lo que lleva a la depredación de la naturaleza y a desequilibrios climáticos.

Los más pobres pagan el precio

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los cambios en el clima y en el tiempo son responsables por nueve de cada diez desastres naturales en África. Ellos son responsables por ciclones como los que pasaron por Mozambique, Zimbabue y Malawi.

Mozambique fue el país más devastado: el número de muertes confirmadas está en 446, pudiendo llegar a mil; el gobierno de Zimbabue concluyó 100 muertes y estimó que el número final puede llegar a 300; mientras en Malawi hubo 56 muertes. Además de las centenas de casas destruidas, áreas inundadas, falta de energía, y la diseminación de enfermedades como el cólera.

La crisis climática en los países africanos tiene impactos mortales; eso porque gran parte de estos países son socialmente vulnerables a este tipo de tragedias[1]. Los factores ligados a la vulnerabilidad tienen que ver con indicadores como saneamiento básico, agua potable y subnutrición, además de renta, pobreza extrema y PIB per cápita.

En África, el Chad y la República Centroafricana también presentan índices de falta de capacidad de enfrentamiento, falta de capacidad de adaptación. Países estos que pasan o pasaron recientemente por guerras civiles.

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La Development Helps Alliance, una unión de ONGs alemanas, demuestra que 13 de los 15 países con mayor vulnerabilidad social a desastres climáticos son africanos, las regiones más problemáticas están en el Sahel, zona de transición entre el Sáhara y las sabanas, y en las áreas tropicales del continente, donde se localizan los tres países devastados por el Idai.

Por ejemplo, países como Estados Unidos, Japón o Chile también tienen altos índices de exposición a esos desastres, pero tienen más condiciones para lidiar con los desastres naturales. El Japón está entre los primeros 10 de mayor riesgo y de menor vulnerabilidad.

Tragedias climáticas pueden ocurrir en varios países, solo que los países imperialistas están mejor preparados para enfrentarlas. Aunque en estos países los trabajadores más pobres son los que más sufren, no es en las mismas proporciones. Pues esos países tienen mucho más dinero y mucha más estructura para poder responder a estos desastres naturales.

Por otro lado, vemos que el continente africano está lejos de ser uno de los grandes emisores de gas carbónico; al contrario, algunos de sus países son llamados “absorbentes”, por filtrar la contaminación de la atmósfera.

Además de las pérdidas humanas, esos desastres afectan profundamente la economía de los países africanos. Entre 1998 y 2017, países afectados por desastres climáticos tuvieron pérdidas económicas de U$S 2,2 billones.

En 2019, el ciclón y las inundaciones que barrieron el sudeste de África afectaron a más de 2,6 millones de personas; cerca de 1,7 millones estaban en la ruta del ciclón en Mozambique, y otras 920.000 fueron afectadas en Malawi, con más de 500 muertes.

Este puede ser considerado como uno de los peores desastres ya registrados en el hemisferio sur, relacionados con el clima.

Las responsabilidades de las multinacionales y de los países imperialistas

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Los gobiernos de los países imperialistas y las direcciones de las empresas multinacionales son los que más contribuyen para el calentamiento global, por eso deben responder por los estragos causados al planeta, sobre todo cuando afectan a países que menos hicieron para eso, como Mozambique. Las empresas que controlan 66% del comercio mundial crean nuevas formas de división del trabajo y producción que además de destruir el ambiente global inviabilizan cualquier forma de prevención nacional.

La colonización europea de esta región tuvo un peso grande de los imperialismos inglés y alemán, con Portugal jugando un papel de coadyuvante. Los daños fueron causados para garantizar la explotación de las riquezas naturales y la superexplotación de los pueblos, y generaron la miseria en que se encuentran las poblaciones de estas comunidades.

Construir una salida para los trabajadores del África austral

Los trabajadores deben construir su propio camino, con sus organizaciones y sus procesos de movilización para defender sus reivindicaciones.

Por eso, es necesario tener solidaridad con nuestros hermanos y hermanas trabajadores pero no manifestar ningún apoyo a los gobiernos de Mnangagwa y Nyusi.

Solamente un gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre puede asegurar que los recursos naturales no renovables sean explotados y usados de forma racional, y establezca reglas legislativas que regulen las actividades industriales al servicio de la comunidad y garanticen el desarrollo socioeconómico del país. Y que, al mismo tiempo que preserven el medio ambiente y garanticen que las futuras generaciones usufructúen estos recursos, puedan satisfacer sus necesidades y continuar desarrollando el país, teniendo en cuenta el mejoramiento de infraestructuras, el desarrollo del capital humano, y el combate a la pobreza.

Continuar la lucha anticolonial es exigir reparaciones por parte de las multinacionales y de las industrias capitalistas. Así como el imperialismo alemán en Namibia y Tanzania, el imperialismo inglés debe reparaciones al Zimbabue y, juntamente con el portugués, a Mozambique.

Indemnizaciones por daños causados al pueblo y al medio ambiente y por la violencia aplicada contra los pueblos de las tierras ocupadas, y por las materias primas usurpadas. Las grandes empresas en los países africanos, y en particular las de energía, las petroleras, las mineras y los bancos, deben ser nacionalizados y sus gigantescos recursos deben estar bajo el control de los trabajadores y la población y al servicio de impulsar la energía renovable. Se debe acabar con la agricultura y la pecuaria industrial, en las manos de grandes empresas, para adaptarlas a modelos ecológicos y racionales.

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La única manera de enfrentar el desafío de los cambios climáticos de manera realista y eficaz es tomar medidas anticapitalistas, revolucionarias y socialistas que planifiquen la economía, poniendo en el centro la sustentabilidad ambiental y la justicia social en lugar de los beneficios privados.

[1] Oficialmente vale ver el estudio de la Edición 2018 del World Risk Index.

Traducción: Natalia Estrada.